Los 10 peores contratos de la historia en la NBA

¿Sabes cuales han sido los 10 contratos más ruinosos -para el que tiene que pagar- que se han firmado en la NBA? Algunos todavía están en vigor.

Ha habido muchos contratos nefastos en la historia de la NBA. Esto es sólo una pequeña parte, que sirve como ejemplo para demostrar que a veces los visionarios patinan. La mayoría de contratos grandes que resultan un fiasco suponen al equipo que lo firma al menos uno o dos años de dificultades económicas y competitivas.

Shawn Kemp firma en 1997 un contrato por 7 años y 107.000.000 dólares con Seattle Supersonics.

"The ReignMan" firmó un contrato de estrella con los Seattle Sonics en 1.997. Antes del cierre patronal, pidió una extensión de su contrato, que fue dada a un compañero suyo, lo que provocó una envidia que le llevaría a ser traspasado a Cleveland Cavaliers. Tras el cierre patronal, Kemp no volvió a ser el mismo jugador y sus problemas con las drogas y con el sobrepeso protagonizaron gran parte de sus últimas temporadas en la NBA. Kemp también es el padre de siete hijos ilegítimos, concebidos durante su carrera. Se retiró antes de tiempo en Orlando Magic, durante la temporada 2002/2003, tras volver a saltarse el código antidroga de la liga.


Amar'e Stoudemire firma en 2010 un contrato de 99.000.000 dólares y 5 años con New York Knicks

Tras ocho temporadas en Phoenix firmó con los Knicks. Su primera temporada en Nueva York fue esperanzadora (25,3 puntos, 8,2 rebotes y 2 tapones por partido). Sin embargo la temporada 2011-2012 (en la que también hubo lockout) STAT perdió el ritmo de la competición y las continuas lesiones le fueron apartando del nivel que se esperaba del jugador. El resto de la historia, ya la conocéis. La temporada pasada tan sólo jugó 29 encuentros. Este año percibirá más de 21,5 millones de dólares.


Juwan Howard firma en 1996 un contrato de 7 años y 105.000.000 dólares con Washington Bullets.

El primero de la historia en firmar un contrato de más de 100 millones en la NBA se convirtió pronto en una sombra de lo que fue en sus dos primeras temporadas en la liga. En 18 temporadas no ha conseguido igualar ni mejorar los números que logró en su segundo año (22 puntos, 8,1 rebotes y 4,4 asistencias), resultados que le llevaron a su único All-Star, y presencia en el tercer quinteto de la temporada 1995/1996, que le convirtieron en uno de los jugadores más codiciados del mercado de agentes libres. El resto de su carrera, la mejor pagada, es otra historia muy diferente.


Larry Hughes firmó en 2005 un contrato de 70 millones de dólares y 5 años con Cleveland Cavaliers.

El escolta elegido por los Cavs para complementar a LeBron James fue una apuesta fuerte de Cleveland de cara a ganar el campeonato. Larry Hughes venía de una progresión de tres años en los que había recuperado su mejor nivel. Sin embargo en Cleveland año tras año empeoraba sus registros, y nunca promedió más de 15,5 puntos por partido después de firmar el gran contrato. Tres temporadas después de firmar, los Cavs le traspasarían a Chicago Bulls.


Jermaine O´Neal firmó en 2003 un contrato de 7 años y 133 millones de dólares con Indiana Pacers.

O´Neal obtuvo en Indiana la confianza que no tuvo en Portland, y tres años progresando sus estadísticas bastaron para que Larry Bird le ofreciera un contrato tan largo y alto. Sus primeros dos años tras firmar el nuevo acuerdo fueron bien, promediando 20 y 24 puntos, 8 y 10 rebotes y más de 2 tapones por partido. 2002, 2003 y 2004 fueron la cumbre de su carrera, siendo escogido para dos terceros quintetos de la temporada y un segundo, además de ser nombrado jugador con mayor progresión (2002). En 2004 fue uno de los protagonistas de la famosa pelea de Indiana contra Detroit, en la que un puñetazo a un aficionado le reportó una multa de 4,1 millones de dólares y 15 partidos de sanción. Después de la sanción no volvió a ser el mismo, y nunca volvió a su mejor nivel, acusando lesiones importantes que le tuvieron 120 partidos fuera de las canchas en seis temporadas.

Elton Brand firmó en 2008 con los Sixers por 80 millones de dólares y 5 años, un año después de romperse el tendón de aquiles.

En su primera temporada en los Sixers sólo pudo jugar 29 partidos por una lesión en el hombro que terminó con su temporada. En los tres siguientes años, sus números fueron una sombra de su pasado y Philadelphia utilizó su cláusula de amnistía para cortarle en 2012. Tras su lesión del verano de 2007 nunca volvio a ser el jugador que lavaba la cara de unos Clippers que no tenían nada que ver con lo que son hoy.

Ben Wallace firmó a los 32 años por los Chicago Bulls con un contrato de 60 millones de dólares por 4 años.

Los Bulls querían la defensa de Wallace para reforzarse y le ofrecieron un contrato que el ya veterano jugador no pudo rentabilizar. Sus ya maltrechas rodillas le dieron muchos problemas en las dos temporadas que estuvo en Illinois. Su segundo año en Chicago (5,1 puntos y 8,8 rebotes) fue todavía peor que el primero (6,4 puntos, 10,7 rebotes, 2,4 asistencias, 2 tapones y 1,4 robos de balón). Los Bulls le traspasaron a Cleveland, donde cumplió los dos últimos años de su gran contrato empeorando aún más sus registros.

Gilbert Arenas firmó un contrato de 111 millones de dólares por 6 años con los Washington Wizards.

Arenas sólo llegó a jugar 55 partidos en las tres primeras temporadas de su nuevo contrato. En su primera temporada tras firmar el acuerdo se perdió toda la temporada por una lesión de rodilla que hizo pasar en tres ocasiones al quirófano. En 2010 ocurrió el incidente de las pistolas, cuando el New York Post publicó la trifulca entre él y Javaris Critteton, por una deuda de juego y la NBA le sancionó durante 50 partidos -tras declararse culpable y disculparse-.

Rashard Lewis firmó un contrato de 118 millones de dólares por 6 años con Orlando en 2007.

Este 'segunda ronda' escogido por Seattle fue la apuesta de Orlando para complemetar a Dwight Howard y dotar a los Magic de un proyecto ganador. Lewis llegaba a Orlando tras 9 temporadas en los Supersonics. En Florida sólo jugó durante algo más de 3 temporadas y a un nivel lejos de sus mejores días. Casualmente Orlando decidió traspasarle a Washington por otro fiasco de contrato: Gilbert Arenas. Hoy disfruta en Miami de sus últimos coletazos en la NBA.

En 1976 los hermanos Ozzie y Dan Silna acuerdan disolver su franquicia, para que la NBA pueda fusionarse con la ABA, a cambio de un porcentaje de los derechos televisivos.

Los propietarios de la NBA aún hoy se tiran de los pelos cuando toca pagar a los hermanos Silna, antiguos dueños de los St. Louis Spirits, que negociaron con la NBA la desaparición del equipo si les concedían, para siempre, una parte de los ingresos por derechos de emisión. Desde entonces, se calcula -a la baja- que la asociación ha pagado más de 300 millones de dólares. No queda ahí la historia. Los abogados de los Silna ultiman otro acuerdo millonario para percibir también parte de los ingresos que la NBA recibe por las emisiones en Internet. Un negocio redondo, pero no precisamente para los propietarios.

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