Unos playoffs sin Celtics ni Lakers

Las dos franquicias más laureadas de la historia podrían irse pronto de vacaciones, hace 20 años que no pasa

Las dos franquicias más laureadas de la NBA podría quedarse en el dique seco esta temporada. Ambas se enfrentan a situaciones complejas, lo que las podría dejar sin un premio al que están muy acostumbradas. Hace muchos años que las dos entidades no quedan fuera un mismo año, algo tan extraño que no se producía desde la temporada 1993-1994. 62 veces han estado en la postemporada los Lakers y 52 los Celtics, este año podría ser una de las pocas excepciones. Así lo defendió un antiguo Laker y miembro del salón de la fama de la liga, Gary Payton. ¿Qué pasó la última vez que ambos conjuntos no participaron en el momento culminante de la temporada?

Foto: basket4us.com

La de 1993 fue una temporada extraña en la NBA. Michael Jordan se había retirado para dedicarse al béisbol después de obtener su primer triplete. Los Lakers y los Celtics estaban descarrilados, con unas plantillas poco exóticas y con sus mejores jugadores en el ocaso de su carrera. James Worthy había bajado su rendimiento respecto a las temporadas anteriores de forma crítica y Robert Parish todavía aguantaba sobre el parqué a sus 40 años. Lideró a los angelinos un tal Vlade Divac (14 puntos por partido) y a los verdes un tal Dino Radja (15 puntos por encuentro). Dos extranjeros de los Balcanes tomando responsabilidades en las dos superpotencias del baloncesto norteamericano. Ese año vencieron los Houston Rockets, en la coronación como leyenda de Hakeem Olajuwon, por cierto.

Gary Payton cree que ni Lakers ni Celtics podrán llegar a playoffs este año. Es una opinión legítima e incluso sencilla, ya que mirando las plantillas de ambos equipos... Rajon Rondo y Kobe Bryant empezarán la temporada sentados en el banquillo con traje, gafas de sol y toda la indumentaria característica de los modelitos que se visten ahora en la liga. Darán para la ‘Cuore’, la ‘GQ’ o la ‘Vogue’, pero no hablarán de ellos en las revistas deportivas, al menos por un tiempo.

Cuando vuelvan, pongamos un periodo similar de entre 15-20 partidos entrado el curso, sus equipos ya podrían verse en el pozo de la clasificación. Lo más temible son los rivales a los que deberán batir para alcanzar el octavo puesto, que en comparación con ellos, tienen más profundidad y diversidad de recursos. Los Celtics quizás lo tienen más claro, que su futuro va más allá de este curso. Los Lakers todo lo contrario, se resisten a detonar la plantilla, y se mantienen en el tren de Nash-Gasol y Bryant. Jóvenes unos, y demasiado veteranos los otros.

Los de púrpura y oro fueron séptimos el año pasado, con Dwight Howard en su plantel. Los célticos también acabaron igual en el Este y contaban con Garnett, Pierce y Terry. Quitar estas piezas y añadir mucho menos no puede dar un resultado mejor. Así que, de ser octavos, ya se podría calificar el resultado como un milagro.

Si uno observa atentamente los ‘rosters’ de ambos conjuntos, ve la dificultad de hacer algo de provecho. Aquí está el de los Lakers. Solo destacan Steve Nash (que podrá tan solo jugar 20 minutos por partido según D’Antoni), Pau Gasol (que quizás vuelva a dominar, pero no igual que antaño) y Kobe Bryant, que deberá demostrar que es capaz de lo imposible, volver de un tendón de Aquiles roto con apariencia más joven que la demostrada en el pasado curso. Del resto, poco a esperar, los de siempre más Xavier Hentry, Wesley Johnson y Chris Kaman.

Aquí el de los Celtics. Rajon Rondo, el único as en la manga y lesionado todavía hasta diciembre. Jeff Green, el que se presume como referente del equipo sin su base natural, y Avery Bradley, una sensación pero tan solo en defensa. Brandon Bass o el rookie Olynyk ¿quizás hacen algo interesante? En definitiva, poca cosa y mucho novato en Boston, se piensa sobretodo en pescar en el próximo mercado de agentes libres. El entrenador Brad Stevens, también rookie, otro que deberá progresar y aprender este curso.

Caminos opuestos, veteranía contra juventud, pero con un desenlace probable e idéntico. De llegar a los playoffs, se les puede dar una ronda de vida, como mucho. No es nada arriesgado apostar por que ambos conjuntos se queden fuera, algo que hace 20 años que no pasaba. Será un hecho curioso y complicado para los más melancólicos. Ambos equipos siempre le han dado un plus a los partidos disputados durante las rondas finales, las que deciden campeonatos y construyen las leyendas. Por suerte, hay calidad a raudales entre el resto de la manada. Hay alicientes de sobra para no echarles de menos.

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