¿Qué pasa con los Knicks?

Me gustaría empezar diciendo que el motivo de escribir este texto no es porque yo sea fan de los Knickerbockers. Ni mucho menos. Es más, siempre me ha extrañado ese aurea que rodea a este equipo para ser considerado como una de las mejores franquicias de la NBA cuando en toda su História sólo han tocado la gloria en forma de anillo en dos ocasiones y en la ya lejana década de los setenta. Es decir, que estamos ante una franquicia con menos títulos que Golden State (3), Philadelphia (3), Detroit (3) y los mismos que Houston (2). Pero ser el equipo de la Gran Manzana, jugar en el pabellón más conocido de todo el mundo, hacen que sea una de las franquicias con más seguidores a nivel mundial.

El motivo principal es el récord (7-11) con el que han comenzado este año post-lockout, y la racha de seis derrotas consecutivas que llevan en este momento, algunas de ellas en su propia cancha. Racha culminada, y que la hace más dolorosa, con la derrota sufrida tras dos prorrogas el pasado sabado ante los Nuggets. Unos Nuggets que presentaban en su quinteto titular a Danillo Gallinari y a Timofey Mozgov. Sí, dos de las piezas que consiguió el equipo de Denver en el traspaso el año pasado de Melo a Nueva York. El ruso comenzó arrollando en el primer cuarto con dos mates consecutivos y un gran tapón en lo que se convertía en el prólogo de lo que iba a ser su mejor actuación profesional, acabando con 16 puntos, 7 rebotes y 3 tapones. Mientras el italiano acabó con 37 puntos, 11 rebotes y una actuación en la segunda prorroga (9 puntos) que parecía decir "esto es lo que os habeis perdido".

¿El resultado? Un Madison Square Garden silbando y abucheando a los suyos, y un grito único en el pabellón "FI-RE-D,AN-TO-NI, FI-RE-D,AN-TO-NI". Y si bien para mí, el entrenador italo-americano tiene parte de culpa en la situación que están viviendo los Knicks (le he visto nula capacidad de reacción en ciertos partidos ante situaciones tácticas planteadas por rivales y su sistema no encaja con el perfil de jugadores de su quinteto) no es el principal culpable de la misma.

Para buscar al mayor culpable, o culpables, habría que mirar a la zona más noble del pabellón, allí donde se sientan las altas esferas de la franquicia. El equipo ejecutivo de la franquicia con Dolan a la cabeza debe de ser el señalado de este caos que está viviendo el equipo por las decisiones que han tomado durante los últimos años. Y no hablo de los últimos veinte años con firmas de megacontratos a jugadores como Marbury o Curry. No. Hablo de las decisiones tomadas desde el pasado mes de febrero. Es decir, de este último año.

Pero hagamos un poco de cronología de los hechos. Tras pasar un período de "encorsetamiento" salarial a consecuencia de los contratos firmados por cantidades astronómicas a ciertos jugadores, y el consiguiente período en la "nevera" de la liga sin ninguna aparición en post-temporada, parecía que, la adquisición de Amare Stoudamire en julio del año 2010 (por unas cantidades que rondaban los 100 millones de dolares en cinco años) y las manifestaciones públicas de Carmelo Anthony de que cuando terminará su contrato con los Nuggets se marcharía a jugar a Nueva York, podrían hacer que la franquicia retomará el vuelo y pudiera volver a estar en condiciones de pelear por conseguir un nuevo anillo a nada que se consiguiera la firma de un tercer jugador que, atraído por la presencia de dos grandes estrellas, se uniera a ellos formando su particular, Big Three tan de moda desde que Ainge construyó el suyo en Boston. Y no se hablaba de cualquier jugador. Ni más ni menos se esperaba conseguir en el verano de 2012 a Deron Williams o Chris Paul. El plan estaba en macha. El equipo se reconstruiría y pelearía por el anillo en dos años. El primero (2010) firmando a Stat como agente libre. El segundo (2011) con la llegada de Melo. Y ya poniendo la guinda el tercer año (2012) con el base estrella que apuntalara el proyecto (Paul-DWill).

Como vemos, el plan parecía perfecto, sólo se requería paciencia. Había que unir esas estrellas y además se contaba con un núcleo de jugadores que podrían convertir al equipo en serio candidato al anillo. Y es que un equipo con Paul-Chandler-Gallinari-Melo-Amare más Mozgov-Fields-Douglas desde el banquillo, y lo que se pudiera conseguir traspasando a Felton, que estaba también en la plantilla, era para tomárselo muy en serio y ponerle al nivel de Miami o Chicago. Pero las prisas nunca fueron buenos consejeras, y la paciencia no es una de las virtudes de los directivos de la franquicia. Así que en febrero del año pasado, realizaron el "Melo-trade" y desmontaron todo el engranaje que tenían, toda la estructura del equipo, para traer lo antes posible al hijo pródigo. Los Nuggets obtuvieron a Felton-Chandler-Mozgov-Gallinari- una primera ronda del draft- dos segundas rondas a cambio de Melo y Billups. Un Billups ya entrado en la treintenta y al que quedaban dos años con casi treinta millones de salario comprometido. Ese fue el trade que hicieron por un jugador que quedaba libre cuatro meses después y que había dejado bien claro que "sólo" jugaría en Nueva York.

A pesar de ello, el equipo, aprovechando la debilidad de la Conferencia Este fuera de los cuatro equipos punteros, se metió en playoffs para caer eliminado en primera ronda por un contundente 4-0 a manos de los Celtics.

Y así llegamos al verano de 2011. Verano de lockout. Y llegamos al mes de noviembre y la firma del acuerdo para comenzar la liga. Y así comienza el mercado de agentes libres. Un mercado que cuenta con Marc Gasol, Nené y Chandler como los agentes libres más codiciados. Pero el plan de ruta de los Knicks culminaba al año siguiente. Este año solo tenían que dejarlo pasar, continuar con el equipo alrededor de Billups-Melo-Amare, y dar minutos de juego a esos jugadores (Douglas-Fields-Shumpert) que debían de ser los "acompañantes" del Big Three con Paul. Pero a Dolan y compañía se les encendió la bombilla y vieron en la famosa "Amnesty Clause" una oportunidad de librarse del último año de contrato de Billups y conseguir dinero para pujar por uno de los pivots mencionados. Y piensan que Chandler, considerado, no sin razón, como una de las piezas claves de la consecución del anillo por parte de Dallas sólo unos meses atrás, sería el complemento perfecto para Amaré, y así tapar las carencias defensivas del equipo. Así que firman a Chandler por un contrato superior a los quince millones de dolares anuales. Y no voy a entrar a valorar si excesivo o no (sí me lo parece) pero si a resaltar que firmando ese contrato al bueno de Tyson, los Knicks se quitaban de la puja por los servicios de Paul y Williams este verano. Es decir, se rompía la hoja de ruta marcada por la franquicia para la reconstrucción.

¡QUE ERROR! Parece que nadie se paró a pensar que Amare-Chandler no era una buena mezcla en la pintura ya que iba a suponer una sobrecarga de kilos y centímetros en ella, y no iba a beneficiar, en nada, el juego de Amare (tal y como se está demostrando) pues la presencia de Chandler (y por ende su marcador) restan mucho espacio en la pintura. Espacio que necesita Stat para desarrollar su juego de explosividad y velocidad hacia dentro. Si a esto le sumas la poca calidad en el backcourt con jugadores que pueden ser buenos "espadas" para acompañar al equipo (Fields-Douglas-la "sorpresa" Shumpert) pero que no pueden llevar una carga ofensiva desde el exterior que permita un ataque compensado y con varias alternativas.

Y así se ven los Knicks tras un mes de competición. Luchando por los últimos puestos del Este, con Amaré fuera de sitio, con un pabellón pidiendo a gritos la destitución de su entrenador, abucheando a ciertos jugadores (Douglas, incluso Anthony), y con un Dolan que prefiere esconderse y no aparecer en los partidos.

Pero no todo son malas noticias, pues a favor de los Knicks hay una serie de factores que permiten pensar que la situación es reconducible:

  1. Que estamos sólo a principio de temporada lo que da margen para enderzar la situación.
  2. Que se espera el debut de Baron Davis para finales de esta semana y que, si bien nunca más será el base dominador que fue en los Warriors, si tiene talento de sobra para dirigir a un equipo. Al menos mucho más que el resto de jugadores de la plantilla.
  3. Que el nivel del Este fuera de los cinco-seis equipos punteros permite casi garantizar la presencia de los Knicks en playoff. Aunque eso sí. Acabar séptimos u octavos del Este supone un primer cruce con Miami o Chicago en lo que puede anticiparse como una nueva eliminación rápida de primera ronda.

- Adolfo Carballo (@shinchan2005)-

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