Knicks-Nets, el nacimiento de una rivalidad

Los dos equipos de Nueva York volvieron a enfrentarse en una gran batalla

Deron Williams y Carmelo Anthony
Deron Williams y Carmelo Anthony

Las rivalidades más feroces que históricamente han alumbrado la NBA siempre han venido derivadas de enfrentamientos repetidos a lo largo de una época con anillos en juego como los Celtics-Lakers, que remonta sus orígenes a los años 50 o los Bulls-Jazz de la década de los 90 o, en todo caso, rivalidades propiciadas por un traspaso como el que llevó a LeBron de Cleveland a Miami y que despertó la antipatía de los seguidores de los Cavs hacia James y todo lo que él tocara.

Pero este año ha nacido un nuevo tipo de rivalidad en la liga, la geográfica. Esa que surge de la competitividad con el vecino y que no entiende de épocas. Es para siempre. Mihail Prokhorov, propietario de los Nets, aterrizó en la franquicia con casi tantas promesas como millones de dólares en el bolsillo. Entre las más importantes, trasladar al equipo de New Jersey a Brooklyn y ganar el anillo en un periodo máximo de cinco años. A la espera de la segunda, la primera ya es una realidad. Brooklyn es uno de los cinco condados de los que se compone Nueva York, por lo que desde este año los Nets se disputan sin complejos con los Knicks el trono del baloncesto de una de las capitales del planeta.

Anoche se disputó el segundo asalto de lo que promete ser una pelea intensa y duradera y los Knicks, con un Carmelo Anthony imperial (45 puntos), se tomaron la revancha por 97-100 del primer derbi neoyorquino en el que los Nets vencieron tras una prórroga (96-89).

Dos partidos han sido suficientes para percibir que el clima que se genera en el flamante Barclays Center cuando reciben al vecino es algo genuino en la NBA. Estos Nets ya no son un equipo perdedor -el magnate ruso ha confeccionado la segunda plantilla más cara de la liga, solo por detrás de Lakers- y los Knicks, con Carmelo en plan MVP, siguen invictos en el Madison y líderes del Este (16-5). No sólo es una lucha cerrada entre vecinos, también tiene una indudable vertiente deportiva.

Los dos choques han sido intensos y con finales igualados, con llenazos en una grada con presencia también de afición visitante y con caras conocidas aportando ese glamour que tanto gusta en la liga (Jay-Z o Spike Lee no han faltado a las citas). Los ingredientes están servidos… y todo esto, sin haber pisado el Madison Square Garden todavía. ¡Larga vida al derbi!.

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