David Stern, el hombre que convirtió la NBA en algo más que un juego

David Stern, toda una vida dedicada al baloncesto.

Stern con los dos primeros números del Draft de 1984 (Jordan fue el tercero)
Stern con los dos primeros números del Draft de 1984 (Jordan fue el tercero)

En 1984 aterrizaban en la NBA Michael Jordan, Hakeem Olajuwon, Charles Barkley y John Stockton, pero también otra superestrella, el Comisionado David Stern. No sudaría la camiseta en la pista, ni firmaría autografos, ni siquiera sería el propietario de un equipo, pero se convertiría en el encargado de llevar al baloncesto a otra dimensión, de conseguir que el juego trascendiera de los EEUU a todos los puntos del globo. David Stern fue el tapado de aquel draft. El hombre con traje y corbata que lo cambiaría todo.

El cuarto comisionado en los más de 60 años de vida de la NBA no era un rookie cuando llegó al cargo en 1984. Nada más salió de la prestigiosa Universidad de Columbia dedicó su vida a intentar mejorar la liga. En 1966 empezó su trayectoria en un bufete de abogados que representaba a la NBA. Fue conociendo la competición por dentro, tomando notas y creciendo con ella. En 1978 ascendió a Consejero General y en 1980 fue nombrado Vicepresidente Ejecutivo. No fueron años sencillos. La NBA acababa de absorver a la ABA y los celos, las llegadas de los nuevos jugadores y los peligros de desaparición de equipos estaban a la orden del día. Problemas de drogas, doping, delitos, discriminación salarial, baja rentabilidad de la liga eran algunas de las situaciones que vivían alrededor del showtime de Los Ángeles Lakers y que empezaba a vaticinar como soluciones futuras.

Llegaba 1984. David Stern tomaba el mando de las operaciones. Pese a los múltiples problemas se le apareció su pepita de oro, su solución, en forma de número 23 de los Chicago Bulls, Michael Jordan. David Stern había creado un plan para la expansión de la liga por todo el mundo, para que todos conocieran ese juego que se practicaba también en Europa, pero que distaba tanto en espectáculo y entretenimiento al que se podía ver en Estados Unidos. Su primer plan es colaborar a la unión de Michael Jordan con la marca deportiva Nike, elevando al olimpo al primero de sus dioses. Magic y Bird ya eran estrellas, pero no creadas a imagen de lo que Stern tenía pensado. Intentó contentar a jugadores y clubes con mejores acuerdos salariales, patrocinios, ventajas para los veteranos, contratos garantizados…

Con su estrella creada y muchas más en ciernes, tocaba convertir la NBA en algo que traspasara fronteras. En primer lugar, se encargó de convertir el baloncesto en un producto atractivo para la televisión, negociando un contrato muy beneficioso a nivel local. En segundo lugar, trató de generar el interés en el extranjero. Primero en Europa, con torneos como el Open McDonalds en el llevó a las superestrellas a la glamorosa Paris. A continuación, una vez despertado el interés vendió los derechos televisivos y abrió la liga a jugadores europeos. En aquella época, los primeros años de David Stern llegaron a la liga talentos como Drazen Petrovic, Vlade Divac, Fernando Martin o, unos años después Tony Kukoc. Conquistó Europa, con su proyecto sempiterno de crear una NBA europea, un propósito más para vender que una intención real, para posteriormente dar el salto al mercado asiático. Primero lo hizo con la llegada Yao Ming y ahora con el fenómeno Jeremy Lin. China habla baloncesto. Distinto idioma pero mismo lenguaje. Ahora la NBA es televisada en 212 países y en 42 lenguas.

Otro de los méritos de David Stern, en esa sana intención por vender su producto, fue permitir que las estrellas de la NBA pudieran disputar unos Juegos Olímpicos. Así vivimos el Dream Team de Barcelona 92, de Charles Barkley, Larry Bird, Clyde Drexler, Patrick Ewing, Magic Johnson, Michael Jordan, Christian Laettner, Karl Malone, Chris Mullin, Scottie Pippen, David Robinson y John Stockton. Luego sería reticente a que esta situación se repitiera, pero lo ha seguido aceptando a regañadientes. La presión de los propietarios por miedo a las lesiones no fue suficiente ante los deseos de los fans del mundo entero y de los propios jugadores. No había provecho económico de ceder a los jugadores a los JJOO, pero si un beneficio de imagen.

Dentro de la expansión internacional de David Stern, también cumplió con los deseos de acercar la NBA a todos los confines de los EEUU y los países vecinos como Mexico y Canada. Siete nuevas franquicias se crearon en su mandato Charlotte Hornets, Minnesota Timberwolves, Miami Heat, Orlando Magic, Vancouver Grizzlies, Toronto Raptors y Charlotte Bobcats. Dos de estas franquicias canadienses, hoy solo permanece una, y, de momento, ninguna mexicana, aunque siempre se ha rumoreado esa posibilidad.

El crecimiento de la NBA como negocio y espectáculo siguió en aumento. David Stern dió a luz a la competición femenina, la WNBA, introduciendo al mundo de la mujer en el juego en 1996 Recuperó una competición de formación de jugadores como la NBDL en 2001 y siguió viajando a Europa y China con sus equipos, expandiendo la imagen de la NBA hasta limites en los que es casi igual de importante fuera de los EEUU que en su país de origen.

Pero, además de la expansión también actuó en pos de la buena imagen de la liga. Abortó los problemas raciales en el inicio de su mandato, los coqueteos con las drogas fueron castigados duramente e impuso un severo código de conducta y de relación de los jugadores con los medios admirado por todas las competiciones deportivas del mundo.

Sin embargo no todo fueron días de vino y rosas para David Stern. El comisionado ha padecido cuatro lockout en 1995, 1996, 1999 y, el último en 2011. Quizás el más duro, el que más desgaste supuso a sus 69 años y el único que precisó de la intermediación del Presidente Barack Obama para desbloquear la situación.

No ha escapado de las críticas. Sus multas han sido criticadas por excesivas, pero, no obstante ha conseguido su propósito, convertir la liga en una competición ejemplar. Ha intentado capear los excesivos salarios de los jugadores, nivelar las plantillas para que la competición no se convirtiera en un ejercicio donde los mismos gobernaran siempre. Unas veces ha tenido éxito, otras no tanto. En sus casi 30 años en el cargo ocho equipos diferentes han levantado el título de campeón.

Altos y bajos, lo cierto es, como ha dicho en su carta de despedida, que deja la liga en un momento increíble. Gracias a él y a su deseo por expandir el juego que tanto ama, hoy hay un fan de los Sixers en el Congo, un seguidor de Kobe Bryant en Hong Kong y un incondicional de LeBron James en Chile que tienen mucho que agradecer al Comisionado. El 1 de febrero de 2014 será su despedida.

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