Cultura del Esfuerzo

Una filosofía que se puede ver en los partidos de Valencia Basket.

Bojan Dubljevic comulga a la perfección con la Cultura del Esfuerzo
Bojan Dubljevic comulga a la perfección con la Cultura del Esfuerzo

Hace tres años, Valencia Basket instauró un modelo que pretendía romper con el paradigma de equipo rico que invierte mucho dinero para intentar llegar donde FC Barcelona y Real Madrid. Los valencianos querían ser un club poderoso, con la presencia de muchos euros, sí, pero con otro factor más importante por encima de lo pecuniario, el sacrificio y el trabajo en equipo, lo que luce en las camisetas de sus jugadores bajo el lema “Cultura del Esfuerzo”.

Cuando un jugador llegaba a Valencia sabía que podía estar en un club importante y ganar dinero. Ahora cuando llega a Valencia sabe que va a estar en un equipo que va a pelear por lo máximo y va a relanzar su carrera. Conceptos que pueden ser paralelos, el fin lleva a los títulos y a la gloria, pero que cambia diametralmente si hablamos de la mentalidad con la que se afronta el objetivo de ganar.

El primer paso para avanzar en esa Cultura del Esfuerzo en el primer equipo ha sido confiar en un perfil de entrenador que creyera en ese lema. Pese a los resbalones que supusieron para la entidad Manuel Hussein y Paco Olmos, el conjunto ha funcionado bajo el manto de entrenadores exigentes. Primero Neven Spahija, después Svetislav Pesic y ahora, parece que con la continuidad definitiva que precisa un buen proyecto, Velimir Perasovic. Entrenadores balcánicos que saben lo que es el sacrificio y el esfuerzo y los transmiten a sus jugadores siempre en los entrenamientos conjugando a la perfección ese lema en las camisetas.

Pero los entrenadores, aunque puedan transmitir esa mentalidad a sus pupilos, difícil tienen el trabajo si los jugadores no se esfuerzan, si no comulgan también con esa disciplina de grupo. En Valencia si que trabajan, si que pelean si que sufren. Han pasado por la capital del Turia en los últimos tres años jugadores que no eran tan sufridos que se han convertido en gladiadores y los gladiadores, como Flo Pietrus, Rafa Martínez o Serhiy Lischuk, por citar tres ejemplos, se han transformado en estrellas.

Fruto de esa Cultura del Esfuerzo el espectador puede presenciar partidos como el que ayer protagonizaban FC Barcelona Regal y Valencia Basket en la Fuente de San Luis. Los valencianos no tenían ni a Vitor Faverani ni a Stefan Markovic. Además, su otro pívot, Serhiy Lishchuk estaba tocado en un hombro y Tomas Kelati regresaba de una lesión. No importó todos se esforzaron para compensar esas bajas con trabajo y actitud, porque la aptitud ya se les presupone a todos los miembros de este grupo.

Desde el primero al último de los jugadores valencianos se dejaron la piel. Primero para remontar una amplia desventaja en el primer cuarto forjada a base de triples del equipo catalán personalizados en CJ Wallace. Basados en una defensa intensa sobre los hombres altos del Barça, Bojan Dubljevic y Flo Pietrus se zamparon a Erazem Lorbek y a Ante Tomic, conquistaron un partido que tenían muy cuesta arriba en el juego interior. Luego buscaron el talento. Una habilidad que sólo se convierte en efectiva si hay esfuerzo. Justin Doellman sacó su clase a pasear para anotar en los momentos donde era complicado, mientras Chris Quinn secaba a Juan Carlos Navarro. El resultado fue una victoria para Valencia Basket por 81-78 basada en la brega y la lucha de todos sus jugadores.

Pero, volviendo a la esencia, al margen del partido ante el Barça que personifica a la perfección el trabajo de la Cultura del Esfuerzo, no quiero cerrar estas líneas sin hablar de una de las bases de esta filosofía, la cantera. Desde que se instauró esta acción las cosas han cambiado en las categorías inferiores. Antes se buscaba mucho fuera de Valencia. Primero se buscó en el mercado argentino, Boccia, Varas, Kammerich o Mainoldi, luego en el centro y este de Europa, con una serie de jugadores georgianos como Tornike Shengelia o el búlgaro Boza Avramov. Todos grandes talentos, pero que hacían olvidar el trabajo de los chavales que son la base del deporte valenciano y del sentimiento del equipo. Ahora se trata de tener la mejor cantera de la Comunidad Valenciana y crecer a partir de ahí, sin saltarse pasos, transmitiendo la filosofía de juego y de vida a los más pequeños. Luego, cuando se genere ese poso, si que se podrá fichar fuera para dar el salto de calidad a los chavales a nivel de competitividad o de refuerzo de posiciones, pero primero crear ese esfuerzo.

Trabajo y paciencia para que salgan frutos, pero mucha tranquilidad, viendo que en el primer equipo se están cumpliendo los objetivos en el corto plazo de la Cultura del Esfuerzo.

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