NCAA vs D-League: ¿Cuál debe formar a las futuras estrellas de la NBA?

Ambas ligas compiten por ser el paso previo de las jóvenes promesas a la NBA

La NCAA y la D-League compiten desde hace algunos años por monopolizar la generación de futuras estrellas de la NBA, intentando ser el paso previo escogido por éstas para desembarcar en la mejor liga de baloncesto del mundo. La tradición marca que la competición universitaria trata mejor a las promesas, pero la 'liga de filiales' le ha ganado terreno en estas últimas temporadas, por lo que, ¿cuál de ellas debería educar a las futuras estrellas de la NBA?

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Para conseguir el cartel de estrella del baloncesto NBA primero se ha de pasar por una etapa de aprendizaje en una competición de menor rango, que se aproxime al circo de la mejor liga baloncestística del mundo. Tradicionalmente, la NCAA ha sido la encargada de suministrar a la NBA de futuras estrellas, que después se convertirían en leyendas de la liga, como podrían ser los casos de Michael Jordan, Magic Johnson, Larry Bird o Kareem Abdul-Jabbar.

Las ligas universitarias son uno de los estamentos más importantes del deporte estadounidense, seguidas por la gran mayoría del público, marcando incluso récords de audiencia y asistencia. El baloncesto universitario es desde hace décadas uno de los deportes más seguidos en Estados Unidos, llegando incluso a registrar cifras de 80.000 espectadores en su Final Four y 20 millones de telespectadores en la emisión por televisión en abierto a nivel nacional.

Pero desde hace ocho años la liga universitaria no es la única competición previa que podría disputar un futuro jugador de la NBA. La propia dirección de la liga decidió crear una liga de desarrollo, que nombró como NBA D-League. En ella, todas las franquicias de la NBA tendrían la posibilidad de poseer los derechos de 'equipos filiales', a los que poder enviar jugadores en desuso durante la temporada regular.

En la D-League existen 16 franquicias (Canton Charge, Erie BayHawks, Fort Wayne Mad Ants, Maine Red Claws, Springfield Armor, Austin Toros, Iowa Energy, Rio Grande Valley Vipers, Sioux Falls Skyforce, Texas Legends, Tulsa 66ers, Bakersfield Jam, Idaho Stampede, Los Angeles D-Fenders,Reno Bighorns y Santa Cruz Warriors), que pueden ser de uso exclusivo o compartido por las franquicias de la NBA. Por ejemplo, los Portland Trail Blazers tienen el derecho en exclusividad de los Idaho Stampede, mientras que los Bakersfield Jam son filial de Atlanta Hawks, Los Angeles Clippers, Phoenix Suns y Toronto Raptors.

La liga de desarrollo permite su estancia a ella a dos tipos de jugadores, los que tienen contrato con alguna franquicia de la misma D-League o a jugadores con contrato NBA. Estos últimos pueden ser enviados por sus equipos las veces que consideren oportunas, teniendo la potestad total en jugadores con menos de tres años en la NBA y con la necesidad de consenso con jugadores de mayor trayectoria en la máxima competición baloncestística estadounidense.

Estas dos competiciones siempre han vivido una continua lucha desde el año de creación de la liga de desarrollo, la cual se ha reavivado con las últimas declaraciones de David Stern. El comisionado de la NBA -por poco tiempo- hizo las siguientes declaraciones: "Estoy muy orgulloso de la D-League. Está funcionando. Su marcha continúa. Ahora tenemos una Liga de Desarrollo que acepta jugadores que tienen 18 años y que va a hacer un mejor trabajo educándoles que el que hacen las universidades en las que se encuentran“.

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Las palabras de Stern han avivado las llamas del fuego de la lucha entre ambas competiciones, que pugnan por conseguir ser el paso previo de las futuras estrellas de la NBA. En estas últimas temporadas, gracias al uso que las franquicias de la liga estadounidense le dan a sus filiales, la D-League se ha convertido en una competición más seguida por el público, con grandes partidos aliñados con descartes NBA convertidos en estrellas.

Jugadores de la talla de J.J. Barea -campeón de la NBA con Dallas Mavericks-, Jeremy Lin o Andray Blatche pasaron en sus primeros años por la D-League, donde consiguieron formarse y ganarse una nueva oportunidad para jugar en la NBA. A pesar de no existir ningún jugador que haya sido All Star y haya jugado en la liga de desarrollo, también aparecen jugadores de la talla de Ersan Ilyasova, Marcin Gortat, Brandon Bass, Steve Novak o Lou Williams.

El primer y único jugador español que ha jugado la D-League es Víctor Claver. El alero valenciano fue mandado durante varios partidos a los Idaho Stampede por parte de los Portland Trail Blazers. Sus buenos partidos en la 'franquicia filial' le sirvieron para auparse a un rol mayor dentro del equipo de Oregón, en el que consiguió ser titular en más de 20 partidos en el último tercio de la pasada temporada regular.

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Aún así, los jugadores de 18 años siguen prefiriendo pasar por la Universidad antes de aventurarse en la D-League, liga la cual no es tan seguida por las franquicias NBA como la NCAA. Por ejemplo, del campeón de la NCAA, Louisville Cardinals tan sólo han sido drafteados dos jugadores -Gorgui Dieng y Peyton Siva-, mientras que del campeón de la D-League, Rio Grande Valley Vipers, Glen Rice Jr y Royce White vuelven a la NBA.

Otros jugadores de Vipers como Andrew Goudelock -MVP de la D-League y ex jugador de Los Angeles Lakers- y Tyler Honeycutt han decidido emigrar fuera de estados Unidos, fichando por el UNICS Kazan y Ziona respectivamente, dejando atrás su etapa en los filiales de la NBA, en los que no consideran que exista un gran futuro.

En definitiva, la NCAA sigue al mando de la educación de futuras estrellas de la NBA, por delante de la temprana D-League, que continúa agazapada en la imagen de filial. Los descartes son el principal nutriente de la liga de desarrollo, cosa que no puede atribuirse a la liga universitaria, ya que las estrellas de la NCAA son las que después se convierten en estrellas de la NBA.

DEBATE: ¿CUÁL ES MEJOR PARA LAS FUTURAS ESTRELLAS DE LA NBA? ¿NCAA O D-LEAGUE?

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