Por qué los Cavaliers y LeBron extenderán su reinado a pesar de los Warriors

El campeonato conquistado ante los Warriors en las pasadas Finales no era un objetivo final si no parte del camino. Quieren imponer una dinastía.

Los Cleveland Cavaliers se proclaman campeones
Los Cleveland Cavaliers se proclaman campeones

Cuando LeBron James decidió regresar a Cleveland Cavaliers en verano de 2014, su intención estaba muy clara; queria hacer realidad el sueño con el que llegó a la NBA, que no era otro que conseguir el primer campeonato para el equipo de su estado natal, que le escogió en 2003 en la primera posición del Draft.

Ocho años después su frustración le llevó a salir del equipo para buscar la gloria en el cálido Miami y la que había sido su ciudad creyó que nunca se lo perdonaría, hasta que pasaron cuatro años y James volvió a terminar el trabajo empezado. El resto es historia, pero esta historia no acaba con el primer anillo de campeón de la historia de la franquicia, sino que tan solo acaba de empezar.

"Nada tan estúpido como vencer. La gloria está en convencer" (Víctor Hugo)

Muchos analistas parten de la idea de que los Cavs ganaron las Finales de 2016 debido en gran parte a la sanción que impuso la NBA a Draymond Green de cara al quinto partido, que fue en el que a los Cavs les empezaron a salir las cuentas para ser campeones. Otros líderes de opinión y gurús de las estadísticas interpretaron que en su empeño por ganar más partidos que los Bulls del 96 en temporada regular, los jugadores clave de los Warriors habían llegado fundidos a los Playoffs y ello propició que los Cavaliers, en mejor forma, pudieran ganarles tres partidos seguidos. Recordemos que los Warriros perdieron 9 partidos de 82 en temporada regular y otros 9 partidos de 24 en Playoffs, sin pasar imbatidos ninguna de las eliminatorias.

Pero igual que la multimillonaria industria de la demoscopia norteamericana ha fracaso estrepitosamente al darle a Hillary Clinton entre el 80 y el 90% de posibilidades de ganar las elecciones presidenciales en Estados Unidos del pasado 8 de noviembre, la idea de la que partimos de que los Warriors son mejores que los Cavaliers puede ser errónea, y a pesar de que tienen a todos los analistas en su barco, eso es algo de lo que LeBron James no tiene intención de convencernos hasta que no pasen los años y los Cavs sigan contando anillos de campeón. Mientras los 'favoritos' vuelven a 'fracasar' ante la opinión pública, por su estado de forma, por lesiones o por algún conflicto interno que la prensa sensacionalista se encargue de exagerar y/o inventar.

LeBron quiere convencernos a largo plazo de que los buenos son los Cavs, una idea que ya ha inculcado en sus compañeros de vestuario hace bastante tiempo.

"Experiencia es el nombre que damos a nuestras equivocaciones" (Oscar Wilde)

Existen grandes y profundas diferencias, salvando las distancias temporales y de la experiencia, entre los Cavaliers de 2010 y los de 2016. La plantilla actual es más flexible, con más talento y experiencia y sobretodo inmensamente más hambrienta, como estamos viendo en este inicio de temporada, el mejor de la era LeBron en Ohio. Si bien es cierto que James siempre ha tenido hambre de gloria, no supo canalizarla de la manera correcta en su primera etapa en Cleveland, al menos para construir equipos campeones, como consiguió después en Miami o tras regresar a los Cavs.

Y eso son buenas noticias para los fans de LeBron y de los Cavs, que han pasado de tener un equipo aspirante a arrastrarse por el fango y volver a resurgir como un equipo aspirante y después campeón, un relato que guarda algunas semejanzas con el arquetipo de El camino del héroe. Aquellos Cavaliers de 2007, 2009 y 2010 nunca fueron campeones y da la sensación de que ahora tampoco lo habrían sido. No estaban listos para recibir la corona.

La satisfacción de remontar un 3-1 en contra en las Finales ante el mejor equipo de la historia en temporada regular ha dado confianza a todos los jugadores y entrenadores que lo hicieron posible el pasado mes de junio. La plantilla no se ha dado por satisfecha con un campeonato, sino que contagiados por la ambición de LeBron James, ahora quieren más y más.

Estos hambrientos Cavaliers, que ya han dinamitado la que iba a ser la dinastía de Stephen Curry y los Golden State Warriors en su segundo año, quieren establecer su propio reinado en una época en la que cuatro de los diez mejores jugadores de la liga juegan en el mismo vestuario; es decir, un reto tan difícil como atractivo. LeBron quiere que la remontada de las Finales ante los Warriors se convierta en la filosofía de su equipo a largo plazo, dando continuidad al impredecible éxito del pasado curso. Ahora que ya han probado la miel de la victoria quieren más.

Tras la victoria de los Warriors en 2015, LeBron James no quiso achacar la derrota de los Cavaliers a las lesiones de Kevin Love y Kyrie Irving, sino a que sus adversarios entonces tenían un deseo irrefrenable de ganar el campeonato, y lo consiguieron. De la misma forma los Cavaliers llegaron a ir perdiendo 3-1 en 2016 antes de resurgir de sus cenizas y conseguir tres triunfos seguidos para darle la vuelta al marcador y proclamarse campeones. Es el hambre de la gloria lo que diferencia a los equipos campeones de los que imponen su propia dinastía.

"Si algo funciona no lo toques"

La plantilla de los Cavaliers está construída atendiendo a un único criterio; volver a ganar el anillo de campeón. Y pase lo que pase en el mes de junio de 2017, y ocurra lo que ocurra en la próxima agencia libre, los Cavaliers van a volver a presentar un proyecto ambicioso y con credenciales para considerarles como uno de los equipos favoritos para ser campeones.

Con la llegada de Kevin Durant a los Warriors, mucha gente parece haber olvidado que son los Cavaliers los que están defendiendo su título de campeón, y al no haber cambiado apenas nada de su plantilla y estructura merecen el papel de favoritos tanto o más que sus rivales californianos, por los que todo el mundo apuesta para reconquistar la corona conseguida en 2015 y perdida un año después.

Después de dos años, dos Finales y un anillo, estos Cavaliers ya se conocen a sí mismos y saben de lo que son capaces. Forman un núcleo unido sin grietas y con un objetivo común, al que no van a renunciar se ponga quien se ponga en frente. Esta temporada acumulan tan solo una derrota en 9 partidos hasta la fecha, el que ha sido su mejor inicio de temporada de siempre. Cuidado con apostar demasiado fuerte por los Warriors.

Publicidad

LA APUESTA del día

Patrocinado:

Comentarios recientes

¡No te pierdas ni una publicacion! X

Dale a "me gusta" en Facebook
Siguenos en Twitter