¿Me puedo quedar con tu camiseta? de Paul Shirley

Si estás pensando que éste es otro libro más escrito por un ex-deportista prepárate para un giro de 180º. Vale, su autor ha compartido vestuario con Kobe Bryant, Steve Nash, Shaquille O’Neal y se ha enfrentado a Pau Gasol. También ha jugado en diferentes equipos europeos (Joventut, Málaga y Menorca en España). Pero su aproximación al baloncesto, y a la vida, tiene mucho más que ver con la respuesta a cómo sería si un amigo tuyo estuviese jugando en la NBA. ¿Me puedo quedar la camiseta? te invita a conocer las grandezas y las miserias del deporte profesional, una actividad especialmente ingrata para los llamados jugadores de clase media, desde el punto de vista de un observador privilegiado. Un testigo que se caracteriza por su estilo mordaz, ácido (especialmente con él mismo) y lleno de humor.

Temporada cero

Cada vez que digo de qué trabajo, asumo que me van a pedir detalles sobre mi profesión. Supongo que no es la peor de las alternativas: si fuese especialista en gestión de datos no tendría un tema obvio para la conversación con desconocidos. Lamentablemente es un tema complejo. Una vez que has explicado que el trabajo consiste en tratar de que una esfera atraviese una circunferencia, inevitablemente llegamos al asunto peliagudo. Tartamudeo, cambio de postura y medito mi respuesta porque lo cierto es que la mayor parte del tiempo carezco de una (admito que siempre tengo la tentación de inventarme algo como «juego en los Tampa Bay… Dirty… Devil… Hawks» sólo para la cara de mi interlocutor).

La vida de un jugador profesional no es tan sencilla como puede parecer. Vale, lo es para las superestrellas de la NBA (entrenamientos, cheques multimillonarios y una cierta estabilidad que da saber dónde estarás el próximo año). Tampoco es difícil para la estrella del baloncesto universitario que fracasó estrepitosamente en su salto a la NBA. Lo intentó un año, fracasó y se hizo a un lado para convertirse en el director de la sucursal del banco Denison de su ciudad natal.

Con perspectiva, lo que hago no es muy diferente a lo que hace la gran mayoría de la gente. Estoy constantemente a prueba, ¿pero acaso no lo están también los agentes inmobiliarios, los cirujanos o los basureros? (En el caso de los basureros hablamos de unos que tienen el peor sindicato del mundo y que viven en la ciudad con mayor conciencia ecológica del planeta). Entonces, ¿En qué se diferencia mi vida del resto? En lugar de buscar un trabajo cómodo cerca de casa, decidí salir a ver mundo. En vez de compañeros de trabajo con obesidad mórbida que se llaman Patty o Bernice, mis colegas son tíos enormes que responden a los nombres de Kobe, Amare o Viktor. Pongamos, pues, que mi vida profesional, con sus altibajos, se parece mucho a la de la mayoría. Sólo que mis altibajos son un poco más interesantes.

Prólogo

Joan Plaza lleva entrenando equipos de baloncesto desde 1977 y ha pasado por todas las categorías del baloncesto español. Dio el salto a la ACB en el Joventut como entrenador ayudante. Cambió de aires para fichar como ayudante de Bozidar Maljkovic en el Real Madrid al que sustituiría para proclamarse campeón de Liga ACB y de la Eurocup. En la actualidad es el entrenador jefe del Banca Cívica de Sevilla.

"Si pienso en Paul Shirley, muchas son las ideas que me vienen a la cabeza y, honestamente, después de hacer esta tormenta de letras, me doy cuenta de que poquísimas veces utilizaría muchas de ellas para definir a otros jugadores americanos e incluso europeos o españoles que haya entrenado antes".

Introducción

Chuck Klosterman es escritor y periodista. Ha colaborado para las ediciones internacionales de la revista Esquire y ha escrito artículos para GQ, The New York Times Magazine, The Believer, y The Washington Post. Sus libros son best-sellers en Estados Unidos donde está considerado como uno de los mayores talentos literarios de su generación.

"Shirley no es ni un diletante, ni un infiltrado; más bien diríamos que es lo más parecido a uno de esos periodistas empotrados que cubre el avance de los ejércitos en las zonas de conflicto. Todas sus experiencias en la cancha son auténticas. Todas las conversaciones escuchadas accidentalmente son sinceros intercambios informales recogidos por un testigo de excepción".

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