Un infome del FBI destapa un escándalo de drogas y apuestas en los Knicks de los 80

Apuestas, drogas y amaño de partidos, un cóctel explosivo que salpica a New York Knicks

Jose Luis Mas Ricos | 16 Sep 2013 | 13:40
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BlogdeBasket, baloncesto en estado puro
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La historia la cuenta el prestigioso New York Post, y viene a formar parte del libro de Brian Tuohy "Larceny Games: Sports Gambling, Game Fixing and the FBI", un libro que saca a la luz viejos informes sobre una investigación oficial abierta por el FBI, y que quedó archivada, por falta de credibilidad en las acusaciones de las personas que implicaban a parte del "roster" de los New York Knicks en este oscuro asunto. Consultados algunos de los jugadores implicados, se han limitado a negar categóricamente este tipo de acusaciones, sin embargo, el hecho de que una investigación oficial del FBI se abriera para indagar el asunto, hace pensar que algún indicio, cuanto menos, habría para ello.

Un escándalo de drogas, apuestas y baloncesto ha saltado en la gran manzana como consecuencia de la publicación de un libro en el que se habla de la implicación de algunos jugadores de los Knicks en los inicios de los 80, en una trama de amaño de partidos, deudas de juego y drogas que daña la imagen del equipo con acusaciones muy graves.

Al parecer y según cuenta el libro, el cual muestra diversos informes del FBI de la época, tres jugadores de los Knicks entre los que se encontraría supuestamente Michael Ray Richardson, pasaban información al que por aquel entonces era su suministrador de droga, para que apostara en contra de los Knicks, sus apuestas que solían rondar los $ 300, pronto se dispararon hasta los $ 10.000 y sus beneficios resultaron extraordinarios, y todo ello con un denominador comú, derrotas ajustadas de los Knicks.

El asunto empezó a llamar la atención del FBI, cuando el supuesto camello de los jugadores de los Knicks ,quien ya era un asiduo apostante, aumentó las cifras de sus apuestas, de sus habituales $ 300, a cifras que rondaban los $ 10.000 y curiosamente, siempre apostando a favor de la derrota y todos en partidos en los que se decidían por una exigua diferencia de puntos, que era la apuesta que más dinero daba siempre con la derrota de los Knicks de por medio, y hasta en 6 de las 7 ocasiones en las que se tiene constancia de ello, la apuesta le resultó favorable.

El camello, que no es identificado ni en los informes, ni en el libro que los saca a la luz, es conocido como uno de los mayores "capos" de la droga de la costa este de Estados Unidos de aquella época. Pero no todo este turbio asunto acaba ahí, sino que el propio informe del FBI, habla de que los propios jugadores empezaron por aquel entonces a apostar en su contra y también había constancia, de que al menos uno de ellos, contrajo una gran deuda con un importante corredor de apuestas.

Finalmente el caso quedó cerrado en 1986, ya que el FBI no pudo encontrar "pruebas físicas" de toda esta red de apuestas que había organizada alrededor de unos Knicks que acabaron aquella temporada con un balance final de 33-49, sin duda, una gran decepción que podría encontrar cierta explicación en estos hechos que ahora empiezan a ver la luz.

Preguntados algunos de los jugadores, susceptibles de ser los protagonistas de esta turbulenta historia, el que Michael Ray Richardson desmintió con un categórico "Nunca hicimos algo así", un Richardson que en la temporada 1986, era suspendido de por vida por la NBA, por haber violado hasta en tres ocasiones, la política de drogas de la liga. Otro de los miembro de los Knicks de la época, Alex Bradley, también negaba esta posibilidad.

Para finalizar, el autor del libro Brian Tuohy, lanzaba una reflexión al respecto "Mucha gente cree que es imposible amañar partidos, porque los jugadores cobran mucho dinero. Pero se puede comprobar la facilidad con la que algunos, se enganchan a consumir alguna droga, y esto puede producir como consecuencia que se acaben viendo "obligados " a apostar contra ellos mismos, y acabar relacionados con corredores de apuestas, sin saber resolver esta situación". Para concluir sólo una frase del autor que no deja lugar a la duda "No fue una coincidencia".

Ahí os lo dejamos, y vosotros mismos podéis valorar el asunto, sin duda, y con una investigación del FBI de por medio, algo más que simples rumores deberían haber sobre la cuestión. Como vemos, los problemas de drogas y apuestas en la liga, no son tan novedosos.