Los 200 vuelos de Rudy Fernández

El jugador que va a marcar la diferencia en el Real Madrid vuelve más maduro tras cumplir 200 partidos en la ACB

Rudy en su habitat, el aire (ACB Photo)
Rudy en su habitat, el aire (ACB Photo)

Descaro, elegancia, personalidad. Tan liviano como una pluma, pero tan contundente como un martillo neumático. Sus movimientos rítmicos, su rebeldía, casi insultante. ¿Miedo? Los jugadores con talento lo desconocen y Rudy Fernández es un privilegiado para este deporte. Reúne todas las condiciones para ello. Este fin de semana cumplió 200 partidos en la ACB, dos centenas de vuelo sin motor para el mallorquín.

Esas características son con las que debutó en el Joventut en la ACB, un 7 de abril de 2002, con 17 años cumplidos 3 días antes, curiosamente contra el Real Madrid, no han hecho nada más que mejorar. Aquel día, el joven Rudy tuvo el premio, casi como regalo de cumpleaños, de compartir un minuto con los mayores. Poco pudo hacer, pero ese joven que despuntaba desde bajo ya había dejado su estela en la competición de los mayores.

Aún tardaría un año más en aparecer con contundencia entre las estrellas del baloncesto europeo. Con Aíto García Reneses en el banquillo Rudy comenzaba la campaña 2003/2004 con la Penya. Empezaba el show. Pocos jugadores españoles hacían lo que este descarado muchacho conseguía materializar con el balón en sus manos. Aún nos frotamos los ojos quienes, el año de su debut en la Copa del Rey, 2004, vimos como se echaba a la espalda a su equipo y levantaba a todo el pabellón San Pablo de Sevilla al grito de MVP cuando completaba un alley-opp de espaldas ante la mirada impávida de Andrés Nocioni y Tiago Splitter. El mate, su seña de identidad.

Aquel joven jugador de la Penya, con aspecto de buen chico, cara de callado, delgadito, se descontrolaba en la pista, convirtiendo su aparente timidez en dosis de descaro. Los que hemos visto baloncesto en vivo estos últimos 10-15 años, no hemos encontrado a ningún jugador español que pueda hacer lo que Rudy Fernández. La revolución del white power contra los atléticos jugadores norteamericanos.

Tras ser el lider del Joventut de Badalona durante 5 temporadas, incluso encontrar un socio en sus travesuras como Ricky Rubio, dejó huérfana a la Liga ACB de su descaro. El curso anterior regresó subitamente. En Madrid disfrutaron de su juego 9 partidos, los más trepidantes de la temporada para los hombres de Pablo Laso, antes de que volviera a la NBA con los Denver Nuggets, para cumplir su contrato y volver a España.

Ahora, tras 4 jornadas inmaculadas en el Real Madrid cumple su partido número 200. Lo hace siendo un jugador mucho más maduro. Su paso por la NBA le ha dado una mayor contundencia defensiva y un tiro exterior más peligroso. En Portland lo transformaron en especialista desde más allá del arco, lo que le ha valido para ser todavía un jugador más completo. Ya no sólo son sus vuelos, aunque ahora en el Real Madrid ha encontrado a otro socio para hacer maravillas, Sergio Rodríguez. Más experimentado, pero con las mismas ganas de ser un descarado. Los fans del Real Madrid tienen espectáculo garantizado por mucho tiempo.

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