Oklahoma City Thunder, la venganza como objetivo

El mejor equipo de toda la NBA sólo piensa en repetir final y ganar su primer anillo

Kevin Durant y Russell Westbrook / lainformacion.com
Kevin Durant y Russell Westbrook / lainformacion.com

Oklahoma City Thunder ha confirmado en poco más de un mes que sigue siendo un firme candidato al título de campeón de la NBA. El equipo liderado por Durant, Westbrook e Ibaka continúa dando espectáculo y ganando partidos pese a dejar marchar a una estrella rutilante como James Harden. Su última victoria ante Sacramento por 113-103 fue la décima consecutiva, lo que les ha dejado con el mejor récord de la Liga en este inicio de curso con 19 triunfos y sólo 4 derrotas.

Quizá la palabra que defina mejor a estos Thunder sea la de EQUIPO, pero decir eso cuando cuentan con indivualidades de la talla de Durant o Westbrook, para muchos los dos mejores de la NBA en sus posiciones, quizá sea un poco frívolo. Pero es así, sino no se podría entender cómo no se ha dejado notar la salida de James Harden días antes de comenzar la competición. Su sutituto, Kevin Martin, aunque lejos de aportar la espectacularidad de 'La Barba Negra', presenta unos números casi idénticos a los que promediaba el año pasado Harden. El ex de Houston ha encajado a la perfección en su nuevo rol de sexto hombre y su aportación se ha dejado notar desde el primer día. En definitiva, una papeleta, la de las renovaciones de Harden e Ibaka este verano, muy bien solucionada por los Thunder.

Porque la marcha de Harden estuvo en parte condicionada por la renovación del congoleño nacionalizado español. Su salida no estaba contemplada en la franquicia de Oklahoma y por ello aceptaron a la primera sus aspiraciones económicas. En un mercado reducido como el de los Thunder (lejos de los paraísos como New York o Los Ángeles), no había hueco para los dos. Ibaka se quedó y día tras día da la razón a los que tomaron tal decisión. El joven ala-pívot ha dado un tremendo paso adelante y, al margen de seguir siendo la bestia taponadora en que se destapó la pasada temporada, ha añadido a su juego una capacidad ofensiva que lo eleva a otra dimensión como jugador. Ha pasado de promediar 9,1 puntos a 14,2, manteniendo sus más de 3 tapones y 7 rebotes por partido. Todo ello solo hace que hablar maravillas de su capacidad de mejora y trabajo, algo que últimamente brilla un poco por su ausencia en Ligas como la NBA.




Ibaka brilla con luz propia, pero lo hace todavía desde un escalón inferior a los dos auténticos jefes de este equipo, Kevin Durant y Russell Westbrook. Dos All Stars que machacan cada noche las defensas rivales. Un día uno, otro día el otro, la mayoría de las veces los dos a la vez. Durant parece que va al ralentí (cierto parecido aquí con Leo Messi), pero está promediando más asistencias y rebotes que en toda su carrera, manteniendo su nivel de anotación y superando por primera vez el 50% en tiros de campo. Westbrook presenta también los mejores números de todos sus años en la NBA en asistencias y robos, por lo que el combo es perfecto para un equipo que aspira a lo máximo como los Thunder. Fuera de estos cuatro jugadores ya mencionados poco más hay, la verdad. La capacidad defensiva de Sefolosha y los rebotes e intimidación de Perkins, pero es cierto que, con lo que tienen por delante, tampoco necesitan de mucha más aportación.

En definitiva, estos Thunder son una auténtica máquina pefectamente engrasada y que tiene un objetivo marcado a fuego desde el mes de junio de este mismo año. En las pasadas finales ante Miami tuvieron una gran oportunidad y la dejaron escapar. Son ese tipo de derrotas que despiertan una rabia interna y colectiva que puede ser muy peligrosa para los rivales si de verdad este año los Thunder van a por su objetivo hasta el final. Por ahora, mejor encaminados no pueden estar. Su afición vive un sueño y el aficionado en general no puede más que dar las gracias por poder disfrutar de su espectáculo dos o tres veces por semana.

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