Final EuroBasket 1989: Yugoslavia 98 – Grecia 77

Seguimos con nuestro repaso a partidos históricos. Este mes recordamos a una de las mejores selecciones de la historia del baloncesto: La Yugoslavia de finales de los 80 y principios de los 90. Una selección que enamoraba solo con verla jugar. Una selección con nombres tan míticos y tan inolvidables como los Drazen Petrovic, Tony Kukoc, Dino Radja, Zarko Paspalj o Vlade Divac entre otros.

Este mes recordamos la final del Eurobasket de 1.989 que enfrentó a Yugoslavia y Grecia.

Grecia era la actual campeona de Europa. Esta selección con jugadores como Gallis, Yannakis o Fassoulas entre otros estaba ante la oportunidad de revalidar el título europeo ante la mejor selección europea por aquel entonces (junto a la URRS), y en la ciudad de Zagreb.

Ambas selecciones se cruzaron previamente en el grupo B de este Eurobasket, junto a Francia y Bulgaria. Y los yugoslavos se impusieron a los griegos por 103-68. Dando un auténtico recital y dejando sin opciones a los helenos. Pero en una final todo es completamente diferente.

Yugoslavia llegaba a esta final tras derrotar en semifinales a la potente selección italiana de los Mike D’Antoni, Antonello Riva, Walter Magnifico, Sandro Dell’Angelo o Ario Costa entre otros, por 97-80, mostrando una superioridad abrumadora.

Mientras que Grecia se presentaba en la final de manera muy diferente. El conjunto heleno venció en un partido igualadísimo por 81-80 a la URSS de los Arvydas Sabonis, Aleksander Volkov, Sarunas Marciulionis, Valeri Tikhonenko o Rimas Kurtinaitis entre otros muchos. Esta selección de la URSS era la actual campeona olímpica.

Para esta final, en la que Yugoslavia era la clara favorita al título, los equipos presentaron los siguientes quintetos iniciales. Por parte de Yugoslavia, Dusan Ivkovic puso en liza a: Drazen Petrovic de base, Jure Zdovc de escolta, Zarko Paspalj de alero, Dino Radja de Ala-Pívot, y Vlade Divac de pívot. Cabe destacar que Dino Radja, al igual que Toni Kukoc, había asombrado y enamorado a toda Europa con su equipo, la Jugoplastika de Split, equipo que consiguió el título de campeón de Europa.

Por su parte Efthimis Kioumourtzoglou, entrenador del equipo heleno, puso en liza a los siguientes hombres: Panagiotis Yannakis de base, Nikos Gallis de escolta, Fannis Christodoulou de alero, David Stergakos de Ala-Pívot, y Panagiotis Fassoulas de pívot.

El partido comienza con Yugoslavia queriendo acabar el partido con la vía rápida. Los hombres de Ivkovic gracias a una fantástica y un ataque de clinic cogen diez puntos de ventaja en los primeros dos minutos de partido (15-5). Radja, especialmente, estaba muy enchufados en estos primeros compases.

Nikos Gallis, la gran estrella helena, estaba pasando desapercibida en estos primeros minutos, y Grecia solo era capaz de no perder la cara gracias a las acciones de Fassoulas.

Grecia, de la mano de Fassoulas precisamente y de Christodoulou tuvo una mini reacción en el marcador que hacía que lloviera menos. Pero fue un espejismo, ya que Yugoslavia, esta vez de la mano de Drazen Petrovic, hacía que su ventaja aumentara. El base -esa temporada en las filas del Real Madrid- había tomado el testigo anotador de Radja y estaba masacrando el aro griego.

Mientras Yugoslavia estaba jugando a placer, con unos contraataques mortales para su rival, en el equipo griego a Gallis se le seguía esperando. El mejor jugador heleno estaba sufriendo en sus carnes la gran defensa yugoslava. Las ayudas para que no tirara y tuviera problemas a la hora de pasar el balón eran constantes, y eso unido a la claridad de ideas en ataque de los yugoslavos, al minuto diez de partido se llegaba con 31-16 para los balcánicos.

Mientras en el equipo de Ivkovic todos aportaban en ataque, en el de Kioumourtzoglou solo veían algo de claridad Fassoulas y Christodoulou. Gallis seguía desaparecido, al igual que Yannakis. Precisamente fue Fannis Christodouliu quien con cinco puntos consecutivos ponía a su equipo 12 puntos abajo y volvía a esperanzar a los griegos, y máxime cuando en el minuto 14 de partido Nikos Gallis conseguía su primera canasta en juego.

La primera canasta de Gallis tardó en llegar, pero una vez que lo hizo fue un no parar. El escolta heleno anotó ocho puntos consecutivos para su equipo, y eso unido al espeso ataque yugoslavo en esos instantes, Grecia conseguía ponerse por debajo de los diez puntos con 3:50 por jugarse en esa primera mitad (37-28).

En esos momentos, con Petrovic, Radja y Divac algo desacertados en ataque, apareció la figura de Jure Zdovc. El escolta con cuatro puntos consecutivos cortaba el parcial griego. Drazen Petrovic volvió a coger las riendas en ataque, y gracias a sus acciones Yugoslavia volvía a escaparse en un visto y no visto, y las esperanzas griegas de una posible remontada se cortaban de raíz.

Con Yugoslavia habiendo recuperado las sensaciones de principio de partido, se llegaba al descanso con 54-35 para los hombres de Dusan Ivkovic. Los balcánicos, jugando a placer, habían sido un rodillo para los griegos en esta primera parte.

La segunda parte comienza con Grecia más activa. Los hombres de Kioumourtzoglou comenzaron con ganas de volver a meterse en el partido, y un parcial de 1-9 en los primeros compases de la segunda mitad así lo confirma.

Yugoslavia ya no hacía tan fácil los contraataques que hizo en la primera mitad, ya que Grecia aprendió la lección y su balance defensivo en esta segunda mitad era mucho mejor. Aun asi, los hombres de Ivkovic volvían a encontrar la fluidez necesaria en ataque. Un Drazen Petrovic que estaba siendo un auténtico quebradero de cabeza para los helenos volvía a disparar a su equipo en el marcador, y Yugoslavia volvía a ser el rodillo que fue en la primera mitad. Estaba claro que los balcánicos no querían desaprovecha la oportunidad de ganar este Eurobasket en su casa.

La defensa yugoslava no había bajado de intensidad. Seguía siendo esa defensa durísima de la primera parte, con las ayudas funcionando a las mil maravillas.

Grecia era un juguete en manos yugoslavas, especialmente en las de Petrovic, Radja y Divac, que eran los claros baluartes ofensivos de su equipo. En el minuto nueve de esta segunda mitad el marcador no reflejaba lugar a la duda. 81-49 para los hombres de Dusan Ivkovic.

Grecia se estaba sintiendo impotentes ante la avalancha que le iba en cada ataque. Los hombres de Kioumourtzoglou tenían unas dificultades mayúsculas a la hora de anotar. Solo Gallis y Fassoulas eran los que veían el aro con cierta claridad.

Ivkovic, viéndose ganador del partido, cambió por completo el quinteto. Radovic, Radulovic, Primorac, Cutura y Vrankovic iban a disfrutar de los últimos cuatro minutos de la final, y así sentirse también partícipes en el título.

Esos minutos restantes fueron los denominados minutos de la basura, que sirvieron para que Grecia maquillara algo un resultado que desde el principio de partido se les puso muy cuesta arriba, y según avanzaban los minutos la máquina yugoslava aumentaba.

Al final 98-77 para Yugoslavia en un partido en el que los hombres de Dusan Ivkovic fueron claramente superiores a su rival, dando una auténtica exhibición de baloncesto. Grecia, que había conseguido el Eurobasket dos años atrás en su país, fue una selección irreconocible en ese partido. Un juguete en manos de los jugadores balcánicos.

Esa selección balcánica sin duda ha sido -junto a la URSS de esa misma época, y la España de estos últimos años- la mejor selección Europea de la historia. Daba gusto verlos jugar. Era placer para nuestros ojos. Solo una maldita guerra nos privó de saborearla durante más tiempo. Siempre he dicho, y siempre nos quedará la duda a los amantes de este deporte, de que hubiera pasado si en los JJ.OO. de Barcelona ’92 hubieran competido Yugoslavia y la URSS frente al Dream Team, en vez de Croacia, Lituania y el Equipo Unificado. El final hubiera sido el mismo seguro, pero nos habríamos divertido más, y habríamos disfrutado el doble si se hubieran producido esos enfrentamientos.

Gracias, en parte, a esta selección yugoslava yo soy tan aficionado y quiero tanto al baloncesto. Los Petrovic, Kukoc, Radja, Divac, Paspalj, etc. siempre tendrán un sitio en mi memoria baloncestística, y un sitio de honor.

YUGOSLAVIA 98: Drazen Petrovic (28), Zdovc (6), Paspalj (8), Radja (25), Divac (16) -cinco inicial- Kukoc (6), Danilovic (4), Vrankovic (1), Cutura (0), Primorac (2), Radovic (0), Radulovic (2).

GRECIA 77: Gallis (30), Yannakis (4), Christodoulou (11), Stergakos (8), Fassoulas (22) -cinco inicial- Kambouris (0), Patavoukas (2), Papadopoulos (0), Filippou (-), Angelidis (-), Andritsos (-), Korfas (-).

- Abraham Rollán (@sultanofswing82) -

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