Final Four 2012 o La piel que habito

Desde que su mujer sufrió quemaduras en todo el cuerpo a raíz de un accidente de coche, el doctor Robert Ledgard, eminente cirujano plástico, ha dedicado años de estudio y experimentación a la elaboración de una nueva piel con la que hubiera podido salvarla. Se trata de una piel sensible a las caricias, pero que funciona como una auténtica coraza contra toda clase de agresiones, tanto externas como internas. Para poner en práctica este hallazgo revolucionario es preciso carecer de escrúpulos, y Ledgard no los tiene. Pero, además, necesita una cobaya humana y un cómplice. Marilia, la mujer que lo cuidó desde niño nunca le fallará. El problema será encontrar la cobaya humana.
La piel que habito (Pedro Almodóvar; ESP; 2011)

“Hay personas que hacen que la humanidad evolucione, personas que han nacido para luchar, personas nacidas para sobrevivir”.

Todos contra CSKA. Esa parece ser la máxima en la Final Four de Estambul. El equipo de Kazlauskas llega a la cita habitando la piel de un favorito en principio incuestionable, con la fortaleza de una coraza que le proporcionan jugadores de talla mundial como Kirilenko, Krstic, Teodosic o Siskauskas entre otros. Superior por dentro y por fuera, con una gran capacidad de generar canastas desde los bases o por el juego más fluido entre pívots que se haya visto en la Euroliga desde Sabonis. Casi nada. La cuestión estará en saber si esa piel es, al igual que en el film de Almodóvar, sensible a las caricias. El equipo temible ante el reto, casi obligación, de llevarse el título. Primero Zeus Obradovic y presumiblemente después Xavi Pascual o Ivkovic tratarán de impedirlo. Tres grandes entrenadores, tres estrategas, dispuestos a que sus equipos no sean en ningún caso las cobayas que CSKA buscará en el Sinan Erdem.

En baloncesto, al igual que en otros deportes, las estadísticas son susceptibles de interpretación, pero nunca de alteración. Los números transmiten un mensaje y solo uno, aunque el análisis pueda realizarse desde múltiples ángulos. Siempre me ha gustado prestarles una mayor atención de lo normal ante la llegada de grandes citas, como en este caso la Final Four. Por eso he decidido hacer un análisis lineal de las semifinales, tomando como referencia las estadísticas individuales por posiciones pero sin olvidar otros aspectos de carácter cualitativo, los llamados intangibles.

CSKA Moscú vs Panathinaikos

Bases: Teodosic (10.1p+2.5r+5.2a) – Shved (10.7p+2.5r+3.2a) vs Diamantidis (11.3p+3.7r+4.9a) – Jasikevicius (6.6p+1.2r+2.5a) = CSKA (CSKA 1-0)

El duelo de bases en esta eliminatoria es de lo más interesante que se podrá ver en Estambul y bajo mi criterio, donde puede estar la clave de esta semifinal. Considero a CSKA bastante superior en esta posición desde varios aspectos del juego. El primero de ellos, la anotación. Entre Teodosic y Shved promedian nada menos que 20.8 puntos por partido, solamente desde la posición de base. Enfrente Diamantidis, nuevamente elegido mejor defensor de la Euroliga y MVP en la Final Four de Barcelona 2011, tendrá mucho trabajo teniendo en cuenta que Jasikevicius no está físicamente en condiciones de asumir excesivas responsabilidades defensivas. Esto obligará seguramente a que Obradovic tenga que situar a Calathes en la posición de base más minutos de lo habitual; una solución lógica y fiable. Pero los problemas de Panathinaikos no terminan ahí. Si nos atenemos a otros factores como las asistencias, recordemos que CSKA basa su superioridad en la exuberancia de su juego interior. A la capacidad de asistir de los bases moscovitas (8.4 asistencias por partido) hay que sumar la producción de su juego entre pívots (Kirilenko y Krhyapa promedian 5.9 asistencias). Sumado, todo ello no hace sino facilitar el potencial anotador de CSKA (85.5 puntos por partido). Bien es cierto que Diamantidis viene de exhibir una magistral dirección del equipo en la dura serie de cuartos ante Maccabi, pero en esta ocasión no creo que sea suficiente para equilibrar la balanza.

Escoltas: J.Gordon (7.2p+1.9r+2.2a) – Voronov (1.2p+0.9r+0.2a) vs N.Calathes (7.8p+2.7r+2.5a) – Sato (7.7p+5r+1a) – Logan (6.5p+0.9r+1.1a) = PAO (1-1)
Aleros: Siskauskas (7.6p+2.2r+1.1a) - S.Mejía (5p+1.5r+1a) – Ponkrashov (3.3p+0.8r+0.8a) vs S.Smith (7.6p+2.9r+0.5a) – Perperoglou (4.3p+1.3r+0.9a) = CSKA (CSKA 2-1)

Esta semifinal provoca la confrontación de dos conceptos bastante heterodoxos del juego exterior para lo que estamos acostumbrados en territorio ACB. Panathinaikos tendrá su gran baza en la capacidad demostrada de sus escoltas para romper partidos desde el perímetro en situaciones insospechadas. Es algo que hemos visto muchas veces en el OAKA; Obradovic se encarga de que PAO se mantenga agarrado al partido desde una defensa agresiva y a través de meter impenitentemente balones dentro a Batiste para desgastar al rival cuando de repente la circulación del balón vuelve al exterior abierto… y ese es el hábitat natural de los escoltas verdes. Igual ocurrirá en Estambul, por lo que del nivel de acierto en el tiro exterior de Sato, Calathes, Jasikevicius y Logan dependerán buena parte de las opciones de triunfo de los griegos.

Porque en la posición de alero, CSKA sigue siendo superior a pesar de que Siskauskas evidentemente no está al nivel de hace 4-5 temporadas. Es una certeza que el despliegue físico de los rusos comienza desde las posiciones exteriores. A pesar de ello, las estadísticas sorprenden en el apartado reboteador, pues ambos equipos llegan igualados a la Final Four (CSKA 34.7 rebotes por partido, PAO 34.66). El dato es el que es, pero la sensación que nos deja el análisis lineal hasta el momento es que si Panathinaikos desea romper la semifinal, deberá hacerlo desde el tiro exterior.

Ala-pívots: Kirilenko (14p+7.2r+2.6a) – Krhyapa (8.7p+3.9r+3.3a) – Vorontsevich (6.4p+2.8r+1a) vs Kaimakoglou (7.9p+4r+1.1a) – Tsartsaris (4.5p+2.5r+0.5a) = CSKA (CSKA 3-1)
Pívots: Krstic (14.7p+5.9r+0.7a) – Kaun (4.5p+2.3r+0.1a) – D.Lavrinovic (4.8p+2.9r+0.5a) vs Batiste (10p+5r+0.8a) – Vougioukas (7.7p+2.4r+0.5a) – Maric (3p+1.9r+0.1a) = CSKA (CSKA 4-1)

A pesar de la valiosa aportación de un incansable Batiste, la diferencia de potencial del juego interior a favor de CSKA es abrumadora en anotación, asistencias e intimidación. Junto con el Barça, CSKA es el rival más incómodo posible para Panathinaikos. Ya hemos comentado la insistencia de Obradovic en los sistemas de ataque buscando al pívot para que resuelva o para que vuelva a sacar el balón buscando al exterior abierto. Pero en Estambul, abusar de esta mecánica, teniendo en cuenta la cantidad de potentes brazos que van a ir en busca del balón (o lo que se encuentren en el camino) y las defensas con el cuerpo que harán los interiores del CSKA pueden ser una trampa mortal para los griegos. A buen seguro Zeljko habrá dispuesto de innumerables sesiones de vídeo y entrenamiento para tramar alternativas eficaces que lleven a su equipo a competir duramente como de costumbre.
No obstante, Kirilenko, Krhyapa, Krstic e incluso Lavrinovic suponen una amenaza dentro – fuera y a nivel de juego entre pívots de tal nivel que no parece al alcance de ningún equipo en Europa actualmente.

No quiero terminar el análisis de esta semifinal sin tener en cuenta un factor que está fuera de las estadísticas pero que puede tener gran importancia, el ambiental. Es previsible que Panathinaikos desplace en masa a sus aficionados hasta Estambul, lo que propiciará a los griegos un ambiente favorable, casi como jugando de local. Habrá que ver hasta qué punto el factor ambiental puede afectar no solo al rendimiento de Panathinaikos sino también al del CSKA y al criterio arbitral.

FC Barcelona vs Olympiacos Pireo

Bases: Huertas (8.1p+2.2r+4.6a) – Sada (2.9p+2.3r+1.2a) vs Law (6.2p+1.5r+2.4a) – Mantzaris (1.8p+1.9r+0.9a) = FCB (FCB 1-0)

Diapasón. En baloncesto lo entendemos así, desde la posición de base, como la capacidad de llevar el tempo del partido. La apuesta de Xavi Pascual fue arriesgada en este sentido, fichando a Marcelinho Huertas para sustituir al mismo tiempo a Ricky Rubio y Lakovic. Públicamente anunció que el brasileño llegaba al Barça para convertirse en el jugador más importante, tras Navarro. El equipo está funcionando correctamente esta temporada, sin brillantez pero mostrando un juego muy sólido. Quedan aún por despejar las incógnitas que dejó la Copa del Rey, con los bases del Barça superados claramente por Llull. Segunda gran cita del año, Estambul. La aportación de Sada está siendo decepcionante hasta ahora. Uno de los grandes baluartes del Barça campeón en París no atraviesa ni mucho menos por su mejor momento. Huertas y Sada tendrán enfrente al atípico base Acie Law y al sorprendente rookie Mantzaris. Parecen destinados por tanto a imponer el ritmo de partido que le conviene al Barça ante un rival propicio para alejar de ellos las sombras de la Copa.

Escoltas: Navarro (13.3p+1.3r+3.2a) – Eidson (8.4p+3.5r+2.6a) vs Spanoulis (16.5p+2r+3.9a) – Sloukas (5.9p+1.6r+1.6a) – Gecevicius (6.2p+1.3r+0.8a) = OLY (1-1)
Aleros: Mickeal (9.8p+4.3r+0.9a) – Ingles (4.1p+1.8r+1.4a) – Rabaseda (1.7p+1.4r+0.6a) vs Papanikolaou (5.3p+3.4r+0.7a) – Keselj (4.3p+2.3r+0.3a) – Pelekanos (2.8p+1.8r+0.3a) = FCB (FCB 2-1)

Sé que resulta difícil dar perdedor al Barça en la posición de escolta pero, a fuerza de ser sinceros, Navarro llega mermado físicamente a la Final Four a pesar de sus esfuerzos y de los cuidados del Barça. Su calidad es incuestionable, pero al otro lado de la cancha tendrá dos serias amenazas. Por un lado Spanoulis, totalmente recuperado y que llega inmerso en una trayectoria de rendimiento ascendente. Parece su momento. Líder indiscutible de un sorprendente Olympiacos, equipo al que muy pocos analistas tuvieron en cuenta a principios de temporada (me incluyo). Un peligro constante, que promedia casi 30 minutos por partido. Además, Ivkovic seguro que tomaría buena nota de la Copa del Rey sobre cómo Laso castigó incesablemente a Navarro con diferentes jugadores y situaciones. Y aquí es donde aparecerá seguramente la figura de Sloukas. Veremos si el Barça termina nuevamente añorando la valiosa aportación de Anderson, Grimau y Basile en los momentos importantes donde Navarro necesite descanso.

En cambio el Barça sí es superior es en la posición de 3, con Mickeal en un gran estado de forma a pesar de la irregularidad de Ingles y Rabaseda. La cuestión será qué rol darán dos estrategas como Ivkovic y Pascual a sus aleros. Parece alejado aquel tiempo en el que las Copas de Europa se ganaban con un gran protagonismo de los aleros altos (Siskauskas, Mickeal,…). Con el ataque del Barça basado en Navarro y un potente juego interior, tengo serias dudas de que ésta vaya a ser una posición clave en el partido.

Ala-pívots: Vázquez (4.2p+2.9r+0.3a) – Wallace (3.7p+2.4r+0.4a) vs Printezis (10.3p+4.2r+1.2a) – Dorsey (5.7p+5.7r+0.9a) = OLY (2-2)
Pívots: Lorbek (13.8p+4.7r+1.4a) – Ndong (5.9p+3.4r+0.3a) – Perovic (4.8p+3.3r+0.3a) vs Hines (10.8p+4.7r+1.1a) – Antic (7.4p+4.5r+0.9a) – Papadopoulos (4.6p+3r+2.2a) = FCB (FCB 3-2)

Tomando el juego interior en su conjunto, sumando las dos posiciones, los hombres altos del Barça salen ganando en la comparativa. No obstante, la amenaza blaugrana llegará de la extraordinaria movilidad y velocidad de Olympiacos en la zona, con una configuración bastante atípica de pívots. Los reds suelen jugar bastantes minutos con Printezis y Hines como pareja en cancha, con los relevos de Dorsey y Antic respectivamente. En contraposición, la gran envergadura e intimidación de Vázquez, Lorbek, Ndong y Perovic. Las dudas surgen de la irregular temporada de Fran y Wallace, compensada hasta ahora por el extraordinario rendimiento de Lorbek y Ndong… pero ambos llegan a Estambul con dos años más en el cuerpo desde París 2010.

Tanto CSKA como Barça están llamados a citarse en la gran final, lo contrario sería ciertamente decepcionante para ambos. Pero su aparición en esta Final Four, tras su ausencia en Barcelona 2011, me suena más a agradable fin de ciclo, ha merecido tributo de un glorioso proyecto, que a alternativa clara para ser campeón. El equipo llega a Estambul esta temporada habitando una piel áspera, reflejada en un juego parco en ataque, lento, previsible, a años luz del que le llevó al título en París, que incluso ha terminado por alejar al equipo de la afición del Palau. Otra configuración de plantilla, otro estilo, otra filosofía. Si logra ser campeón, esta vez contra pronóstico, haría sin duda buena esta frase de la canción que cierra el artículo:

“Quien me quiera amar, amará también lo peor de mí con ardor”.

(Concha Buika; canción: Por el amor de amar; álbum: En mi piel; incluida en la BSO de La piel que habito)

- Marcos (BloqueoColetivo) (@bloqueocolectiv) -

Comentarios recientes