Kevin Love, el hombre detrás del monstruo

El jugador de los Wolves, afable y cercano en persona, se disfraza de prodigio del baloncesto sobre las canchas

El ala-pívot de los Minnesota Timberwolves, Kevin Love, está de nuevo en plena forma y vuelve a conquistar tanto al público local como visitante con sus espectaculares noches de baloncesto, que parecen no tener fin. Tras no poder disputar más que 18 partidos la pasada temporada, Love vuelve a enamorar a propios y extraños en la presente campaña con unos números de auténtico escándalo.

Kevin Love, la NBA se rinde a él

Kevin Love tiene un nombre tierno, sin embargo, como defendió hace un par de días Gregg Popovich, es un auténtico monstruo del baloncesto. Detrás del afable chico de 25 años con pintas de americano medio de camisa de felpa y barba de cazador se encuentra uno de los jugadores más versátiles de la liga. Mejora a pasos de gigante –siempre que las lesiones le respetan– y su reputación en la NBA no para de tocar techo.

Toca techo pero lo destroza y sube un piso más en el rascacielos de la liga. En los más alto tenemos a hombres como LeBron James, Kobe Bryant o Kevin Durant. Love, en todo caso, se encuentra ahora un par de plantas más abajo, al acecho de los más grandes.

Apodado Mr. Doble-doble y Doctor amor, por su curioso y gracioso apellido, es una máquina de anotar y rebotear en dobles dígitos, algo que consigue prácticamente noche tras noche. Y no es tan solo eso. A sus 2.08 metros de altura añade un cóctel explosivo de agilidad y capacidad de tiro que le convierten en un arma letal en todas las posiciones de la cancha.

Love ha ganado partidos, indiferentemente, desde la línea de tres, con un gancho, una entrada o un mate. También los ha ganado en defensa, apretando las piernas ante tipos más bajos y ágiles que él o ante gigantes a los que ha taponado sus opciones de victoria. Lo tiene todo, es una mezcla de lo mejor de los hombres altos y de los pequeños y atléticos hombres de perímetro de la liga.

Sus promedios desde que llegó en 2008 a la NBA esbozan las cualidades del jugador: 17.9 puntos, 12.3 rebotes y 2.1 asistencias por partido. Jamás ha frenado en su progreso, si descontamos su mala racha con las lesiones en los últimos dos años. En los 22 partidos disputados en la presente temporada, Love promedia 24.7 puntos, 13.8 rebotes, 4.1 asistencias y 0.9 robos de balón por encuentro. Una brutalidad, otra muestra más de su progresión.

Ahora mismo es el cuarto máximo anotador –clasificación liderada por otro Kevin, Durant– y el jugador que más rebotes captura en la temporada. Más allá de los números, la sensación que transmite sobre la cancha es la de jugador imparable. Sus Minnesota Timberwolves jamás han acabado de dar el gran salto entre sus lesiones y las de otros hombres clave como el español Ricky Rubio. La dupla que forman es pura fantasía en lo visual y en lo estadístico, a propósito.

Será agente libre en dos veranos y los equipos se lo rifan junto al otro gran nombre que podría serlo también en 2015, Russell Westbrook. Curiosamente, ambos fueron compañeros de UCLA y podrían reencontrase para unir fuerzas y buscar el objetivo de cualquier jugador en Estados Unidos, el anillo de campeón.

Quedemonos en el presente. Tras endosar 42 puntos a los Spurs, sin la recompensa de la victoria, Popovich elogió a la figura que enamora a todos los equipos y entrenadores. “Es un gran jugador”, dijo Popovich sobre Love. “Cuando puedes jugar dentro y fuera como él lo hace, te cuesta defenderle. Creo que lo podríamos haber hecho mejor. Tuvimos errores elementales defendiéndole, pero no deja de ser un monstruo”.

Pese a no cosechar los resultados esperados desde que debutó con Minnesota, Love profesa amor por la ciudad que le ha visto crecer como jugador NBA. La nieve y el frío no han congelado el corazón de un californiano de playa, que pretende ser fiel a su franquicia, siempre que los resultados lleguen. Los playoffs resultarán esenciales este año para convencerle.

“[Minnesota] es un lugar sagrado para mi y siempre lo ha sido en toda mi vida. Siempre que me he enfrentado a una adversidad, volver en casa es la mejor manera de hacerlo”, explicó Love recientemente. “Siempre digo que mi mejor arma es la ética de trabajo. Siempre ha sido mi manera de superar dificultades. Es genial el volver a disfrutar en la cancha”.

En Mineápolis buscan su primera participación en los playoffs tras nueve años de sequía. De no ser así, difícilmente podrán convencer a las piezas clave de su actual plantilla para que se comprometan a un proyecto de futuro.

Kevin Love es un buen chico, un excelente jugador y un personaje público comprometido con sus conciudadanos. Sin embargo, también es un ganador, y como tal, buscará la posibilidad de alcanzar el olimpo de la NBA. Si puede ser con los Wolves, mejor. A refugio de los lobos, de momento, esperan el resto de equipos. Quieren agarrar a Love si la manada se distrae.

Ahora solo nos queda disfrutar de su inagotable fuente de talento para el baloncesto, que combina mágicamente, para fortuna nuestra, con el descaro de Ricky Rubio.

Fotos: nba.com / instagram.com / youtube.com

Comentarios recientes