Supercopa Endesa ACB 2011: Un año después, la vida sigue casi igual
Supercopa Endesa ACB 2011: Un año después, la vida sigue casi igual
Hace justo un año narramos el paseo militar del Regal FC Barcelona en la Supercopa celebrada en Vitoria. Contamos como el equipo dirigido por Xavi Pascual llegó, vio y venció de una forma aplastante, sin apenas despeinarse, sudando lo justo y necesario, y dejando a sus rivales temblorosos e inmersos en un mar de dudas. Un año después, en Bilbao, llegamos a dos conclusiones: el tiempo pasa muy deprisa, somos un año más viejos, y el Barça sigue a lo suyo, ganando. Bien, en realidad son tres conclusiones. La vida sigue casi igual. Un casi que nos da motivos para escribir algo distinto a lo del año pasado.
Un campeón terrenal y un jugador de otro planeta
El Regal FC Barcelona se volvió a llevar el gato al agua. Pero de forma muy distinta a la de la temporada pasada. Sufrió y venció, sudó y se despeinó, tuvo que arremangarse y bajar a la tierra para demostrar que sin la superioridad insultante de antaño, sigue siendo el mejor equipo español y el máximo favorito a repetir éxitos en el futuro. Calidad y experiencia. Sobre todo experiencia, que permite rematar a los rivales en el momento justo. Experiencia, esa habilidad que ayuda a tomar las decisiones adecuadas en los momentos calientes. Claro que, todo lo anterior sirve más bien poco si no tienes en tus filas al mejor jugador de Europa. Juan Carlos Navarro, ese tipo que tiene pinta de cualquier cosa menos de jugador de baloncesto. Una bomba de otro planeta, que a pesar de su veteranía, sigue marcando la diferencia entre ser un buen equipo y ser el mejor. ¿Hasta cuándo te va a durar el fuelle Juan Carlos?
A pesar del triunfo, varias dudas en el horizonte. La base del éxito pasado de este Barça no sólo estaba en contar con estrellas en cada posición, sino en contar con un equipo B de auténtico lujo que mantenía un nivel de intensidad que asfixiaba a los rivales. ¿Qué va a ser de este equipo sin Morris, Lakovic, Grimau y Basile? La baja de Terence Morris se antoja como importante por su versatilidad y superioridad física, y a pesar de la incorporación del congoleño de pura cepa Wallace (este escabroso tema merece un artículo aparte), la sensación es que el Barça pierde enteros y capacidad atlética en esa posición, pilar fundamental en el pasado.
El recorrido de este Regal FC Barcelona no va a depender sólo de las genialidades de Navarro, o del estado físico de Pete Mckeal, sino también de la capacidad de integración de la segunda línea que saldrá desde el banquillo.
Sin base, sin entrenador y quizás sin estrella

El Madrid de Rudy sin Rudy se presentó en Bilbao como cada año, aspirando a todo sin seguridad en nada. El eterno aspirante tuvo casi noqueado al campeón, pero el miedo a ganar, la ansiedad, y la falta de carácter (que razón tenías Messina) despejaron el camino para que se repitiera la historia del año pasado. Este Madrid necesita hacer la mili. Sobra talento, sobra calidad, pero falta eso tan español llamado mala leche. Sin instinto asesino no se ganan títulos.
Seamos positivos. Este Madrid tiene muy buena pinta. Mantiene un bloque muy joven y posiblemente es el conjunto más prometedor de todo el baloncesto europeo. Las incorporaciones de Carroll y Pocius proporcionan justo lo que ha faltado en temporadas anteriores: anotación e intensidad física en el perímetro. Se ha fichado bien y con cabeza, demostrando que el arte de hacer las cosas bien no es tan difícil como parece. El complicadísimo fichaje de Rudy Fernández, el deseado, dota al Real Madrid del tan ansiado líder que ha faltado en las últimas temporadas. Veremos lo que dura. El madridismo cruza los dedos para que continúe un poco más el lockout al otro lado del charco. La diferencia entre un Madrid con Rudy y sin Rudy es sencillamente abismal. Es la diferencia entre ser un buen equipo y ser un gran equipo. Sólo un apunte: el chico no quiere volver a Dallas.
¿Se puede jugar al baloncesto sin bases? Por poder, se puede. Replanteemos la pregunta. ¿Se puede ganar al baloncesto sin bases? Los sabios de este deporte siempre nos aseguraron que los títulos se ganan andando, y este Real Madrid representa precisamente la antítesis. Se ganarán muchos partidos a base de correr y correr, y la configuración de la plantilla favorece el juego veloz y endemoniado, pero en momentos cruciales como los del viernes, la pausa y el criterio son fundamentales para rematar las victorias. El indefinido Sergio Llull (deshojemos la margarita: ¿es base o escolta?) y el perdido Sergio Rodríguez no parecen los más adecuados, de momento, para dar sentido al juego del equipo de Pablo Laso. Sólo un detalle: bienvenido Mantas Kalnietis. Serás bien recibido. Lástima que hasta la próxima temporada no puedas ser el base titular del Real Madrid.
Pablo Laso. Capítulo aparte. Sí, merece paciencia. Cierto, necesita tiempo para adaptarse a esa especie de silla eléctrica que es el banquillo madridista. Verdad, es demasiado temprano para crucificar a nadie. Pero la carta de presentación del viernes no fue precisamente la que esperaban los aficionados. Decisiones nefastas conducen a resultados nefastos. Si Laso quiere triunfar en el Real Madrid sólo hay un camino: ser valiente. Y ser valiente significa sentar a Felipe Reyes. No pasa nada por decirlo, a todos nos llega la decadencia. Felipe ha sido muy grande, pero ha llegado el momento de ejercer de gran capitán en la sombra y dar paso a las nuevas generaciones que vienen pisando muy fuerte. No tiene sentido jugar los últimos minutos de un partido contra tu máximo rival sin tus dos jugadores franquicia. Lo siento, no se puede. Tomic y Mirotic están llamados a ser los buques insignia de este proyecto. Pablo, tienes tiempo y trabajo por delante. Pero ésta no es la senda.
Caja Laboral y Bilbao Basket por el buen camino

Muy buenas sensaciones las de Caja Laboral. Sin Marcelinho ni Barac, las previsiones deberían ser algo pesimista para esta temporada. Pero la capacidad de regeneración de los vitorianos con el sargento Dusko al mando está fuera de toda duda. Llevan demasiados años demostrando que a pesar de bajas importantes, estarán en la lucha por los títulos. Bilbao Basket, ese equipo refugio de exmadridistas malditos, tiene un equipo lo suficientemente sólido para demostrar que la final ACB de la temporada pasada no fue casualidad.
El Regal FC Barcelona sigue siendo el rival a batir. Un año después, la vida sigue igual. Con matices sí, pero igual.
Joan Roig (@WendellAlexis)
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