Final Euroliga 1999: Zalgiris Kaunas 82 – Kinder Bolonia 74

Seguimos con nuestro repaso a partidos históricos recordando la final de la Euroliga de la temporada 1998/99 entre el Zalgiris Kaunas y la Kinder Bolonia. Una final recordadísima que supuso el triunfo de, como se suele decir, David contra Goliat, ya que el Zalgiris Kaunas rompió todos los pronósticos. En esa final, el auténtico baloncesto venció al álgebra baloncestístico.

El Zalgiris llegaba a esta final como auténtica cenicienta por la que nadie apostaba, y lo hizo ganando su partido de semifinales frente al Olympiacos del Pireo por 87-71. Mientras que por su parte la Kinder de Bolonia llegaba a esta final como gran favorito a alzarse con el título. El conjunto dirigido por Ettore Messina, y que contaba en sus filas con jugadores del caché de Predrag Danilovic, Antoine Rigaudeau o Radoslav Nesterovic, venció en su duelo de semifinales al otro conjunto de la ciudad de Bolonia, la Team System, en un partido muy apretado, por 62-57.

Para encarar esta final los equipos presentarían los siguientes quintetos. Jonas Kazlauzkas, entrenador del Zalgiris, puso en liza a los siguientes hombres: Tyus Edney -que estaba siendo la sensación de esa Final Four- de base, Anthony Lee Bowie de escolta, Saulius Stombergas -posiblemente el mejor alero europeo en ese momento- de alero, Tomas Masiulis de Ala-Pívot, y Eurelijus Zukauskas de pívot. Mientras que el entrenador del conjunto italiano, Ettore Messina -mejor entrenador de Europa de aquel año- puso en liza a: Antoine Rigaudeau -mejor base europeo del momento- de base, Predrag Danilovic -uno de los mejores jugadores de la década de los 90- de escolta, Alessandro Abbio de alero, Alessandro Frosini de Ala-Pívot, y Radoslav Nesterovic -en ese momento con el apellido Makris, y siendo el mejor pívot de Europa en esos momentos- de pívot.

El Zalgiris debería intentar llevar el partido a más de 70 puntos para tener opciones al título, sino sería muy difícil.

El partido comienza con buenas defensas, sobre todo por parte del conjunto lituano. Gracias a esas buenas defensas, la primera canasta no llegó hasta el minuto dos de partido.

La Kinder de Bolonia se estaba aplicando muy bien en defensa, su seña de identidad, con un Nesterovic que estaba siendo dueño y señor bajo los tableros, frente a un Zalgiris que las canastas que consiguió hasta ese momento habían venido gracias a lanzamientos de media-larga distancia.

Los primeros cinco minutos resultaron de muy bajos porcentajes en el lanzamiento por parte de ambos equipos. El Zalgiris estaba echando de menos en esos primeros compases la aportación de su base, y mejor jugador, Tyus Edney, que estaba contagiado por el típico ritmo de una final europea.

Aunque la Kinder estaba dominando el rebote claramente, en el marcador el que dominaba era el conjunto lituano (12-8 en los primeros 7 minutos). Ettore Messina metió en pista a Hugo Sconochini viendo que sus exteriores estaban con la pólvora mojada, a ver si su porcentaje comenzaba a mejorar. Mientras que en el conjunto lituano el checo Jiri Zidek entraba en sustitución de Eurelijus Zukauskas, que había cometido su segunda falta personal.

A falta de algo más de 8 minutos para el final de la primera parte, el conjunto lituano puso la directa. Tras un tiempo muerto pedido por su entrenador, Jonas Kazlauzkas, tras un parcial de 5-0 para el conjunto italiano, el Zalgiris, gracias sobre todo a 5 puntos consecutivos de Anthony Bowie, se iba 22-13 en el marcador. Además, Tyus Edney estaba poco a poco entrando en el partido.

La Kinder de Bolonia estaba echando muchísimo de menos la aportación de sus hombres exteriores. Rigaudeau, Danilovic y Abbio no estaban teniendo el dia de cara al aro rival. Eso hacía que el conjunto lituano siempre estuviera por delante en el marcador con ventajas alrededor de 8 puntos.

El conjunto de Jonas Kazlauzkas tenía el día inspirado. Aparte de una gran defensa sobre los italianos, en ataque todos aportaban. Los lituanos poco a poco se iban en el marcador, y sus ventajas oscilaban los 15 puntos (37-23 a falta de 3 minutos para el descanso). Ettore Messina no estaba encontrando la ecuación para intentar levantar un partido que se le estaba poniendo muy cuesta arriba. Sus tiradores seguían negados, y no metían balones dentro a Nesterovic -que era el único que hacía algo de daño a la defensa lituana-.

Se llegó al descanso con 45-30 para el Zalgiris de Kaunas, en una primera parte majestuosa por parte de los lituanos. Con una defensa de libro y unos ataques muy bien jugados, en los que todos estaban aportando a la perfección, sobre todo Stombergas y Bowie, que estaban siendo los jugadores más destacados del partido.

Los italianos deberían mejorar muy mucho su juego para intentar levantar un partido que se les había complicado de muy mala manera en la primera parte.

La segunda mitad comienza con la Kinder algo más enchufada, aunque Stombergas se encargaba de echar por tierra cualquier indicio de esperanza en los italianos.

Los italianos colocaron una defensa zonal… que rápidamente tuvieron que quitar. Los lituanos, especialmente un Tuys Edney que estaba rompiendo el partido a favor de su equipo, se iban en el marcador 59-40. Los lituanos, muy concentrados estaban pasando por encima de los italianos.

El conjunto de Ettore Messina tiró de oficio y gracias a un parcial de 6-0 a su favor, volvía a “meterse” en el partido. Pero fue un espejismo, ya que cada intento de acercamiento de los italianos en el marcador, el Zalgiris lo cortaba con un triple o una acción de 2+1.

Mientras que los italianos estaban acusando el pésimo partido de una de sus estrellas, Danilovic. Tyus Edney por su parte estaba rompiendo el choque para su equipo. El recital del base, ex de UCLA, unido a la gran defensa que había planteado Kazlauzkas hacía que a falta de ocho minutos para el final del partido el Zalgiris dominara la final por 66-48, haciendo un auténtico partidazo.

A partir de ese momento fue cuando la Kinder, viendo que la final se le escapaba, tiró de orgullo. Antoine Rigaudeau era el único que estaba dando la cara en el conjunto de Ettore Messina. Un triple suyo y otro de Abbio hacían que los de Bolonia se colocaran a solo diez puntos de los lituanos con más de seis minutos por jugarse todavía.

El Zalgiris estaba pasando apuros por primera vez en el choque, problemas que se acrecentaron gracias a la quinta falta personal cometida por Eurelijus Zukauskas.

A pesar de eso, el Zalgiris no se amilanó, y de la mano de Jiri Zidek, que había anotado unos puntos vitales para su equipo, Zalgiris se volvía a escapar en el marcador a falta de 4 minutos para el final del choque (74-61).

Rigaudeau no estaba dispuesto a que su equipo no peleara la final hasta el final. El francés, que estaba siendo el baluarte de los italianos, colocó a su equipo a 8 de los lituanos con 2:30 por jugarse. El Zalgiris estaba pagando la inexperiencia en finales de este nivel, y los italianos iban a por todas para levantar el choque.

Tras un tiempo muerto de Kazlauzkas, y con 76-70 para su equipo, Anthony Bowie dio tres cuartos de Euroliga para su equipo. Un robo de balón y un triple del jugador norteamericano ponían 9 puntos arriba a Zalgiris a falta de un minuto para el final. Esas dos acciones fueron la estocada mortal para los italianos.

De ahí hasta el bocinazo final el Zalgiris supo mantener fantásticamente bien la renta de 8-9 puntos a su favor para acabar ganando el partido por 82-74 y conseguir el título de campeón de Europa por primera vez en su historia.

Lo que los Sabonis, Kurtinaitis, Chomicius, Jovaisha, etc. no pudieron conseguir, los Stombergas, Maskoliunas, Edney, Zukauskas, Masiulis, etc. si consiguieron, y además dando un auténtico recital de baloncesto frente a un equipo hecho a base de talonario. La Euroliga le debía un título a un equipo histórico como el Zalgiris de Kaunas, y ese día se hizo justicia.

Ese 22 de Abril de 1.999 fue el día en el que el baloncesto puro, el auténtico, el baloncesto de meter canastas, se impuso a la defensa, a los partidos a tanteos bajos y al álgebra.

Zalgiris KAUNAS 82: Edney (14), Bowie (17), Stombergas (12), Masiulis (4), Eurelijus Zukauskas (4), Zidek (12), Mindaugas Zukauskas (11), Adomaitis (8).

KINDER BOLONIA 74: Rigaudeau (27), Danilovic (7), Abbio (8), Frosini (5), Nesterovic (12), Sconochini (15), O’Sullivan (0), Binelli (0), Crippa (0).

Más imágenes: http://descargasbasket.blogspot.com.es/2009/01/zalgiris-kinder-final4-euroliga-1999.html

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