El pívot clásico de la NBA ya no es lo que era

Esta temporada varios equipos de la Liga prefieren perder centímetros en la zona y sacrificar a los hombres altos

Hace unas semanas, el pívot de los Lakers Dwight Howard protagonizaba un vídeo en tono cómico en el que se lamentaba por la exclusión del puesto de 'center' de las votaciones para el próximo All Star en Houston. Como el hombre grande más dominante de la Liga, Howard reclamaba más presencia de este tipo de jugadores. Lo hacía en tono de broma, pero de esta manera reflejaba uno de los mayores cambios que ha experimentado la NBA en los últimos años, la paulatina extinción de '5' clásicos.

En los últimos años, la tendencia en la mayoría de equipos ha sido la de ir perdiendo centímetros en sus quintetos. Pero más por la falta de jugadores altos de buen nivel que por una propia decisión de las franquicias. Es más, cada verano muchos equipos NBA salen a la búsqueda de un pivot dominante, pero hay muy pocos y los que hay, evidentemente, están tremendamente cotizados. Lejos queda ahora poder contar con una pareja de 'cincos' que domine y, el único que lo ha conseguido (los Lakers con Howard y Gasol) no es capaz de hacerlos jugar juntos y que rindan a su máximo nivel. Ahora lo habitual es contar con un hombre alto, que suele salir en el quinteto inicial para intimidar en defensa, pero que luego no tiene más incidencia real sobre el juego de su equipo. La norma que parece extenderse por toda la NBA es la de ir rebajando los centímetros del quinteto, con tres jugadores 'bajitos' por fuera y un alero reconvertido a ala-pívot. Los casos de Carmelo Anthony o LeBron James son los más flagrantes en este sentido, pero no los únicos. Kevin Durant podría perfectamente dominar desde el puesto de '4' y a veces, si su equipo lo requiere, puede jugar hasta de pívot.

En los play-offs de la temporada pasada, sin ir más lejos, se produjo un claro ejemplo de esta tendencia. En la eliminatoria Miami Heat-Indiana Pacers, el equipo de LeBron y Wade perdió a Bosh para toda la serie por unos problemas en el abdomen. Además, Joel Anthony, el otro pivot, sería expulsado en los primeros partidos. Miami se quedaba sin centers e Indiana tenía a uno de los más altos y, teóricamente, dominantes de la Liga, Roy Hibbert. En una situación normal, Hibbert hubiera destrozado a los Heat bajo los tableros con sus 2,19 metros, pero nada más lejos de la realidad. LeBron James se tiró al equipo a la espalda y, muchas veces desde el puesto de pivot, fue capaz de anular a Hibbert y llevar a su equipo hacia la victoria en la serie. Aquello fue un duro golpe para el orgullo de todos los pívots.

Esta temporada las estadísticas hablan claramente en este sentido. Entre los máximos anotadores de la Liga, el primer pivot que aparece es Dwight Howard, pero lo hace en el puesto 25, con 17,8 puntos por partido. Le siguen Brook López, el 'perro grande' de los Brooklyn Nets, en el puesto 27 y DeMarcus Cousins, con 16,6 y varias posiciones por detrás. Es difícil verlos entre los mejores anotadores, pero últimamente también entre los más grandes reboteadores. Quitando a Howard, hombres como Hibbert o el propio López apenas superan los 6 o 7 rebotes por partido. Mientras, los que más capturas cogen son ala-pívots con más hambre que sus hombres altos, o pivot 'modernos', lejos del estereotipo clásico, como Joakim Noah o Anderson Varejao. Probablemente, estos sean los dos pívots más dominantes de la Liga en estos momentos, pero su estilo nada tiene que ver con el pívot de toda la vida. No son especialmente altos, pero no pueden jugar en otra posición. Su fortaleza reside en la pelea como forma de vida. No dar un balón por perdido y ser capaz de lanzarse al suelo pese a pasar de los 2'10. Lideran la NBA en rebotes, ponen tapones, roban balones, dan asistencias. No son estilistas, pero son más efectivos que nadie.

En definitiva, la NBA es una Liga en constante evolución y, fruto de la selección natural, el puesto de '5' está más en entredicho que nunca. Habrá que ver si las nuevas generaciones que vienen por detrás lo recuperan para la causa o estamos abocados a un juego más rápido y vertiginoso, propio de los más bajitos. Esa parece la tendencia, pero todavía hay tiempo para rectificar. Porque ¿qué sería de la NBA sin nombres como los de Wilt Chamberlain, Kareem Abdul Jabaar o Bill Russell?. No se sabe, pero su legado es tan grande que solo por respeto los '5' deberían estar protegidos como una especie en peligro de extinción.

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