Final EuroBasket 1995: Yugoslavia 96 – Lituania 90

Seguimos nuestro repaso a partidos de leyenda recordando la final del Eurobasket de 1995, entre Yugoslavia y Lituania.

Este torneo supuso la vuelta de la selección Yugoslava a la alta competición después de tres años de ausencia por culpa de la sanción que le impuso la FIBA, el 30 de Mayo de 1.992, debido a la guerra de los balcanes, y que le apartó de los JJ.OO. de Barcelona ’92, del Eurobasket de Alemania ’93, y del Mundobasket de Canadá ’94.

Yugoslavia se presentaba en este Eurobasket como uno de los favoritos al título, sino el máximo. Jugadores como Danilovic, Djordjevic, Paspalj o Divac conformaban ese equipo entrenado por Dusan Ivkovic.

Yugoslavia realizó un torneo inmaculado. En su grupo ganó los 6 partidos disputados. En cuartos se deshizo cómodamente de Francia por 104-86, y en semifinales se impuso a la siempre complicada selección de Grecia por 60-52.

Mientras que Lituania solo perdió un partido en el grupo en el quedó encuadrado. En cuartos se deshizo de Rusia por 82-71, y en semifinales se impuso a Croacia por 90-80, en un resultado con el poca gente contaba, ya que Croacia era junto a Yugoslavia el favorito para alzarse con este Eurobasket.

Después de que Yugoslavia se impusiera a Lituania en el grupo en el que quedaron encuadradas por 70-61, ambas selecciones volvían a encontrarse en la final. Marciulionis y Sabonis por parte de los lituanos, y Divac por parte de los yugoslavos estaban siendo los jugadores más determinantes del torneo, en un partido que sería muy diferente al que disputaron en el grupo.

Ambas selecciones se presentaron en la final con estos quintetos: Dusan Ivkovic pondría en liza a Aleksandar Djordjevic de base, Dejan Bodiroga de escolta, Predrag Danilovic de alero, Zarko Paspalj de Ala-Pívot, y Vlade Divac de pívot. Mientras que por su parte Vladas Garastas puso en liza a: Sarunas Marciulionis de base, Darius Lukminas de escolta, Rimas Kurtinaitis de alero, Arturas Karnisovas de Ala-Pívot, y al gran Arvydas Sabonis de pívot.

Ambos equipos comienzan el partido con defensas individuales. Yugoslavia cargando su defensa sobre un Sabonis que en sus dos primeras acciones cometió un fallo y una pérdida de balón. Yugoslavia empezó el partido queriendo poner la locomotora desde el principio. Dos canastas consecutivas de Bodiroga y Danilovic ponían un 4-0 en el marcador que Kurtinaitis se encargó de romperlo gracias a un triple.

Yugoslavia seguía bien en defensa creando problemas a las dos amenazas lituanas, Marciulionis y Sabonis. Sabonis hasta el minuto 3 de partido no consiguió su primera canasta. La defensa yugoslava sobre el zar lituano, especialmente de Divac estaba siendo muy buena.

En los primeros 5 minutos de partido ya habían anotado los 5 titulares de Yugoslavia, pero no acababan de irse en el marcador. Una técnica a Divac puso a Lituania a dos de los balcánicos (10-8) gracias a un tiro libre anotado por Kurtinaitis.

No fue hasta el minuto 5:30 de partido cuando Lituania consiguió su primera ventaja, gracias a dos triples de Karnisovas y Marciulionis.

El base lituano comenzó a entrar en el partido. Gracias a cinco puntos suyos y dos de Einikis, Lituania consiguió un parcial de 1-10 en el marcador que le daba una ventaja de 13-18, y obligaba a Dusan Ivkovic a pedir tiempo muerto para parar aquello.

El tiempo espabiló a Yugoslavia. Djordjevic tomó el mando de las operaciones en su equipo, y gracias a dos triples suyos y una asistencia a Danilovic los balcánicos volvían a recuperar la ventaja en el marcador.

Ambas defensas estaban siendo muy duras, lo que hacían que ambos equipos incurrieran en falta personal prácticamente en cada ataque.

Djordjevic seguía martilleando el aro lituano desde el triple con tres anotados, bien ayudado por Danilovic que anotaba 4 puntos casi consecutivos. Yugoslavia conseguía una ventaja de 29-26 en el marcador a falta de 7:50 para el descanso, que obligaba a Vladas Garastas a pedir tiempo muerto, sobre todo para mejorar la defensa de Djordjevic. En Lituania solo las acciones individuales de Marciulionis y Karnisovas les mantenían en el partido.

El partido estaba siendo muy bonito, con los ataques primando sobre las defensas, y con los jugadores de ambos conjuntos sacando a relucir la enorme calidad que atesoraban, sobre todo un Djordjevic y un Marciulionis que estaban auténticamente colosales en ataque cogiendo la responsabilidad de sus equipos.

Entre Djordjevic y Danilovic le dieron a Yugoslavia 5 puntos de ventaja a falta de 4:36 para el descanso (41-36) que hacía que Lituania pidiera tiempo muerto porque veía que aun con la inspiración de Marciulionis no era suficiente para ponerse de nuevo por delante en el marcador.

Danilovic estaba cogiendo el testigo anotador de Djordjevic en Yugoslavia, mientras que era Karnisovas el que lo cogía en Lituania. Gracias a Karnisovas y a un Marciulionis imperial, Lituania conseguía irse un punto arriba al descanso (48-49) por culpa de dos tiros libres convertidos por Sabonis. Lituania estaba aguantando fantásticamente bien el ritmo de la final, creando problemas a Yugoslavia, que veía como no conseguía irse en el marcador.

La segunda parte comenzó con ambos equipos buscando a sus pívots en ataque. Mientras que Lituania buscaba una y otra vez a Sabonis, Yugoslavia hacía lo propio con Savic y Divac. El zar lituano en poco más de dos minutos ya había conseguido 6 puntos, además de poner a Vlade Divac con 4 faltas personales, obligándole a irse al banquillo.

Lituania se mantenía con ventajas de entre 2 y 5 puntos en los primeros cinco minutos de la segunda parte. Marciulionis había vuelto a coger el mando de las operaciones de la nave lituana con maestría, y ayudado por un Sabonis más participativo, conseguía que su equipo siguiera por delante. Lo único malo para el equipo de Vladas Garastas era la gran acumulación de faltas personales de sus jugadores más destacados. De hecho, Kurtinaitis ya había sido eliminado al poco de comenzar esta segunda parte por cinco faltas.

Yugoslavia estaba siendo sostenida en ataque gracias a la aportación de Djordjevic y Danilovic, que estaban siendo los máximos anotadores de su equipo con 23 y 18 puntos respectivamente. Tras un tiempo muerto pedido por Ivkovic, Yugoslavia se puso en una zona 2-3 para impedir las penetraciones de Marciulionis. La zona le sirvió a los yugoslavos para coger una ventaja en el marcador de 8 puntos (72-64) gracias al séptimo triple de Djordjevic y a dos tiros libres convertidos por Danilovic, tras una técnica señalada a Sabonis por protestar.

Garastas viendo que Djordjevic se estaba poniendo las botas y estaba martilleando a Lituania había metido en pista a Krapikas con la exclusiva misión de defender al base yugoslavo.

Lituania, herida en su orgullo y con Marciulionis parado en seco por esa zona yugoslava se encomendó a Sabonis. El zar lituano en cada ataque sacaba falta a su defensor, sino era canasta. Eso llevó a Divac a ser eliminado por cinco faltas y a Rebraca a colocarse con cuatro.

El partido estaba siendo apasionante. Un combate de poder a poder entre dos de las mejores selecciones europeas en aquel momento. Marciulionis con una fantástica jugada individual colocaba a su equipo a 4 de diferencia (72-68) a falta de 10:50 para el final.

Djordjevic quería romper el partido para su equipo de forma definitivo, pero Karnisovas y Marciulionis no dejaban que eso ocurriera y conseguían que Lituania siguiera a dos de diferencia de los balcánicos y con muchas opciones de llevarse una final que estaba siendo un auténtico partidazo.

A falta de 6 minutos para el final, las fuerzas empezaron a flaquear en Lituania. Los tiros de fuera ya no entraban y veían como la línea exterior yugoslava, comandada por un Djordjevic espectacular, decantaba el partido para su equipo. Para mas desgracia lituana, Sabonis fue eliminado al cometer la quinta falta personal sobre Savic. Pero aun así, el equipo de Vladas Garastas seguía a 2 puntos de Yugoslavia, gracias a un triple de Chomicius y a dos lanzamientos libres convertidos por Einikis a falta de cuatro minutos para el final (83-81), y con todo por decidir.

Marciulionis anotó su punto número 25 para poner a un punto a Lituania, pero Sasha Obradovic contestó con un triple en el siguiente ataque yugoslavo volviendo a llevar los cuatro de ventaja para su equipo.

Vladas Garastas viendo que su equipo no cogía la delantera en el marcador y el tiempo se acababa, pidió tiempo muerto a falta de 2:47 para el final del partido.

Entonces se produjo una jugada que acabó por desquiciar a los lituanos. El árbitro norteamericano Tolibert, que desgraciadamente se erigió en el gran protagonista del partido, señaló una falta personal en ataque a Lukminas, no dando validez a la canasta conseguida por el escolta lituano, que indignó y cabreó a los jugadores y al banquillo lituano. Este hecho fue acompañado de una técnica al banquillo lituano por las continuas protestas, que hizo que los jugadores dirigidos por Vladas Grastas se negaran a seguir jugando el partido. Djordjevic fue el que convenció a Marciulionis para acabar la final a la que restaban 2:13 y señalaba un marcador de 89-83 para Yugoslavia.

De ahí al final Yugoslavia supo mantener la calma en sus ataques y conservar esa ventaja de seis puntos, sobre todo desde la línea de tiros libres, a pesar de que Marciulionis se empeñaba en mantener con vida a Lituania. Al final 96-90 para el equipo de Dusan Ivkovic que volvía por la puerta grande a una gran competición, derrotando a una selección de Lituania que realizó una final auténticamente sobresaliente, cayendo con dignidad.

Aleksandar Djordjevic, el mejor base de la década de los 90 de largo, fue el gran protagonista del encuentro al anotar 41 puntos, con 9 triples incluidos. Mientras que Marciulionis fue el mejor en Lituania gracias a los 32 puntos que anotó.

Con el final del partido se acababa, aparte de uno de mis partidos favoritos que habré visto ni se sabe las veces, una de las mejores finales de la historia del baloncesto. Un partido de poder a poder entre dos potencias del baloncesto europeo de estos últimos 20 años. Se acababa la que posiblemente ha sido la final de un Eurobasket que más talento ha juntado entre ambos equipos. Una auténtica gozada para los que amamos este deporte.

Como hecho queda la retirada de la selección de Croacia del podio en la entrega de medallas, cuando Yugoslavia se subió a él para recibir su medalla y el trofeo que les acreditaba como campeón de Europa, en el que ha sido uno de los gestos más comentados de la historia del baloncesto.

Yugoslavia 96: Djordjevic (41), Bodiroga (12), Danilovic (23), Paspalj (5), Divac (5), Savic (4), Rebraca (1), Sasha Obradovic (5), Tomasevic (-), Sretenovic (-), Beric (-), Koturovic (-).

Lituania 90: Marciulionis (32), Lukminas (0), Kurtinaitis (6), Karnisovas (19), Sabonis (20), Einikis (8), Markevicius (0), Chomicius (3), Stombergas (2), Krapikas (0), Visockas (-), Timinskas (-).


- Abraham Rollán (@sultanofswing82) colaborador de 'Blog de Basket' -

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