ACB: Bitacora de la Copa del Rey (y III)

Llegó la jornada final de la Copa del Rey con la final que mucho decían que era la esperada, aunque un Barcelona - Real Madrid siempre termina siendo comparado con el partido de fútbol, era un partido muy esperado para volver a medir las fuerzas de estos equipos tras la aplastante victoria del Regal Barcelona en Vistalegre esta temporada.

Y hablando de fútbol, dado que el Athletic de Bilbao jugaba en San Mamés ese domingo a las cinco de la tarde, decidimos hacer algo muy típico entre los Bilbainos que es ir a tomar zuritos y "pintxos" en las inmediaciones del estadio, por la zona de Indautxu. Los bares estaban casi todos adornados con banderas roji-blancas y en bastantes se veía también la bandera con el escudo del Bizkaia Bilbao Basket. Poco a poco el baloncesto se va abriendo paso en una ciudad tradicionalemente futbolera y eso a los aficionados de este gran deporte nos complace.

Después de empaparnos de ese ambiente, nos dirijimos hacia el Casco Viejo para seguir tapeando y dónde nos encontramos de frente con miembros de la directiva de la Federación Española de Baloncesto, incluido José Luis Sáez y a su paso se escucharon algunos cánticos como "¿Dónde está Pepu?". Nos encontramos también con aficionados del Caja Laboral, del Bilbao Basket y del DKV Joventut y estuvimos intercambiando pronósticos para la final y muchos coincidíamos en que el Real Madrid tendría su oportunidad, puesto que el Regal Barcelona no había terminado de jugar bien en los dos primeros partidos.

Sabiendo que a la final haría acto de presencia de Su Majestad Don Juan Carlos de Borbón, pensamos que las medidas de seguridad para acceder al pabellón serían más estrictas por lo que habría que estar antes para no perderse detalle. Cogimos el metro y el ambiente no era tan festivo como el de los días anteriores, así que decidimos animar nosotros un poco el vagón a lo que se unieron algunos Baskonistas. Una vez llegamos a Barakaldo entramos en el BEC con el tiempo justo pero afortunadamente los cacheos en el punto de acceso no fueron mucho más extensos que los de las jornadas anteriores. Los nervios comenzaban a aflorar y nos ubicamos en nuestros asientos. Comenzó el partido y se adelantaba el Madrid, el encuentro parecía que iba a ser igualado, pero parecía que los blancos llevaban la iniciativa e iban en cabeza, aunque el tiro exterior no terminaba de funcionar y eso me preocupaba. Hacia el final del primer cuarto el Barcelona empieza a carburar y se pone por delante y acaba 3 arriba en el marcador. Algo no funcionaba se reflajaba en nuestras caras y la confirmación vino en el segundo cuarto con un parcial de 21-9.

En el descanso comentábamos lo dificil que se había puesto la final y esperábamos un cambio de actitud del equipo, pero no fue así. Las cosas no salían, Messina no sabía como cambiar el rumbo del partido en que un magnífico Ricky Rubio y un contundente Fran Vázquez machacaban a la defensa blanca y desarbolaban el ataque. En el último cuarto el tiro exterior madridista parecía que recobraba la puntería, demasiado tarde y solo sirvió para maquillar el resultado por debajo de los veinte puntos.

Llegó el momento más duro, el de las celebraciones. Fran Vázquez MVP, Jordi Grimau recogiendo la Copa. Mis amigos y yo abochornados por lo que ocurrió con un aficionado madridista en el descanso del tercer cuarto, pero había que sacar lo positivo. Un gran fin de semana en el que si bien es cierto que partidos de calidad y ajustados sólo hubo uno y medio, los demás se saldaron con marcadores bastante amplios, pero la hospitalidad de Bilbao fue muy buena y la convivencia con las aficiones, desde mi perspectiva fenomenal salvo un par de excepciones que ya he comentado. El año que viene más.

Lo peor de la Copa

La organización, como ocurre casi siempre destacó negativamente en algunos aspectos y uno muy grave fue el tema de la visibilidad del pabellón en bastantes zonas (y no solo las "baratas" de 120 euros). El BEC es un centro de congresos y el pabellón deportivo estaba construido en una de las naves (la número 4) con unas gradas de quita y pon. Hasta aquí la cosa tiene un pase pero cuando por tener más localidades se diseña mal la estructur ay se procura aprovechar el espacio hasta el techo cuando éste no era plano, sino con volúmenes colgantes resulta que la visión desde arriba hacia las esquinas era muy limitada. Más abajo, las diversas filas se alzaban muy poco unas respecto a las otras, por lo que las tres primeras filas detrás de los pasillos que separaban graderías quedaban tapadas en parte por las personas que estaban en la última de la grada que quedaba delante del pasillo. Es por este motivo que muchos espectadores al final optaban por sentarse en las escaleras para poder ver con claridad toda la pista. En un evento de estas características ¿cómo se puede permitir esto? ¿Es más importante hacer una buena caja a que cada espectador pueda disfrutar del evento? Pareció ser que sí.

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