La picardía, el enfado y los entrenadores de la NBA

Los entrenadores suelen ser un buen ejemplo para sus pupilos, pero a veces se convierten en todo lo contrario

Jason Kidd intentó esquivar las normas y se ganó una multa / nba.com
Jason Kidd intentó esquivar las normas y se ganó una multa / nba.com

La semana NBA ha estado protagonizada por Jason Kidd y Kevin McHale si nos fijamos en la dirección de los banquillos. Ambos han sido objeto de polémica tras dos jugadas de mucha picaresca y a la par ilegales. Kidd provocó un choque con uno de sus jugadores para ganar tiempo y obtener un tiempo muerto que no tenía y Kevin McHale intentó molestar un saque de banda de los San Antonio Spurs. La NBA multó a Kidd con 50.000 dólares por su acción en el Nets-Lakers y McHale de momento no recibirá sanción. Los entrenadores NBA suelen hacer lo correcto y ser una figura ejemplar para los suyos, pero a veces también se les cruzan los cables. Aquí sigue una pequeña recopilación de incidentes de todo tipo.

Popovich se encara con McHale por su intención de interferir en una jugada / youtube.com

Kevin McHale ha sido el último en sumarse en el club de los listillos. En el Spurs-Rockets intentó molestar a Tim Duncan en un saque de banda cuando quedaban escasos segundos para la finalización de la primera mitad. Por la reacción irada de Popovich y las quejas de Duncan, probablemente lo hizo con éxito. Los Spurs no anotaron el tiro y se fueron cabreados al descanso. McHale se salió de rositas, pero las críticas le están lloviendo por una actuación que demuestra una falta de fair play que no ayuda ni a su imagen ni a la del equipo que dirige.

En todo caso, McHale no protagonizó una acción ilegal, pero si evitable. El siete veces All-Star y entrenador de larga trayectoria (250 partidos dirigidos) sabía que su posición en la cancha no era la más apropiada. Lo reconoció tras el encuentro, pero la acción ya se había cometido. No fue demasiado efectiva ya que Manu Ginobili recibió el balón en buenas condiciones, pero el "balón estuvo cerca de golpearle", como él mismo reconocido después. Popovich y Duncan declinaron comentar el suceso, claramente enfadados por la picaresca de McHale y la pasividad de los árbitros.

Ocurrió menos de una semana después de que Jason Kidd hiciera una jugarreta de manual en Brooklyn. El entrenador de los Nets se quedó sin tiempos muertos y pensó que sería bueno poder obtener otro sin coste alguno, se equivocó. Pidió a su propio jugador, Tyshawn Taylor, que le propinara un golpe para derramar líquido sobre el parqué del Barclays Center.

Funcionó la táctica pero falló la ejecución. Los Nets no ganaron el partido tras el tiempo muerto y el entrenador fue pillado in fraganti por todas las cámaras de televisión. La NBA le multó con 50.000 dólares por su picardía.

A veces, los entrenadores no tienen malas intenciones, pero su lado más humano les provoca enfados descomunales, reacciones incomprensibles y, sobretodo, expulsiones poco ejemplares que muchas veces rozan lo cómico. Quizás la más sonada, al menos en las últimas temporadas, es la de Rick Carlisle en el Mavericks-Thunder, en febrero de 2012.

El entrenador, inocentemente enfadado con sus jugadores, observó como un contraataque de los visitantes acababa en una sencilla canasta. El balón se puso en la trayectoria adecuada para un buen chut y, con el enfado, Carlisle propinó un punterazo al balón que fue a parar a la cabeza de un pobre aficionado. ¿Lo más cómico? Que estaban en Dallas y acabó expulsado por “agredir” a un aficionado de los suyos. Se disculpó, evidentemente.

A veces, los nervios y la tensión de la competición pueden con cualquiera. Incluso con los más duros. Gregg Popovich y Tom Thibodeau son dos buenos ejemplos de entrenadores con mucho genio y reacciones furiosas. A veces justificas y otras veces no, pero sin duda salidas de tono que no predican el fair play. En todo caso, supongo que a veces todo el mundo tiene un día malo.

Lo peor que le puede pasar a un entrenador es que después de ser expulsado, sus jugadores se rían de él. Le pasó a John Kuester con su plantilla de los Pistons en 2011. En medio de un polémico rendimiento de muchos de los integrantes del la plantilla, Kuester sacó su frustración en una jugada de un Pistons-Sixers y el resultado fue una expulsión estúpida que reflejó el poco respeto de los integrantes del grupo respecto a la figura de mando. Ser entrenador no es fácil.

La situación más surrealista se vivió el año pasado en Los Angeles, y el protagonista fue también Jason Kidd. Esta vez él no hizo nada malo, fue un asistente de los Clippers quién hizo un acto poco comprensible. Kidd venía de una muy mala racha desde la línea de tres y al descanso, el asistente en cuestión -antiguo amigo y entrenador suyo- le ayudó con unas rápidas clases de dinámica y ejecución.

El resultado fue magistral ya que Jason Kidd mejoró ostensiblemente su rendimiento con un 3 de 5 en triples que pudo haber significado la remontada de los neoyorquinos. No fue así, pero a punto estuvo de costarle la cabeza al pobre ayudante de Vinny del Negro.

¿Recuerdas otros momentos pícaros de los entrenadores NBA? ¿Y en otras competiciones? ¿Cuál es el momento más vergonzoso de un entrenador sobre las canchas de la liga?

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