Miami Heat también demuestra síntomas de debilidad

Los vigentes campeones caen en el último segundo contra los Warriors y dejan dudas tras su segunda derrota en casa

Wade, Bosh y LeBron / lainformacion.com
Wade, Bosh y LeBron / lainformacion.com

Mientras todas las críticas se centran en unos caóticos Lakers, en la Conferencia Este los Miami Heat también están dejando mucho que desear desde hace una semana. Con tres derrotas en los últimos cinco encuentros, los vigentes campeones se vieron ayer sorprendidos de nuevo en el último segundo a manos de un rookie, Draymond Green, que dio el triunfo sobre la bocina a unos enrachados Golden State Warriors.

Está claro que la alegría va por barrios y en South Beach no están muy felices tras los últimos resultados. La semana pasada nada más perder por 105-101 contra el peor equipo de la NBA, los Washington Wizards, muchos calificaron aquella derrota como un mero accidente, pero tan sólo dos días después los New York Knicks evidenciaron carencias, sobre todo de concentración, en unos Miami Heat tras sufrir el primer tropiezo en su propia casa por un sonrojante marcador de 92-112, contra un equipo en el que no estaba Carmelo Anthony.


Por primera vez en la temporada los defensores del título habían caído en dos jornadas consecutivas y LeBron James fue el primero en levantar la voz para confesar que las cosas no marchaban como él quería. "Hay una nube sobre el equipo, los Knicks nos patearon el culo", afirmó 'El Elegido'. Se dice que lo más difícil no es llegar a lo más alto, sino mantenerse. Y King James no está por la labor de que las cosas se tuerzan. Fue un tirón de orejas a algunos de sus compañeros, no dijo nombres, pero uno de los señalados bien podría ser Chris Bosh, que no estuvo especialmente fino en esas dos noches.

En los dos partidos siguientes el equipo de Spoelstra reaccionó. Victorias cómodas antes Hornets y Hawks. Pero cuando parecía que las aguas volvían a su cauce natural llegaron los Warriors al American Airlines Arena para dar de nuevo la sorpresa. En poco tiempo los Miami Heat han dejado muestras de debilidad y ayer fueron incapaces de sumar una canasta en los últimos tres minutos, dejándose remontar. Para colmo el artífice de la derrota fue un rookie, Draymond Green, que con su único triple del encuentro tumbó a LeBron y compañía a 0,9 segundos del final por 95-97.


De momento no han sonado las alarmas y el presidente Pat Riley no ha abierto la boca, pero estas tres derrotas sí que han significado un pequeño toque de atención para un equipo cuya única meta es ganar el segundo anillo de campeón al final de la temporada. Con un balance de 14-6 los Miami Heat son a día de hoy el segundo equipo del Este, por detrás de los Knicks, y el sexto de la NBA, ya que hasta cuatro conjuntos del Oeste presentan un mejor récord de victorias/derrotas, como son Oklahoma City Thunder, San Antonio Spurs, Memphis Grizzlies y Los Angeles Clippers.

Es verdad que las cosas no son cómo empiezan, sino cómo acaban. Pero más vale que los vigentes campeones marquen el territorio lo antes posible para evitar cualquier crisis parecida a la que están viviendo, por ejemplo, Los Angeles Lakers. El caso es que los Heat todavía tienen margen de mejora, sobre todo, porque dos de los fichajes más importantes para este curso, Ray Allen y Rashard Lewis, todavía no han dado el cien por cien de su potencial.

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