Bendito lockout. Maldito lockout

No se puede titular de otro forma, creemos, este artículo. Empezaremos con la parte positiva del lockout, bendito lockout. Otra semana hablaremos de la parte negativa. Para los seguidoresespañoles y europeos, aficionados al baloncesto FIBA, como es nuestro caso, este lockout es una bendición. (Por cierto, el lockout es literalmente un cierre patronal, por más que algunos periodistas de los medios masivos, quiero pensar que mal informados por no pensar algo peor, ideológicamente hablando, prefieren llamarlo “huelga de jugadores”, lo que no sólo es un error sino una falsedad: ningún baloncestista profesional de la NBA ha hecho huelga, jamás.)

Los aficionados al baloncesto europeo, a la Euroleague Basketball estamos de enhorabuena. Los grandes beneficiarios de este problemón que tiene la NBA son los grandes clubes europeos, aglutinados en torno a la ULEB. La Liga Endesa ACB, las ligas de Turquía, Rusia, Israel y, en menor medida, Italia, Francia y Grecia, también han sido el destino de muchos jugadores NBA. En menor medida la liga china, amén de ejemplos esporádicos como Brasil, Argentina o Irán. Durante el verano y el otoño de 2011 unos ochenta jugadores NBA han salido de esa liga. Una liga que cuenta con unos 450 jugadores (son una media de 15 jugadores por cada una de las treinta franquicias) aunque muchos ven la NBA desde el banquillo y que jueguen, jueguen, de verdad, apenas hay unos trescientos cincuenta. A partir del problema surgido el 14 de noviembre, en el que el sindicato rechazó la propuesta de la patronal, el problema parece enquistado. Y eso puede hacer crecer dicho éxodo. Estamos convencidos que si pervive hasta enero la cifra podría duplicarse y ver a más de un centenar y medio de jugadores NBA practicando baloncesto en diferentes partes del globo, el extranjero o, como siempre se dice desde tiempos coloniales allí, overseas. Por el momento sólo cinco All-Stars han salido de la liga, los siguientes en orden cronológico, Deron Williams, Mehmet Okur, Kenyon Martin, Andrei Kirilenko y Tony Parker, éste último firmó por la mínima el cinco de octubre, pues no se puede pagar a sí mismo, ya que ha ido a jugar al club francés del que es propietario.

Andrei Kirilenko (CSKA Moscú)

Es obvio que para grandes estrellas con contratos multimillonarios, por encima de los diez o quince millones de dólares anuales, no es rentable emigrar, pero hay que mantenerse en forma y algunos, como Kirilenko, perciben cinco millones de euros, es decir, 6.754.000 dólares al cambio actual, una barbaridad para el baloncesto europeo, incluso para el multimillonario club moscovita. Pero hagamos una reflexión, referida a la clase media y media baja de la liga. Los jugadores peor pagados de la NBA ganan poco más de cuatrocientos mil dólares (caso de Stojakovic, un jugador que pasó de ganar casi quince millones de dólares con contrato de superestrella a renunciar al dinero americano, y griego, a cambio de ser campeón NBA al lado de su amigo Nowitzki y compañía), los que llevan menos de tres años y no han sido elegidos en altas posiciones del Draft tienen salarios de uno a dos millones de dólares anuales. Cantidades perfectamente asumibles en clubes europeos de alto nivel. Nadie le puede pagar a Nowitzki, por ejemplo, los más de veinte millones de dólares que ganaría este año, de haberse iniciado la NBA. El año pasado ganó 19.092.873 de dólares que son más de 14 millones de euros anuales, cantidad que ni el Real Madrid podría pagar por un único jugador, ni de fútbol siquiera (hablo de salario, no de traspasos). Sin embargo, a la clase media, es a la que no le salen las cuentas. La idea de los patronos sería acabar con dicha clase media, que percibe de cinco a seis millones de dólares anuales y que, masivamente, ha votado no a la propuesta en el sindicato. Sindicato del que, como es lógico, son mayoría. Es lo que tiene la democracia, aunque no le gusten a Stern, Silver y compañía. Creo que la NBA se desvirtuaría todavía más de lo que ya está si sólo hubiese estrellas y gregarios, con un Kobe o un Lebron ganando veinte millones al año (también es cierto que son los que generan las audiencias, los contratos publicitarios y de merchandising) y el resto de sus equipos, compuestos de jugadores de segundo nivel con salarios de uno a tres millones. Serían gregarios de chupones, para entendernos. Eso es justo la antítesis del juego colectivo que vemos en la Euroleague, a mi modesto entender.

Pero también existen otros jugadores que han sido muy beneficiados de este lockout, el caso más conocido y divulgado, el de Rodolfo Fernández, Rudy. Veámoslos en las frías cifras. El año pasado ganó en Portland el equivalente a un millón y medio de euros. Este año en Dallas le tendrían (¿le tienen?) que pagar exactamente 2.180.443 dólares , ni uno más ni uno menos. Por cierto, es en bruto, no en neto, y todos sabemos como han subido los impuestos a los ricos en USA. Eso equivale a 1.613.943 € al año. El Real Madrid, según se ha publicado, le paga el doble, tres millones de euros anuales. La jugada es redonda, pero no tanto como la del mejor pagado de la liga ACB, Juan Carlos Navarro, que pasó de ganar escasos doscientos mil euros (al cambio de entonces) a un contrato largo de más de tres millones de euros anuales. Se lo merece, por algo es el mejor escolta de Europa y de los mejores del mundo, los NBA incluidos.

Si hubiese una liga de 82 partidos y Dallas jugase play-offs, algo probable por ser el actual campeón, Rudy jugaría un centenar de partidos, lo que significa que por cada partido jugado el emprendedor Mark Cuban, dueño de la franquicia, le pagaría 16.139 euros por partido. ¿Cuántos partidos jugaría en una temporada en el Real Madrid? En el mejor de los casos, sumando Liga, Copa del Rey y Euroleague, no más de setenta. Es decir más de 42.857,14 euros por partido. Es decir, Rudy le puede costar al club de Florentino Pérez dos veces y medio más de lo que le cuesta el mismo jugador a Mark Cuban. Claro que sabemos que en Europa se juega menos pero se entrena muchos más días (algo que por cierto, nos parece muy bien y preferimos). Otros ejemplos. El pasado año Llull, por ejemplo, jugó 61 partidos oficiales (38 ACB +23 Euroleague). Navarro jugó 34 en ACB, 15 en Euroleague y 3 en Copa del Rey, es decir, 52 partidos. Con su salario, Navarro le costó al Barça más de 57.000 euros en cada partido, más del triple de lo que le costaría a Dallas Rudy. No sería ese el caso de Jordan Farmar o Kirilenko, pongo por caso, pues ellos juegan más partidos, ya que Maccabi y CSKA compiten en tres ligas, no en dos, como el caso del Real Madrid o el Barcelona. Los jugadores de Maccabi y CSKA juegan tres partidos a la semana. Lo mismo que los del Partizan (pienso en Pekovic) o muchos otros.

Cuento todo esto porque cuando los agentes de estrellas NBA ofrecen a sus jugadores a clubes europeos, muchos tratan de hacer su agosto o pescar en río revuelto. Si al señor Roig le dicen que llevar a Kevin Durant, pare mí el mejor jugador del planeta, le cuesta 675.000 euros al mes, directamente le están timando. ¿Cuántos partidos juega en Valencia al mes? ¿Cuatro de ACB y dos o tres de Eurocup? (Por cierto, qué audiencias tiene esta competición? Desde luego nada que ver con la Euroleague.) Durant quire jugar a cambio de casi cien mil euros por partido (en concreto 96.428,57). ¿Cuánto gana en la NBA? El año pasado no estaba ni en el top-30 de los mejor pagados. Unos doce millones de dólares, que son 8.880.120 €. Como Durant jugó 95 partidos NBA el año pasado le costó a la franquicia 93.474,95 euros por partido. ¿El timo de la estampita? Sí y no. Este año si hubiese NBA le tendrían que haber pagado la cifra hipotética de 13.603.750 dólares. Vamos que quiere ganar lo mismo por partido… sólo que jugando menos partidos.

Si hubiese NBA Serge Ibaka ganaría 1.288.200 dólares, muy poco para un jugador de su rendimiento y futuro. A noventa o cien partidos allí, una ganga para Oklahoma. ¿Cuánto le paga el Real Madrid?

En la siguiente tabla tenemos una comparativa interesante. Los 30 jugadores mejor pagados de la NBA (datos de 2010) y el gasto en salarios de sus respectivas franquicias (hay que reconocer que esta transparencia salarial -¿y fiscal?- Nunca la encontraremos en el baloncesto europeo). ¿Cuántos de ellos han emigrado a día de hoy? Dos. Martin a China y Kirilenko a Moscú. Y eran dos agentes libres.

Los jugadores que están emigrando a Europa y China son la clase media de la NBA. La que ha votado NO. Y es esa clase media y media-baja (es un decir, porque el que menos gana percibe más de 300.000€ al año) la que corre el riesgo de no volver a Norteamérica. Turquía y China, además de algunos clubes de fútbol y el Maccabi (cuyos dueños son socios de la familia israelí Arison, dueña de Miami Heat), pueden preferir ser estrellas en Europa a razón de unos dos millones de euros al año que ganar lo mismo en la NBA siendo suplentes o, lo que es peor, gregarios de la estrellita chupona de turno.

Este año supone un antes y un después en la historia moderna del baloncesto profesional, a uno u otro lado del charco.

Pase lo que pase, la NBA cambiará para siempre, lo mismo que la relaciones con los agentes de los jugadores, y la época de vacas gordas tardará en volver, si es que vuelve, que no lo creo. Para que un jugador gane 20 millones de dólares (¡Rashard Lewis!, con todos mis respetos a este buen jugador) debe generar a la franquicia el doble de esa cantidad, algo que es indudable que no se produce.

Saco a colación un ejemplo singular, que invita a la reflexión.

Micky Arison - Raanan Katz

Miami Heat - Maccabi Tel Aviv

Un caso curioso es el de Miami Heat, la franquicia NBA con más futuro (Wade-LeBron-Bosh, trío mágico fabricadólares) y la que ha declarado más pérdidas en estos casi cinco meses de cierre patronal. El propietario mayoritario de Miami Heat es Micky Arison (n.1949), de origen judío-rumano, con pasaporte israelí y estadounidense. Micky Arison es presidente y propietario mayoritario de la mayor empresa del mundo de barcos de cruceros transatlánticos, la Carnival Corporation &plc., con sedes en Reino Unido, Estados Unidos y Panamá. Según Forbes es el 94º hombre más rico del mundo. Otras empresas de su propiedad son, en Norteamérica la Seabourn Cruise Line, tres en Reino Unido (P&O Cruises, Cunard Line y Ocean Village), en Alemania AIDA, Costa Cruises que opera en todo el Mediterráneo, Iberocruceros en España y P&O Cruises en Australia. La familia israelí-estadounidense Arison es ahora una de las más acaudalas del país, a través de varias sociedades (Arison Foundation, Arison Holdings, Arison Investments), la filantropía artística y cultural a través de la propiedad de la National Foundation for Advancement in the Arts. Su hermana Shari Arison es dueña del banco privado más grande de Israel: Bank Hapoalim. La familia Arison también es dueña de las dos compañías de barcos cruceros más importantes de EEUU que operan en el Caribe: la Norwegian Cruise Line y la Carnival Cruise Lines, ambas con sede central en Florida. El padre de ambos, Ted Arison (1924-1999), de origen rumano, nació en Tel Aviv cuando Palestina era Protectorado Británico. Luchó con la Brigada Judía del Ejército Británico y participó activamente en la creación del Estado de Israel. Creó Arison Investments y fundó la franquicia Miami Heat en 1988, durante la década última de su vida, en la que residió en EEUU. La compra de Bank Hapoalim fue la mayor privatización de la historia del Israel.

Actualmente, Raanan Katz, el dueño mayoritario del equipo Maccabi Tel Aviv, es también copropietario, junto a Arison, de la que quizá sea la franquicia más saneada financieramente de la NBA, Miami Heat.

Dicho esto, el Maccabi, a mi juicio uno de los favoritos para ganar la Euroleague junto a CSKA y Barcelona, ha fichado a dos NBA, Jordan Farmar y Omri Casspi, ambos con cláusula de salida si se reanuda la NBA. Y han ofrecido un contrato a Amare Stoudemire que, debido a su condición de judío, lo mismo que Farmar, podría nacionalizarse israelí por ley y no ocupar plaza de extranjeros ninguno de los dos, ni de extra-europeos en la Euroleague, por tanto. Pese a sus lesiones Stoudemire sigue siendo un interior temible, de los mejores de la NBA y el mejor pívot o ala-pívot anotador del mundo (la pasada temporada 25,3 puntos por partido). Su récord es de más de 26 en liga regular y de 29,9 en play-offs, ahí es nada. El Maccabi se ha ofrecido a Stoudemire y, a su vez, le han ofrecido a Durant, el máximo anotador de la NBA. ¿Se imagina alguien a un Maccabi con Durant, Stoudamire, Farmar, Casspi, Papaloukas, Schorchianitis, David Blu (Bluthental), etcétera. Un equipo temible, que competiría entre los mejores en la propia NBA. Si no hubiese NBA definitivamente, ¿no se podría dar también un éxodo no de jugadores sino de inversores? Por ejemplo, ¿podría la multimillonaria familia Arison, a través del Banco Hapoalim, invertir no en los Heat sino en el Maccabi y darle una vuelta a la competición? Puede parecer un disparate, pero conviene recordarle a Stern y compañía, que el dinero no tiene nacionalidad y menos en los tiempos actuales. Habría que recordarles las fugas de capitales de su liga hermana, la NFL. En concreto a la mejor liga de fútbol del mundo, la liga inglesa, patrocinada por Barklays Bank (otro ejemplo de trasvase New York-Londres). El club de fútbol más rico del mundo (medido por su valor bursátil) es el inglés Manchester United, cuyo presidente y propietario mayoritario es el estadounidense, Joel Glazer, a su vez propietario de Tampa Bay Buccaneers, de la NFL (NationalFootball League) de Estados Unidos. El Aston Villa inglés es propiedad del magnate estadounidense Randy Lerner, quien en Estados Unidos también posee los Cleveland Browns de la citada NFL.

Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar.

Tras este baile de cifras y datos, cazados al vuelo y dados sin orden ni concierto, pero con voluntad de dar ejemplos, en la segunda parte de nuestro artículo hablaremos del maldito lockout, es decir, de cómo puede perjudicar al baloncesto español y europeo la llegada de tantos jugadores (o la llegada y posterior partida, lo que sería aún peor) a nuestras latitudes.

Jugadores NBA jugando fuera

Jugadores NBA interesados en jugar fuera

Jugadores NBA no interesados en jugar fuera

Jugadores NBA 'cortados'

Diego Moldes

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