Los jugadores de la Selección: Ala-pívots

La de ala-pívot es probablemente la posición más débil del combinado español pero hay varios jugad

El juego interior es fundamental para cualquier equipo con aspiraciones en un campeonato y es en las proximidades de la zona donde España acumula más bajas. Si con Marc Gasol contamos con un extraordinario jugador en la posición de pívot a estas alturas su compañero en la pintura no está nada claro. Los partidos de preparación han despejado algunas incógnitas pero no todas y serán los primeros encuentros del Eurobasket los que acaben definiendo los roles y la rotación en esta posición.

El primero de los tres jugadores de los que hablaremos hoy es Álex Mumbrú. Este veterano jugador ha triunfado como alero, y durante la preparación la mayoría de sus minutos los ha jugado en esa posición, pero en sus inicios también jugaba de ala-pívot y en el segundo partido contra Francia, el peor de Claver en la gira de preparación, Juan Antonio Orenga le probó como interior con buenos resultados. Como tres ofrece juego al poste, situación que domina con muy buenos movimientos, como cuatro, tiro exterior y la posibilidad de buscar penetraciones frente a rivales más lentos. A todo ello se añade una excelente lectura de las situaciones de juego y experiencia suficiente para sacar provecho de cada una de dichas situaciones.

Si todo se desarrolla con normalidad jugará más de alero, y sólo ejercerá de ala-pívot como recurso táctico puntual, pero si Víctor Claver sigue con su escasa aportación Mumbrú puede convertirse en una solución como ala-pívot. Por su condición física, algo mermada ya, no puede disputar demasiados minutos al nivel de intensidad que exige este tipo de torneos, pero el tiempo que está en pista lo aprovecha a la perfección haciendo mucho daño al equipo rival con sus acciones.

Pocos jugadores acumulan tantas cualidades para el baloncesto como Víctor Claver nuestro segundo protagonista hoy. Grandes fundamentos técnicos y un físico privilegiado son sus avales y le permiten jugar tanto de tres como de cuatro. Su año en la NBA no comenzó demasiado bien y habitualmente era descartado para los partidos pero no se rindió y, a base de esfuerzo en los entrenamientos, logró hacerse con un hueco en la rotación de los Blazers. No sorprende por tanto que Orenga, ante las ausencias, pensase en él como el ala-pívot que acompañase a Marc una mayoría de minutos.

Con ese rol el valenciano ha salido de titular en los partidos de preparación. En los primeros, aunque se mostraba irregular en ataque y fallón en el lanzamiento cumplía en defensa y podía mantenerse la esperanza de que su aportación fuese mejorando al acumular minutos, pero llegó Francia y, con ella, la debacle. En ambos partidos contra los galos acabó con valoración negativa, el único miembro del equipo en esa circunstancia, y en el segundo tan solo permaneció 7 minutos y 40 segundos en cancha, tiempo que tardó en cometer sus 5 personales.

Claver se encuentra en una situación crítica con la selección. Lleva varios años acudiendo a los campeonatos pero siempre acababa siendo el jugador número 12 en la rotación, tapado por sus excepcionales compañeros. Este año, con las ausencias, se presentaba como una oportunidad única de asentarse definitivamente, de ser un hombre importante, el heredero, aunque con distintas características, del gran Carlos Jiménez. Sin embargo, lo que han mostrado los partidos disputados hasta ahora, es que quizá la falta de confianza de este jugador con el combinado nacional sea crónica. Aún está a tiempo de cambiar esa dinámica, pues Juan Antonio Orenga aún no ha perdido la fe en él como demostró dándole minutos ante Gran Bretaña, pero debe reaccionar ya o volverá a acabar de los últimos en la rotación con el golpe que eso supondría para su frágil moral. Una vez empiece el campeonato escasearán las segundas oportunidades y cada minuto habrá que ganárselo.

Quizá el jugador con más opciones de llegar a ser el compañero habitual de Marc en la pintura sea Pablo Aguilar. Pese a ser su primera experiencia con la selección hasta ahora es el que mejor rendimiento ha dado en esta posición. Sus números no son espectaculares pero está defendiendo y reboteando bien y en ataque no toma malas decisiones. Aún más interesantes son las buenas sensaciones que transmite. Se le ha visto concentrado, seguro, consciente de su rol en el equipo, integrado con sus compañeros, como si hubiera llegado al lugar donde siempre debió estar, una adaptación ejemplar y más que prometedora.

Por sus cualidades su presencia en la pista ofrece muchas alternativas a nivel táctico. Su buen tiro exterior obliga a su par a perseguirle más allá de la línea de 6,75 dejando mucho espacio en la zona para los pívots y gracias a su buena capacidad atlética puede sacar ventajas cortando por la zona o, aunque no se ha utilizado mucho en la preparación, a través del ‘pick & roll’. Tampoco sería extraño que en algún momento pudiera probar el ‘pick & pop’. Además, durante la preparación, se le ha visto moverse bien por la línea de fondo donde puede recibir balones procedentes del otro pívot o de los bases con ventaja. La única duda que despierta se debe al hecho de que aún no ha disputado un solo partido oficial y su rendimiento cuando la presión aumente es una incógnita, pero si es capaz de mantener o subir un poco el nivel que ha mostrado probablemente será el ala-pívot titular.

Difícil situación para el seleccionador que se encuentra con muchas dudas para una posición sensible. No parece factible que ninguno de estos jugadores llegue a ser decisivo en los partidos como solían serlo en su momento Jorge Garbajosa, Felipe Reyes o Serge Ibaka pero si, al menos, el jugador en la pista en cada momento no desentona con sus compañeros la medalla estará mucho más cerca.

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