NBA: Reflexiones Real Madrid - Utah Jazz (08/10/2009)

NBA: Reflexiones Real Madrid - Utah Jazz (08/10/2009)

Nota: esto no es un artículo periodístico: son reflexiones sueltas, cazadas al vuelo, escritas minutos después de concluir el partido Real Madrid - Utah Jazz. Sin orden, ni concierto. Pero con una clara intención crítica. Cada cual que juzgue a su modo.

¿Partido o pachanga?

Lamentable partido. No se puede decir más. Ni engañar a los que no lo vieron. Lamentable. El público abucheó (las entradas eran caras y no hubo espectáculo) y fueron bastantes los espectadores que se fueron antes de concluir el partido, algunos incluso en el tercer cuarto.

Utah Jazz dio una imagen seria, de equipo duro, físico y trabajador. Pero nada más. Apenas hubo espectáculo (si exceptuamos alguna jugada puntual de Deron Williams y Paul Millsap) y sí mucho contacto, muchas faltas. El juego de los de Sloan fue de uno contra uno, dos contra dos y poco más. Con eso les bastó. Juegan sencillo, pero con eficacia.

Utah Jazz este año opta a jugar la segunda fase de play-offs, es decir, está destinado a ser uno de los ocho mejores equipos de la NBA.

El Real Madrid tiene como objetivo la Final Four, esto es, ser uno de los cuatro mejores equipos de Europa (los otros tres serían Olympiacos, Panathinaikos y FC Barcelona).

El arbitraje igualmente lamentable (en especial Deldre Carr, que parecía no querer ver las infracciones de los NBA), con el árbitro español compensando las decisiones de los árbitros NBA que barrían a favor de los Jazz en todas las jugadas dudosas: con contactos, tapones ilegales o pérdidas de balón. Curiosamente los árbitros NBA pitaron infracciones por pasos, dobles (algunos del tipo “manejo” o “retención”) sólo a los jugadores… del Real Madrid. ¿Se acuerdan de la final olímpica de Pekín? Ver para creer.

El Palacio de Deportes dio una imagen desangelada, sin apenas emoción, ni pasión. Parecíamos más un convidado de piedra ante un entrenamiento a puerta cerrada o una “pachanga” de barrio que un torneo entre dos equipos de la élite de la NBA y de la Euroleague. Se dijo a la prensa que asistieron 13.000 personas, cuando lo cierto es que no había más de 10.000, gran parte por invitación.

Quizá los organizadores no se han dado cuenta de que en Europa el aficionado, sea en baloncesto, en fútbol o en el deporte que sea, lo que quiere ver es alta competición. Por eso paga, para ver com-pe-ti-ción. Com-pe-ti-ción. No exhibición. Los partidos de exhibición que los hagan los Harlem Globe Troters. Y si el Real Madrid no quería competir ayer, lo que tendría que haber hecho era no jugar el partido. Anularlo.

No es que Utah sea tan superior, es que el Real Madrid tiró la toalla en el segundo cuarto. Habrá quien diga que es un partido amistoso. Sí. Lo fue. Pero hemos visto otros amistosos en esta pretemporada (y en otras) en los que el Madrid sí ha salido a ganar, sin complejos, tirándose a por cada balón.

Reflexión

¿De qué sirvió el partido de ayer? De nada. Tradicionalmente uno cuando veía un partido NBA versus Europa veía competivididad, los europeos por reivindicarse profesionalmente ante los creídos estadounidenses y éstos por mantener el status, su condición de mejor liga del mundo (algo en entredicho, pese a quien pese).

Ayer, la situación fue la contraria. Los Jazz hicieron un partido serio, defendiendo líneas de pase a muerte, avisando de las ayudas, en total coordinación con el entrenador Sloan.

El Real Madrid, todo lo contrario. Dio la sensación que se tomó el partido como un entrenamiento, cuando no como una “pachanga”. Messina no quiso forzar a Prigioni, ni a Lavrinovic, recién recuperado de una lesión, dando más minutos a Cheik Samb, un jugador completamente descoordinado que antes de haber firmado por los Pistons de Detroit había jugado… en la liga LEB. Alucinante la cara dura de algunos agentes de jugadores haciéndoles creer a adolescentes de países pobres (África, Europa del Este, Sudamérica) que tienen un sitio en la NBA, cuando cualquier aficionado medio sabe que no destacarían ni en la ACB de la parte media de la tabla. Pero al agente le da eso igual, mientras cobre su porcentaje. Al mal agente. Como en la vida hay de todo, agentes muy malos y otros muy buenos. (Ayer David Andersen debutó en la NBA anotando 11 puntos, los mismos que anotó Gasol en los Lakers, ambos nacieron en 1980, sólo que uno se fue a la NBA con 21 años y el otro con 29. Cada jugador tiene su momento y las prisas no son buenas consejeras).

NBA: Reflexiones Real Madrid - Utah Jazz (08/10/2009)

NBA, un producto que ya no vende

Sabíamos que la Euroleague no sabe vender bien su producto, pero lo que no esperábamos es que la crisis le esté pasando tal factura a la NBA. El producto NBA no vende. Al menos no como vendía en las décadas de 1980 y 1990. Sorprende el poco gancho que la NBA tiene entre los actuales adolescentes y niños españoles, justo lo contrario que hace quince, veinte o treinta años. Los espectadores treintañeros o cuarentones fueron los niños y adolescentes de los años ochenta, pero mucho nos tememos que los niños de ahora no sean los consumidores del producto NBA en las próximas décadas.

David Stern, abogado judío, pidió dinero al lobby judío, un préstamo por valor superior a los 175 millones de dólares. Más de las franquicias de la NBA son deficitarias, Utah Jazz es una de ellas. Dicho más claro: gastan más dinero del que ingresan.

Situación insostenible que puede desembocar en dos cosas: o cambian el modelo salarial (hay jugadores veteranos que apenas juegan y tienen contratos millonarios) o cambian el modelo de financiación (explotación de merchandising, derechos televisivos y, sobre todo, publicitarios).

Un cambio que, Stern, que acaba de cumplir 67 años, no hará. Veremos cómo afronta su sustituto la próxima década. El modelo que Stern implantó con tanto éxito en la década de 1980 ya no funcionará en la década siguiente de 2010.

En la NBA, con más de 80 extranjeros en sus plantillas, se creyeron que incorporando a baloncestistas de diferentes países exportarían mejor el producto overseas, como dicen ellos (allende los mares). La realidad es que su situación es ahora peor que hace diez años (recordemos el lockout o cierre patronal de 1999) e infinitamente peor que hace veinte años.

Cuando los analistas piden una reducción de equipos (de 30 a 24 o 20 franquicias) los dirigentes, ávidos de ingresos, piden justo lo contrario: ampliar la liga creando nuevas franquicias. La competitividad por los suelos. ¿De qué sirve ver un partido Sacramento-Memphis o Clippers-Bobcats si ya sabemos que no se juegan nada? La NBA la disputan ocho o diez equipos, con tres o cuatro aspirantes más; el resto de franquicias (¡más de una docena!) no cuenta para nada, ni para nadie. Incluida la televisión. Y para colmo pierden dinero.

Pensemos una cosa: ¿qué audiencia tuvo ayer en televisión este Real Madrid-Utah Jazz? ¿Qué audiencia tuvo el Real Madrid-Boston Celtics de 1989?

La gente de a pie pasa olímpicamente de la NBA. Ayer, por la calle Goya mucha gente se preguntaba paseando qué evento había, ¡ah, un equipo NBA!, se decían, y apenas se paraban. Para ellos era la misma reacción que cuando hay patinaje sobre hielo (que mueve casi más público) o lucha libre americana en Las Ventas (que mueve mucho más público).

boozer-hansen

¿Y qué decir del Real Madrid?

Lamentable su imagen. Parecía un equipo de balonmano, al que le prohibiesen pisar la zona y sólo pudiera lanzar desde las dos líneas de tres puntos (había dos líneas de triple, la NBA y la FIBA, pero contaba la NBA como triple). Excepto Llull y, ocasionalmente Bullock o Hansen, encaraban el aro. De los jugadores interiores ni se supo. Velickovic estuvo sentado y dejó buenas maneras en los trahs minutes (minutos de la basura) del último cuarto. ¿Por qué no lo sacó Messina en el segundo y decisivo cuarto?

En baloncesto hay que jugar en la pintura, al que jugadores como Garbajosa o Hervelle parecen alérgicos, en especial el español, reconvertido en un alero que juega a siete metros del aro y defiende, mal, a ala-pívots. Cuando Jorge juega al lado Felipe Reyes (al que ayer se le echó mucho de menos) o de gentes como los hermanos Gasol en la selección, se le ven menos sus carencias, pero con Samb o Lavrinovic al lado, se le ven las costuras: hace años que Garbajosa ya no es un jugador interior, sino un tirador en declive físico imparable.

Bullock, Hansen y Kaukenas, tres buenos jugadores formados en la NCAA (Hansen incluso con dos temporadas en la NBA, Atlanta Hawks) quisieron reivindicarse ante sus ex colegas universitarios de EEUU. Y dieron el tipo. Llull correcto. Velickovic jugó bien, mereció más minutos. Cualquiera de estos cinco demostraron que hubiesen tenido sitio en la NBA. Sitio que podrían tener en el futuro Llull, Dasic o Velickovic.

Dasic apuntó maneras de futura estrella. Los ex del Tau, Prigioni y Vidal, evidencia un bajo estado de forma.

Pero, ¿dónde estuvo la magia? Desde luego no en el Palacio de Deportes. Nada que ver con el Real Madrid 104-Toronto 103 de hace dos años. Aquel equipo mordía en defensa y corría en ataque. El Real Madrid de Messina parece una colección de estrellas en horas bajas, finos estilistas que aún no se han puesto el mono de trabajo y creen que con su talento, que tienen a raudales, les bastará para ganar. Y no. En el baloncesto moderno la parte atlética es tan o más importante que el talento encestador.

Mucho le queda a Messina por mejorar para alcanzar el nivel del FC Barcelona.

Europeos en Salt Lake City

Otro aspecto destacable es la cantidad de jugadores europeos que disponen los Jazz de Utah. Veamos.

Andrei Kirilenko (Rusia, 2,06 m. Salario 16,452,000 dólares) Memeth Okur (Turquía, 2,11m. Salario 9,000,000 dólares) Kosta Koufos (Grecia-USA, 2,15m. Salario 1,214,040 dólares) Kirilo Fesenko (Ucrania, 2,17m. Salario 870,000 dólares) Goran Suton (Bosnio, 2,09m. A prueba, con contrato temporal).

Ayer Sloan dio algunos minutos de prueba a Goran Suton, un bosnio de la Michigan State University, nacionalizado estadounidense. Quizá no tenga minutos en la NBA, pero es un jugador muy útil para equipos europeos de nivel medio. Real Madrid incluido.

Kirilo Fesenko, que no jugó ayer, es otro europeo que cometió el error de ir a la NBA antes de tiempo, con un salario bajo (medio millón de euros, cantidad que podría doblar en Europa sin problemas) y sin minutos de juego. Recuerda a fiascos como Bruno Sundov, Maciej Lampe o Slavko Vranes. Debería replantearse su carrera en la ACB.

El caso de Kosta Koufos es más difícil de calibrar. Nadie le garantiza que jugado en Grecia (Panathinaikos u Olimpiacos, ambos con potentes juegos interiores) disponga de más minutos para formarse como center determinante que en la NBA. Dado que Okur tiene 30 años, es previsible que en las dos próximas temporadas el papel del greco-americano crezca en los Jazz. Aunque para ello deberá mejorar su defensa, su movilidad lateral y el tiro de media distancia.

Memeth Okur demostró ayer en un par de jugadas que va sobrado, y que junto a Boozer y Williams, forma la columna vertebral del equipo. Tres grandes estrellas muy por encima del resto de la plantilla, y de la del Real Madrid.

Y sorprendieron gratamente los suplentes americanos, Maynor (8), Dupree (4), Johnson (8) y Nelson (5).

FICHA DEL PARTIDO

87 - Real Madrid (21+16+26+24): Prigioni, Hansen (9), Bullock (18), Velickovic (11) y Garbajosa (8) -equipo inicial-, Lavrinovic (2), Llull (11), Kaukenas (14), Vidal (3), Samb, Hervelle (4), Dasic (6) y De Miguel (1).

109 - Utah Jazz (23+33+33+20): Brewer (8), Boozer (14), Okur (9), Matthews (2) y Williams (16) -equipo inicial-, Korver (2), Kirilenko (8), Millsap (20), Koufos (3), Maynor (8), Dupree (4), Johnson (8), Nelson (5) y Suton (2).

Árbitros: Nick Buchert (USA), Deldre Carr (USA) y José Martín (ESP). Sin eliminados.

PD. Lo mejor del seudo-partido (para olvidar), la simpática mascota de los Jazz, que arrancó más aplausos que los jugadores.

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