La NBA, el templo de los jugadores arruinados

1 de cada 2 jugadores retirados de la NBA acaban en bancarrota

Scottie Pippen
Scottie Pippen

La NBA es sinónimo de jugadores arruinados. Desde hace muchos años ya no es ninguna sorpresa leer noticias en la prensa sobre jugadores retirados de la NBA, que por un motivo o por otro, se han quedado en la más absoluta ruina. Vicio, drogas, avaricia, malos asesores, etc. Muchas son las causas que han llevado a una gran parte de los jugadores retirados de la NBA a la bancarrota.

Este tema tan candente ha vuelto a ser noticia tras el informe publicado por la fundación XPro, fundada para ayudar a los ex futbolistas con problemas económicos. Según este informe basado en una muestra de 30.000 jugadores de la Premier League inglesa, 3 de cada 5 jugadores retirados acaban arruinados al cabo de cinco años. Estadística escalofriante, que también se da en el baloncesto NBA.

Los resultados de un estudio realizado por la prestigiosa revista Sports Illustrated en el año 2009 desembrollaban que el 60% de los jugadores retirados de la NBA entraban en bancarrota durante los primeros cinco años tras su retiro de la competición baloncestística estadounidense. Aún así, la peor parte se la lleva la NFL (National Football League), en la que el 78% de los jugadores retirados acaban arruinados en tan sólo dos años.

Muchos son los casos que se han dado en la NBA durante las dos últimas décadas, donde jugadores de gran prestigio en la historia de la liga como Allen Iverson o Dennis Rodman, han estado cerca de acabar debajo de un puente por diferentes vicios, que pasan por el juego hasta llegar a las drogas. El dinero corrompe y envicia a todo aquel sin dos dedos de frente.

El caso más llamativo en la historia de la liga es el de Scottie Pippen, escolta de los míticos Chicago Bulls de los años 90. Fiel escudero de Michael Jordan, haciendo de Sancho Panza cubriendo a su hidalgo Quijote. Ganó seis anillos de la NBA y fue una de las piezas de aquel engranaje perfecto llamado Dream Team, que deslumbró a medio mundo en los Juegos Olímpicos de Barcelona en el año 1992.

Scottie Pippen jugó durante 17 temporadas en la NBA, en las que consiguió ganar nada más y nada menos que la estruendosa cantidad de 120 millones de dólares. Algunos dicen que el dinero está para gastarlo, frase que tomó al pie de la letra Pippen, fundiéndose todo su capital, haciendo gala de su incapacidad para gestionar sus inversiones.

En tan sólo cinco años, Pippen perdió una cantidad cercana a unos 27 millones de dólares en inversiones precipitadas y totalmente ruinosas. Según publicó hace algunos años el Chicago Tribune, el 33 de los Bulls concedió 17 millones de dólares en el año 2000 a su inversor Robert J. Lunn, quien se lo gastó en negocios de aviación, comida para gourmets y en la construcción de un gran complejo de lujo. Obviamente, Pippen no vio un duro, quien posteriormente tuvo que malvender hasta su propia casa.

Para hablar del siguiente caso de jugador arruinado no cambiamos de época ni nos vamos a otro equipo. Su paso por la NBA no dejó indiferente a nadie, así que no puede ser otro que Dennis Rodman, mítico jugador de los Chicago Bulls. Llamativo, provocador, polémico y transgResor son algunos de los muchos adjetivos que definen al gusano.

Inconformista y controvertido, Rodman fue un adelantado -quizás demasiado- a su época, vistiendo con ropas llamativas y de colores brillantes, atesorados por sus numerosos tatuajes y piercings, además de sus inexplicables peinados. Además del baloncesto, Rodman se dedicó durante algunos periodos de su vida a la lucha libre, compitiendo con el mismísimo Hulk Hogan o también como actor, actuando en la película Double Team de Jean Claude Van Damme.

Hace tan sólo un año salía publicado en la prensa estadounidense que Rodman podría ir a la cárcel por el impago de una factura de más de 800.000 dólares en concepto de mantenimiento de sus hijos, fruto del matrimonio con su tercera mujer. También le debía más de 50.000 dólares a otra ex esposa. Hoy en día se encuentra en Corea del Norte como embajador -nombrado por sí mismo- del baloncesto.

El último gran jugador en confirmarse como jugador arruinado después de ganar un auténtico pastizal jugando en la NBA ha sido Allen Iverson. El increíble base de los Philadelphia 76ers echó a perder una prometedora carrera, que le podría haber llevado a ser considerado como uno de los mejores jugadores de toda la historia de la liga.

Iverson se fue por el camino de la mala vida y cada temporada su nivel baja y sus diferentes vicios tomaban más protagonismo en su día a día. La suma dilapidada por Iverson asciende hasta los 150 millones de dólares, los cuales ganó a lo largo de toda su carrera como jugador de la NBA. MVP de la temporada 2001 y once veces All Star, Iverson no supo seguir decentemente con su brutal inicio de carrera.

El ex jugador de los 76ers vio como era embargada una de sus cuentas por culpa de una descomunal deuda con una joyería de Philadelphia, la cual ascendía por encima de los 800.000 dólares. Hace varias temporadas intentó ganar dinero viniendo a jugar a Europa, donde vistió la camiseta del Besiktas turco, en el que no fue capaz de destacar. Actualmente se encuentra buscando equipo en la NBA, pero de momento no tiene ninguna oferta.

En Miami también saben lo que es tener un jugador arruinado tras haber cobrado un dinero que la mayoría de nosotros no veremos en toda nuestra vida. Hablamos de Antoine Walker, campeón de la NBA en el año 2006 con los Miami Heat, el cual recolectó una fortuna cercana a unos 110 millones de dólares en concepto de salario como jugador.

Dicha fortuna se transformó en polvo tras una vida llena de noches en casinos, discotecas y compras de joyas y coches, que estos jugadores jamás habrían pensado llegar a tener. Walker fue arrestado hace algunos años por emitir un cheque sin fondo en un casino de Las Vegas, portando una deuda próxima a un millón de dólares. Sus gastos tan superfluos como costosos le condenaron a arruinarse. Por ejemplo, construyó una mansión en una de las zonas más peligrosas de Chicago con 10 baños, una cancha de baloncesto y una piscina, además de tener una extensa colección de coches lujosos capitaneada por Porches, Mercedes, Hummers y Bentleys, entre muchos otros.

Otro gran jugador que sufrió en sus propias carnes el drama de quedarse arruinado fue Manute Bol. El imponente icono de la NBA durante los años 80 y jugador de Golden State Warriors, Washington Bullets y Philadelphia 76ers entre otros, vio cómo se esfumaba todo su dinero tras financiar un bando que participaba en la guerra civil que vivía su país en aquel momento.

El pívot de 2'31m que murió hace algo más de dos años por una enfermedad renal tuvo que participar en varios combates de boxeo e incluso jugó como portero de un equipo de hockey sobre hielo, para subsistir tras las grandes pérdidas que había sufrido.

Rick Reilly enumeró -con un toque de humor y sarcasmo- hace varios años para ESPN las diez razones fundamentales que han llevado a muchos jugadores de la NBA a fundirse toda su fortuna. Éstas son las siguientes:

1. Niégalo todo y después lucha con todos tus abogados, que sepan lo que tienes.

2- Comprar una mansión del tamaño de Delaware.

3- Comprar muchos coches, hasta aburrirte.

4- Cómprate un jet, o en su defecto, un yate.

5- Gástate el dinero en otras cosas tan estúpidas como las anteriormente mencionadas.

6- Contrata a un agente que te controle constantemente desde su Blackberry

7- Firma un poder notarial para que alguien te lleve todas las cuentas.

8- Usa cheques, nunca se acaban

9- Usa sólo el balón, no escribas sobre tus propios controles

10- Como punto más importante, crea un gran sistema de apoyo a tu alrededor.

Pero en la NBA hay más casos curiosos de jugadores que estuvieron cerca de llegar a la más absoluta ruina, como es el caso de Charles Barkley, quien confirmó en una entrevista que perdió mucho dinero, al gastarlo en cosas estúpidas y dejándoselo a la gente que no tocaba. ''El día después de ser elegido en el draft me compre seis coches. Moses Malone y Julius Erving me cogieron en el vestuario y me dijeron que devolviera cinco y devolví dos Mercedes, dos BMW y un Porche'', comentaba 'Sir' Charles.

''He prestado millones de dólares a personas que no he vuelto a ver en mi vida. Si no lo haces te dicen tío, ya no eres de los nuestros. Te crees mejor que nosotros. Cuando eres joven, esas cosas te llegan al corazón, pero al final tuve que dejar de ayudar a mis compañeros. Lo hice cuando uno de ellos me pidió dinero por cuarta vez para el funeral de su abuela. Le tuve que decir, ¿pero tú cuántas abuelas tienes?'', afirmaba Barkley.

Uno de los métodos más habituales para recuperar parte de la fortuna perdida por algunos de los jugadores arruinados en estas últimas décadas ha sido vender los anillos de campeón de la NBA obtenidos a lo largo de sus respectivas carreras. Éste es el caso de Jason Caffey, quien perdió más de 29 millones de dólares, por lo que se vio obligado a descapitalizarse, vendiendo sus dos anillos de la NBA por 10.000 dólares cada uno.

En definitiva, hablar de NBA es hablar de bancarrota y de jugadores arruinados por el vicio y la avaricia. Muchos de estos jugadores son hombres salidos de los barrios más pobres de Estados Unidos, en los cuales no se sueña con tener tanto dinero, por lo que una vez se tiene, gastarlo es el mejor método de vida. Es una auténtica lástima ver a jugadores históricos corrompidos, los cuales han ensuciado sus increíbles carreras como jugadores de baloncesto.

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