Rudy Gay, un quiero y no puedo

El nuevo jugador de los Sacramento Kings llegó a la NBA como un proyecto de estrella mundial. Sus logros se han quedado a mitad camino, pero ¿por qué?

La vida deportiva de Rudy Gay está marcada por un quiero y no puedo continuo. Siempre ha sido un con mucho talento pero tachado durante toda su carrera por el individualismo que caracteriza su juego. Desde el invierno pasado ha ido divagando por la NBA entre Memphis, Toronto y ahora Sacramento sin un rumbo decidido. Quizá su último contrato firmado con los Grizzlies ha podido ser el detonante de esta serie de traspasos que han sido parte habitual en este último año. Probablemente se le ha puesto un cartel superior al que tenía por haber comenzado desde cero en una franquicia como Memphis Grizzlies, con un mercado pequeño que debía ofrecer el oro y el moro a un alero predestinado a ser una estrella pero que ha acabado semiestrellada.

El alero ex de Memphis llegó a la ciudad de Elvis Presley como la esperanza de la franquicia tras ser seleccionado en el octavo puesto del draft. Le habían cambiado por Shane Battier, que era el capitán de los Grizzlies, así que se podía ver la importancia que le habían dado desde la franquicia. En los primeros años en la franquicia tuvo que tirar del carro de un equipo joven y con muy poca experiencia en la liga. Poco a poco, la plantilla fue creciendo en edad, efectivos y en calidad y Rudy Gay se convirtió en la estrella de un equipo que nunca llegaba a nada hasta que el 2011 en el que sufrió una lesión que le tuvo apartado de las canchas durante mucho tiempo. A partir de ese punto, el acierto del jugador fue en descenso total de sus porcentajes de tiro que se muestra claramente en este gráfico:

A partir de la siguiente temporada, todas las miradas comienzan a parar en Rudy Gay. El alero había sido, desde que llegó, el jugador que más lanzamientos intentaba. La gente le pedía un paso más adelante y no se veían satisfechos con sus peticiones. El detonante de todo esto llegó en la eliminatoria de primera ronda ante Los Angeles Clippers. Los Grizzlies cayeron en 7 partidos y las culpas fueron a parar a Rudy Gay y en sus porcentajes de lanzamiento. En la siguiente temporada comenzaría su calvario de traspasos. Desde que en 2010 firmara su nuevo contrato a razón de más de 13 millones de dólares por temporada, el público le exigía más y más, hasta el punto en el que los Grizzlies se hartaron de ver que su jugador franquicia tenía unos porcentajes de tiro paupérrimos y que era un jugador individualista dentro de una plantilla que jugaba en equipo. Robert Pera, el propietario de los osos de Memphis, encontró el cambio que quería: para no entrar en el lujo y tener que pagar la multa correspondiente, debía aligerar su masa salarial, y el jugador que tenía el sueldo más elevado era Gay. Varios equipos se interesaron por él hasta que los Grizzlies encontraron un traspaso que satisfacía sus necesidades. Rudy Gay se iba a Toronto a cambio de Ed Davis, Tayshawn Prince y Austin Daye, que pasaban a formar parte de la plantilla de Memphis.

Gay se marchaba a otro país a jugar en un equipo en el que las aspiraciones eran mucho menores. Desde su llegada a Toronto, se vio que el entrenador había diseñado el equipo para él. Junto a DeRozan, los dos jugadores eran la amenaza ofensiva más clara del equipo. Ambos podían lanzar más de 20 tiros cada noche y que a nadie le importara. Sobre todo Gay, que ha tenido noches de más de 30 lanzamientos y menos de 20 puntos. Parecía que la estabilidad la había encontrado en Canada. Su contrato, que finaliza la temporada próxima, le permite escoger si renovar o no con la franquicia en la que esté jugando, porque su futuro es muy incierto tras los últimos acontecimientos. En esta temporada estaba lanzando más que nunca y con el peor acierto de su historia como jugador. Cada noche tira más de 18 lanzamientos de media con tan solo un 38.8% de acierto y aun así no está siendo su mejor año como anotador.

Con la llegada a Sacramento, ambos equipos salen ganando, aunque todo tiene aspectos negativos. Los Raptors se deshacen de un contrato tóxico y mejorarán su porcentaje de acierto de cara al aro. Sin embargo, pierden una amenaza ofensiva clara y dejan mucha parte de la anotación en manos de DeRozan. Sin Rudy Gay podrán jugar más en equipo y se acabaran las isolation. Además, con la salida de Rudy Gay tendrán más posibilidades de entrar en juego otros componentes de la plantilla que estaban defenestrados en el banquillo. Para ello llega Greivis Vasquez a la plantilla. Un perfecto director de juego que puede ser un jugador ideal para una plantilla que quiere volver a jugar a baloncesto y quiere dejar de perder por salir en los highlights.

En Sacramento, el aspecto positivo es que consiguen un anotador nato. Con McLemore en crecimiento y las idas y venidas del cerebro loco de DeMarcus Cousins, el juego de los Kings perderá elaboración, pero ganará en habilidad anotadora. Además, la salida de Vasquez deja hueco para que Isaiah Tomas siga creciendo como jugador y coga las riendas de un equipo que debe encauzar. Quizá los Kings piensen en tomarse otro año 'sabático' para obtener buenos jugadores en el draft, pero utilizarán la temporada para empezar a acoplar a un equipo joven y con mucho hambre de triunfos. La mayoría de los titulares no sobrepasan los 25 años, lo que les deja un margen de crecimiento brutal y más si cuentan con minutos.

También es positivo que el contrato de Rudy Gay acabe este año y que sea el jugador el que pueda tomar la decisión de renovar o no. Si no les van bien las cosas, Gay podrá salir al mercado. Sin embargo, si el alero decide continuar en el equipo, solo le quedará un año de contrato con la franquicia a razón de más de 19 millones de dólares. Por otro lado, se ha dicho que Rudy Gay no es el mejor compañero de equipo. En la misma plantilla está DeMarcus Cousins, al que muchos jugadores le han recomendado un psiquiatra o algo similar que pueda solucionar su comportamiento.

A los Sacramento Kings llega mucha pólvora. Anotadora sobre todo. Posiblemente estemos ante el equipo que más aclarados vaya a jugar de toda la liga. Prácticamente todos sus jugadores podrían jugar a deportes individuales porque el juego en equipo carece de importancia en esta plantilla. Salvo para los alleyhoops y los pick&roll con Cousins, el equipo no tiene un libro de jugadas en equipo demasiado extenso. Hay mucha calidad junta pero que, si no se trabaja como equipo, pueda dar resultados nefastos. Sin embargo, llevan la juventud por bandera. Tienen años para curtirse como jugadores de baloncesto, con lo que pueden tomarse esta temporada como una transición. Y como decíamos, es un equipo que tiene mucha pólvora, pero tiene también los elementos necesarios como para que explote la bomba.

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