Entrevista: Juan F. Escudero y Antonio Rodríguez
Tenemos el gran honor conversar durante algunos minutos con los autores de 'LA LEYENDA VERDE. Historia de los Boston Celtics', con nuestros amigos Juan F. Escudero, quinto libro y tercera entrevista, y a Antonio Rodríguez, comentarista de baloncesto de Canal Plus desde el año 1997.
Una razón para comprar el libro Juan F. Escudero (JE) - La lectura es amena, entretenida y cuenta anécdotas no fáciles de encontrar por los cauces habituales de información. No es un libro solo para seguidores de los Celtics, sino para cualquier buen aficionado en general. Antonio Rodríguez (AR) - Es un libro tremendamente divertido y muestra muy a las claras lo que es una franquicia NBA, con sus problemas de traspasos, de dinero, problemas con los dueños. Si lo riegas con cientos de anécdotas, sale un libro catalogado tanto de historia como de deporte.
Dinos alguna virtud de tu compañero literario y algún defecto... JE - Virtud, que es un apasionado del baloncesto con una memoria prodigiosa. Defecto, no sé, que lo diga él. AR - Tío, es un enamorado de los Celtics. Eso siempre se plasma en las páginas y es el primer paso como para saber que lo que se escribe es bueno. Luego, cuida muy mucho cada palabra que plasma en papel.
De todas las historias que contáis en el libro, ¿cuál te ha sorprendido más? JE - Muchas, pero por poner un ejemplo, la manera más casual que otra cosa por la cual se formó el famoso Big Three de los años 80. No la conocía. Es un modelo de cómo a veces una pizca de suerte es determinante para el éxito. AR - La manera en la que Red Auerbach puede forjar un equipo una vez, y otra vez, y otra y otra. Como se ve, no todos los aciertos fueron suyos, y también tuvo errores, pero me parecía magistral.
Supongo que se habrán quedado muchas anécdotas en el tintero, cuéntanos alguna brevemente... JE - Las leyendas que existen sobre la legendaria forma de conducir de Red Auerbach son innumerables. Se trataba de un auténtico suicida al que sus propios jugadores le tenían pánico. Contamos alguna, pero hay otras que nos hemos dejado fuera. AR - Pues hay muchas. Pero por ejemplo, en tiempo de playoffs, en la década de los 80, cuando el entrenamiento finalizaba y K.C. Jones se iba, todos los jugadores hacían como que se iban con él. Cuando este había abandonado el recinto, en el Hellenic Collage, a escondidas volvían y seguían entrenando. Cosa seria eso de los playoffs.
¿Cuál es tu primer recuerdo de los Celtics? JE - Creo, si la memoria no me falla, que es una retransmisión que hizo TVE del primer partido de la final de 1985, la famosa Memorial Day Massacre. Ver ese partido ya comienza a marcarte un poco. AR - Unos amigos en el colegio, me dijeron que “Estadio 2” emitiría un resumen del All Star de 1984. Me quedé loco viendo aquello, sobre todo el DR. J. Pero había tres fenómenos con las botas negras, que meses después, cuando emitieron el 7º partido de la final de 1984, me di cuenta que pertenecían al mismo equipo. Y verles en aquel Garden, a pesar que Nacho Rodríguez Márquez, en su línea, defenestrara constantemente la NBA a lo largo de sus comentarios, me pareció sublime.
¿Cuál es la mayor locura que has hecho por ver un partido de los Celtics? JE - No muchas, supongo que dejar de salir por ahí los viernes por la noche para quedarte a ver a Ramón Trecet y su “Cerca de las Estrellas”. Pero confieso que me quedaba a ver todos los partidos, no solo los de Boston. Y después la típica, no dormir por ver un partido trabajando al día siguiente. AR - ¿Un arresto en la mili te sirve? Si, emitían uno un día raro, un sábado noche, creo. Y por verlo en casa, me salté un servicio de limpieza leve, que supuse lo podía suplir cualquier compañero. Lo que no ví, que esa noche tenía una imaginaria. Una semana de arresto preventivo me tocó.
Para un incondicional de los Celtics ¿Qué representa una final contra los Lakers? JE - Pues un gran espectáculo, el perfecto final para una temporada. Ah, y otra oportunidad pintiparada más de darles en los morros a las estrellitas pintureras de la fiebre amarilla. AR - Pues que la historia de la NBA continúa de forma cíclica. Estar luchando con nuestros máximos rivales es lo más grande. Bueno, no. Lo más grande es ganarles.
¿Qué dupla de jugadores representa mejor la rivalidad Celtics-Lakers, Wilt-Bill o Larry-Magic? JE - Esta es sencilla, Bird-Magic. Wilt y Russell coincidieron solo un año defendiendo a estas dos franquicias, por lo que la verdadera rivalidad se daba con Philadelphia o con San Francisco. La época de Bird y Magic es irrepetible para los amantes del buen baloncesto, a pesar de que rara vez se marcaban uno al otro. Se trataba de la contraposición de dos estilos muy diferenciados. AR - Da igual entre ambos. Si debiera elegir, me quedaba con los primeros. Se enfrentaron en más ocasiones y fueron los que dejaron la firma inicial a la liga. Los otros le dieron el aldabonazo definitivo a la competición.
¿Cuál seria tu quinteto ideal histórico de los Celtics? JE - Muy complicado al no haber podido ver mucho de las épocas anteriores a los 80. Pero por importancia para la franquicia, Cousy, Havlicek, Bird y Russell deben estar sí o sí. El quinto jugador es una debilidad personal, Kevin McHale. AR - Complicado. Son muchas estrellas. Te diría que Cousy, Havlicek, Bird, McHale y Russell. Pero dejarme a Heinsohn, o White, o Parish o Pierce, me parece duro.
¿No hechas de menos el surgimiento de una figura con el carisma de Larry Bird o Bill Russell? JE - Claro, pero estas figuras no surgen muy a menudo. Quien sabe si estamos a las puertas de que aparezca un nuevo fenómeno que eclipse a los que conocimos. AR - ¿En los Celtics? Creo que tenemos dos así: Pierce y Garnett. Por suerte, el megajugador-estadística se ve menos, cuenta más el colectivo. Ahora cuenta más la capacidad de liderazgo. Y creo que los dos mencionados, la tienen. Lo que sí se necesitará es alguien tan grande como estos dos para tomarles el relevo.
La próxima semana la segunda parte,
- Juan C. Mingallón -
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