Kyle Anderson, un base de 207 centímetros

El sophomore de UCLA ha sido uno de los jugadores más completos esta temporada en la NCAA y algunos ya le comparan con Magic Johnson.

Kyle Anderson es uno de esos jugadores que tiene algo especial. Quizá no vaya a ser una estrella en la NBA, pero puede ser capaz de hacer una carrera muy interesante. En sus dos años en UCLA, ha demostrado que es muy completo, un jugador capacitado para hacer de todo sobre una pista de baloncesto. Pese a medir 207 centímetros, ha sido el timón del juego de los californianos.

Al ver su altura y ver que se desenvuelve en las funciones de un base, inevitablemente uno piensa en el nombre del mejor base de la historia del baloncesto: Magic Johnson. Evidentemente son palabras mayores y a día de hoy parece difícil, por no decir imposible, pensar que Anderson va a acercarse a lo que logró el 32 de los Lakers. Pero lo que si es seguro, es que Anderson tiene un brillante futuro por delante.

Gracias a su altura y a su capacidad para pasar, la mejor virtud de Anderson es su visión de juego. De hecho, en su primera temporada en la NCAA promedió 3,5 asistencias, subiendo sus números en la segunda hasta las 6,5 asistencias en sólo cuatro minutos más de juego por partido. Esto demuestra que ha evolucionado mucho este año en esta faceta del juego y que puede ocupar a la perfección el papel de base.

No es un anotador nato, pero tiene capacidad para producir puntos (14,6 esta temorada) con bastante regularidad, sobretodo cuando aprovecha su altura y se empareja con jugadores más bajos que él. Además, su tiro exterior ha mejorado mucho esta temporada, ya que ha pasado de promediar un 21,1% en triples a firmar un más que interesante 48,3% en este 2013-14.

También va muy bien al rebote gracias a su altura. En sus dos temporadas en la NCAA ha promediado 8,7 capturas por noche, unos números más que interesantes para alguien que juega de base. Y en defensa, sus largos brazos y su altura le convierten en un gran ladrón, como ha demostrado en el baloncesto universitario robando 1,8 balones por partido.

Su punto más debil es su capacidad atlética. Anderson no es un jugador rápido, lo que le crea muchos problemas a la hora de competir con jugadores más agiles y bajos que él. Su primer paso es demasiado lento, lo que le puede acarrear muchos problemas si tiene que defender a jugadores de perímetro.

En ataque tiene que mejorar su capacidad para crear puntos, ya que en muchas ocasiones le faltan recursos. Además, su falta de físico y de fuerza, le dificulta muchas veces acabar las penetraciones con éxito si existe un contacto en el aire.

Pese a no haber sido invitado a la Green Room, no sería una sorpresa que Anderson fuese elegido dentro del Top-15. Es un jugador con muchas virtudes, pero que quizá no goza del reconocimiento y de la fama que si tienen otros jugadores. Aun así, muchos ojeadores le han seguido la pista y varias son las franquicias que tienen su nombre apuntado con letra roja en sus agendas.

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