Jugadores de peso: John Sam Williams

Jugadores que se dejaron llevar por la comida pero triunfaron en el baloncesto.

Corpulento en su etapa en el Forum de Valladolid
Corpulento en su etapa en el Forum de Valladolid

Amantes de las hamburguesas con queso y todos los ingredientes que puedan caber en un panecillo, los ogros de la báscula, inquilinos del endocrino… En las grandes ligas nos hemos encontrado con muchos jugadores que han reunido estas características pero, por un motivo o por otro han calado en nuestros corazones, no sólo por el exceso de colesterol, sino por su talento, simpatía o simplemente por su forma de deambular en la pista. Uno de esos jugadores de cintura ancha que deslumbró en la ACB era John Sam Williams con el que hoy abrimos nuestra serie de jugadores de peso.

John Sam Williams era un prometedor alero de 2,06 justitos en su época de rookie en la NBA. De hecho, fue seleccionado con el número 12 por los Washington Bullets en el draft de 1986, el de Drazen Petrovic y el del desafortunado incidente con las drogas que le costó la vida a Len Bias empezando la larga maldición de los Boston Celtics.

Pues bien, John paseaba sus 120 kilos de peso por la NBA, una liga que empezaba a jugarse a cámara rápida. Sin ser un pívot alto, ni un alero ágil, se las ingeniaba para mantenerse con buenos números, en parte debido a su talento para anotar desde fuera, donde nadie podía defender a ese corpulento jugador. Los aficionados le bautizaron cariñosamente como John ‘Hot Plate’ Williams, pero no era sólo querido por su peso, sino por su juego y su facilidad para asistir, llegando a conseguir varios triples dobles en la liga. En su cuarta temporada en los Bullets empezó a destacar, realizando muy buenas actuaciones, pero su sobrepeso hizo mella en sus rodillas provocándole una grave lesión que no le dejaría volver al máximo nivel. Lo intentaría con los Clippers, yendo y viniendo de la enfermería y de la casa de comida rápida, su peso iba creciendo. Luego estaría una temporada en los Indiana Pacers donde Larry Brown le puso la cruz y Williams decidió terminar su carrera.

Entonces se dejó llevar, en su última temporada en la NBA llegó a pesar 150 kilos. Una mole difícil de mover en un campeonato de atletas. Así, el joven jubilado de 28 años se enroló en el proyecto benéfico Magic Johnson Stars Tour, donde jugaba partidos de exhibición benéficos junto a viejas glorias de la liga como Moses Malone, Bob McAdoo, Kurt Rambis o Oscar Schmidt.

En uno de esos partidos se fijaron los directivos del Coviran Granada y le dijeron que en España había una liga profesional en la que él y sus 150 kilos tenían espacio. Había nacido un ídolo, el jugador que ahora sería 'El gordo Williams'. Más de uno se debió reir de él cuando en su primera rueda de calentamiento apareció aquel rechoncho jugador con pinta de ser un atracador que venía a la ACB a conocer la peseta. Nada más lejos de la realidad, John Williams asombró al baloncesto español. No lo hizo en su primer partido, era contra el Real Madrid en la capital, pero si en los siguientes. El debut en casa fue mágico. Él solito se merendó al Coren Ourense y luego se pidió unos nachos con chile para completar su voraz hambre de triunfo. 33 minutos en pista con 21 puntos y 7 rebotes. Aquel gigantesco jugador empezaba a lo grande.

En nuestro país pudo jugar como pívot abierto y era prácticamente imposible defenderle cuando sus rodillas no se lo impedían. Su exceso de peso era compensado por su desmesurado talento. Escondía el balón en sus brazos jamoneros y se lo entregaba al compañero justo debajo de canasta. Era uno de esos pívots con alma de base que nunca te cansas de mirar. Talento desbordante, quizás uno de los mejores que jamás hemos visto en la ACB.

Finalizó una fantástica primera temporada en la liga estando en muchos partidos por encima de los 20 puntos y siendo la referencia ofensiva del Covirán. Pero le podía su amor por los bizcochos y pronto volvió a lesionarse. Aún así tenía un nombre ya en la liga y unido a su franquicia anotadora le propició un nuevo contrato, en este caso en el Forum Valladolid, donde en sus dos últimas temporadas volvería a los registros del primer año en Granada, a los que además añadiría su talento para dar asistencias que tanta fama le dio en la NBA. Una despedida a lo grande de uno de los jugadores con más clase que ha pasado por nuestra liga. Lástima sus kilos que lastraron una gran carrera. Grande ‘El Gordo Williams’.

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