Los Suns no aguantan la actitud de Beasley y lo cortan

Al ala-pívot se le pueden haber agotado las vías de seguir en la NBA

Michael Beasley/Getty Images
Michael Beasley/Getty Images

Hasta aquí ha llegado la paciencia de los Phoenix Suns con Michael Beasley. La franquicia de Arizona ha decidido cortar por lo sano, y nunca mejor dicho, ya que se han deshecho del contrato del jugador de Washington. La verdad es que las cosas no pintaban nada bien para un Beasley que se veia inmerso en más lios relacionados con la droga, cuando el pasado mes de agosto era detenido por posesión de sustancias estupefacientes. Estamos hablando de un jugador que por cualidades y por calidad es un fenómeno, mejor que muchos de los que habitan y comparten cancha con él, pero que están en una situación más cómoda que él en la liga, debido a que no se sabe controlar fuera de la pista, no sabe. Todo un número 2 del draft que tuvo Rose en los más alto, el único (Derrick) capaz de arrebatarle un MVP a 'King' James. Un jugador (Beasley) que batió el récord de dobles-dobles de la NCAA, capaz de hacer un balance de 138-5 en su etapa 'High School' pasando por diferentes institutos, pero que no se controla fuera de las pistas y al que su comprtamiento le ha llevado a estar en la situación en la que está, a punto de caer en el olvido más profundo de la liga, sin equipo y sin demasiadas posibilidades de continuar en la NBA. Michael Beasley, de futura estrella al fracaso, única y exclusivamente por su mala cabeza.

Michael Beasley wolves

FOTO: facebook.com

Michael Beasley y los Phoenix Suns ya no andarán juntos en la NBA. Bastante le han dado a un jugador cuestionado desde el inicio de su carrera y él no ha sabido aprovecharlo y agradecérselo a la franquicia de Arizona, que tendrá que abonarle una parte del contrato que le quedaba a Beasley. De esta forma, se confirma el desastre de cabeza que tiene encima de los hombros el jugador de Washington, con todo por y para ganar, pero que se limita a desaprovecharse, en la vida y en el baloncesto.

El pasado 29 de agosto informamos en BdB sobre el escándalo que destapó la revista sensacionalista 'TMZ', que nos ofrecía la delgada linea que separa a la NBA y a las drogas duras, aún más si hablamos de marihuana. Según los datos que facilitó 'TMZ', hasta un 70% de los jugadores de la NBA se fuma un porro de vez en cuando y, el 30% abusa de drogas duras, principalmente cocaína y extásis. Los números, sinceramente, asustan. No es normal que una liga, la mejor del mundo del baloncesto, tenga tantos adictos a las drogas. Siendo ejemplos para muchas personas de todo el mundo, no se pueden dar este tipo de sucesos. Que haya carreras enteras, más de una, que se rompen por este motivo, por las drogas y su abuso. A causa de todo esto, la NBA se está convirtiendo con el paso del tiempo en un paraíso de la droga, en donde, te encuentres en la franquicia que te encuentres, hay alguien vinculado a este asunto.



Volviendo al tema de Beasley, uno de los que hace existir esa cifra tan alta de jugadores que toman drogas, supongamos por un momento que no haya tenido los problemas que le están haciendo vivir una situación detestable, ¿de quién estaríamos hablando?. Imaginemos. Michael Beasley, jugador que arrasa en el 'High School', se convierte en uno de los mejores universitarios de la historia y los Heat le eligen en segunda posición del draft, aunque apuntara a la primera. Tal vez no estaría Bosh en Miami en estos instantes, o LeBron. Puede que los Heat no hubieran necesitado dicho traspaso para ser campeones del anillo y que uno de sus jugadores es MVP de la NBA y no se apellida James. Es posible que Michael Beasley fuera uno de los jugadores con mayor reputación de la liga, uno de los más deseados. Probablemente estaríamos sacando artículos de los jóvenes que apuntan a suceder a Beasley en un futuro. Pero no, parece que Beasley no se ha parado nunca a pensar en todas estas cuestiones, le ha sido más fácil meterse lo más insano dentro de su cuerpo y dejar que la droga actuase. ¿Para qué?.

Un jugador que llega a la liga y empieza a tener problemas como los que arrastra Beasley. Siempre tachado de número 1 allí donde estaba, pero no lo tenía todo hecho, ni mucho menos. Es más, se lo tenía que ganar todo, y es en esa parte donde no ha cumplido para nada. Más problemas que juego, más historial policial que éxitos, así nadie puede triunfar, ni siquiera demostrar su calidad, solo destellos que de nada sirven.

Entonces es cuando llega la eterna pregunta, ¿será capaz de salir alguna vez de ese mundo y centrarse?. Cuando es detenido parece que sí, que recapacita, hace ruedas de prensa esperanzadoras, "me he dado cuenta que 10 minutos de sentirme bien, no justifica que ponga en riesgo mi vida, mi carrera y el legado como jugador", esas fueron sus palabras en su presentación como jugador de los Suns. Pero el desenlace ya es conocido, cortado después de su primer año en el equipo, arrestado y acusado de posesión de drogas, abusos sexuales, etc. y con su carrera deportiva en el aire. Con tales antecedentes, ninguna franquicia puede confiar en la recuperación, y ojalá me equivoque, de este jugador.

Esto último es sencillo, Beasley no es Lamar Odom, no ha hecho nada por el momento en la liga para que se le tenga un aprecio como el que sí se tiene por Odom. 7 años en Lakers y más de 10 en Los Angeles, siendo parte muy responsable del éxito de los 'hermanos ricos'. Con sus problemas de drogas, en principio, apartados. Si se descubre que vuelve a recaer, la liga se vuelca con él e, incluso, se le ofrece un puesto de trabajo por rehabilitarse. Por el contrario, Beasley no ha conseguido nada de eso, partidos con buenos números y ya, nada con lo que pensar que alguna franquicia pueda interesarse en él.

Por ello, es hora de que se pare a pensarlo. Que ronde por su cabeza cuál sería el premio de no tener a las drogas como sus compañeras de viaje. Este debe suponer un punto de inflexión en su carrera deportiva, o cambia ya o se despide del baloncesto, entre otras cosas. Fácil es decirlo pero difícil creerlo, Michael Beasley lo tiene ya muy complicado, debido a los problemas que arrastra con la justicia. Un jugador que lo podría ser todo y que, por el contrario, no es nada en la NBA. Hasta tal punto que pocas franquicias se interesarán en contratarle. Esta es la historia de un Michael Beasley con tanto potencial como poca cabeza. No sabemos cuál es su futuro, pero si sabemos que como no cambie de una vez por todas, va a ser la droga la que le esté consumiendo a él y no al revés.

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