El lado más íntimo de Marc

El pívot muestra su vida personal en un programa de TV3 y reflexiona sobre su pasado, su presente y su futuro

Marc Gasol, el lesionado center de los Memphis Grizzlies, mostró su lado más personal en una entrevista para el programa 'El Convidat' (El invitado) de Televisió de Catalunya (TV3) dirigido por Albert Om. El periodista visitó a principios de esta temporada, en noviembre, al pívot catalán y pasó un fin de semana con él en Memphis. El referente de los Grizzlies mostró su faceta más íntima y reflexionó sobre el pasado, el presente y el futuro. El programa completo, aquí (en catalán).

Marc Gasol es uno de los pívots de moda en la NBA y uno de los diez mejores jugadores de la liga según el prestigioso ranking de la cadena de televisión estadounidense ESPN. En Memphis es, quizás, la estrella que más brilla en la actualidad (tras Elvis, Pau y otros), una ciudad que le vio crecer junto a su hermano Pau pero que no le vio madurar.

“Es un tipo muy humilde, del pueblo”, le comenta al periodista un aficionado por la calle. Paseando por Memphis, no hay tiempo para hablar y entrevistar a Marc. La gente le para por la calle y él responde amablemente. Confiesa que es más tímido de lo que parece, pero sigue sonriendo y firmando autógrafos sin cesar.

Su primera imagen de Estados Unidos: Estar en un hotel y ver una autopista de seis carriles repleta de camiones enormes. Marc confiesa que su primera etapa en Memphis fue muy dura, porque no sabía inglés y porque se sintió poco adaptado a la nueva realidad de su familia en la ciudad del Misisipí, donde se habían trasladado para cumplir el sueño NBA del hermano mayor, Pau.

Al segundo año decidió emprender su propia aventura, en solitario, regresando a Barcelona. Una decisión que su madre todavía le retrae, pero que él ve como necesaria en su vida. El cambio le hizo crecer como jugador y como persona, maduró. No tiene rencor de su corta etapa con el Barça, simplemente el deseo de que las cosas hubieran ido mejor. Dice que aprendió mucho con Dusko Ivanovic, que le ayudó a madurar y a entender que no todo era fácil . Fue difícil, pero no lo considera un fracaso.

“Siempre hay un lado positivo, así conocí a Girona”. Fue precioso, allí me quité la espina del Barça. Rechazó volver al Barça, Marc Gasol es leal. “Si alguien confía en mi, yo me quedo con él”, dice. Los Grizzlies pueden estar tranquilos y él lo está consigo mismo.

“Todo lo que ha pasado me ha convertido en quien soy hoy, y me gusta quien soy y donde estoy. Así que el proceso no importa, estoy bien”, relata sobre su camino en la vida. En Memphis tiene a su esposa, y ya piensan en tener hijos. “Suerte de Cristina, aquí estar solo sería muy complicado”, añade.

Marc es una superestrella a la que el éxito no le ha cambiado. Es un tipo modesto y normal. Se acurruca en la cama para dormir y no se queja cuando le toca dormir en una cama estándar, algo que suele ocurrir por el simple hecho de que normalmente uno no mide 2,16m como si fuera otro mortal más.

Le encantaría entrar en una tienda y coger lo que quisiera, pero no le entra la ropa. No le importaría despertarse con más tranquilidad y no sufrir golpes con los marcos de la puerta, algo que según dice es imposible de evitar cuando uno sigue medio despierto.

Como cualquier otro niño, incluso ahora, cuenta que le gustaría haber jugado al fútbol. ¿Portero? “No, me obligaban los compañeros por mi tamaño pero yo quería, como la mayoría, ser el delantero pichichi, el que marca los goles, Messi”, dice entre risas.

Sabe donde está y la suerte que tiene. Defiende el papel del deporte en la sociedad y su capacidad de juntar, más allá de la de enfrentar. “Los deportistas tenemos la suerte –además de separar- de unir a la gente. En el pabellón hay gente de todo tipo, todos reunidos por una causa”.

–¿Tienes miedo de hacer sombra a Pau? – “No, es diferente. Simplemente soy feliz cuando le veo jugando bien y disfrutando. Ha tenido épocas duras… Me encantaba ver a Pau y Juan Carlos [Navarro] con el Barça, era su fan número uno”.

Comenta que ser hermano de Pau le ha ayudado mucho ya que no se puede negar que, ser hermano o hijo de un famoso, coloca el foco encima. Pau le dio visibilidad, pero Marc se ha forjado un estilo y a la postre un nombre propio. Ya no es el hermano pequeño (mediano, en realidad) de Pau Gasol. Él es Marc, el mejor defensor de la liga el año pasado y el líder de los mejores Grizzlies de la historia.

Cuando le hablan de la retirada piensa sobretodo en lo físico. “El dolor crónico no es apetecible. En el futuro quiero ser un hombre de familia, darlo todo por mis hijos y para los míos. Mi madre y mi padre han vivido para nosotros, todo el dinero que ganaban era para el baloncesto y la educación. Cuando creces te das cuenta del tremendo esfuerzo que han hecho por ti, y eso lo valoras mucho”.

“Tengo una cosa clara, no quiero ser entrenador. Cuando acabe como jugador quiero abandonar los viajes constantes y el ajetreo de la competición, probablemente volver a España”, dice sentado junto a Crisitina. Ella le define con dos palabras: “Espontaneo y expresivo”.

En el futuro, todavía lejano, su mayor ilusión sería volver a casa y hacer algo en Girona, ciudad a la que estará eternamente agradecido. Allí empezó a ser el Marc de ahora, el que domina en la mejor liga de baloncesto del mundo y disfruta al máximo de su pasión.

“Lo que siento en la pista será imposible de reproducir después. Por eso tengo que disfrutar al máximo ahora”. Cuando vuelva de la lesión en la rodilla, hará lo que más le gusta y permitirá que nosotros, los aficionados, volvamos a gozar de su cada vez más completo repertorio.

El público le adora, pero Marc sigue siendo el hombre familiar, serio, tímido y simpático que le ha colocado en su sitio, el de deportista ejemplar dentro y fuera de las canchas.

Fotos: Lainformacion.com / nba.com / feb.es

Comentarios recientes