Lakers tiene una necesidad imperiosa

La franquicia del Staples necesita cambiar el rumbo necesariamente tras la debacle de la temporada pasada para volver a ser el equipo de comienzos del SXXI.

Kobe Bryant llevará el mando angelino.
Kobe Bryant llevará el mando angelino.

Los Lakers siguen anclados en el fondo del pozo donde están inmersos desde hace varias temporadas.

Lejos muy lejos quedan los tiempos donde el Big-Two compuesto por Kobe Bryant, que aún continúa fiel al oro y púrpura, y Twister O´Neal dominaba noche tras noche. Esa época entre finales del SXX y comienzos del XXI donde se llenaron una mano de anillos consiguiendo tres seguidos, ahora mismo es una quimera. Pacers, Sixers y Nets fueron sus víctimas en 1999, 2000 y 2001. En aquellos años la pareja secundada por tipos del calibre de Robert Horry, Derek Fisher y otros míticos aplastaba rivales allá por donde pasaba.

No tan lejos están los dos anillos conseguidos en las temporadas 2008-09 y 2009-10. Bryant se buscó un aliado diferente al que tuvo. En este caso fue el pívot español Pau Gasol. Con un juego diferente pero igual de eficiente, los del Staples consiguieron hacerse con un par de campeonatos más para un total de 16 que engalanan el techo del pabellón cada partido laker.

Sin embargo, tras este último anillo, el gurú, el zen, el 11 veces campeón de la NBA, Phil Jackson, decidió abdicar, comenzando un periplo en el desierto con escasos oasis a lo largo del camino. Con la llegada de Mike Brown y las incorporaciones de Steve Nash y del poste Dwight Howard no fueron capaces de superar dos años seguidos la primera ronda de playoff. Tampoco el que fuera precursor de la filosofía del “run&gun” con los Phoenix Suns consiguió remontar el vuelo. Con Mike D´Antoni al mando de la nave amarilla se produjo un duro varapalo al caer sin ninguna posibilidad derrotado ante los Spurs del sargento Pops por 4-0 mostrando el aspecto que tenía el camino para la franquicia.

La temporada siguiente, que acaba de finalizar, ha supuesto la debacle. Hay que remontarse a la época de Minneapolis Lakers para encontrar menos victorias de los angelinos una campaña. 27 victorias y 55 derrotas suponen un balance que ni siquiera en temporada con parón por lock out habían conseguido los Lakers. La decepción en California es evidente y tampoco parece que el verano esté siendo provechoso para la directiva de Los Ángeles. Los intentos fallidos en el Staples por intentar juntar a LeBron y Carmelo o de mantener en la plantilla a Pau Gasol han sido desestimados por los jugadores, que no ven en LAL una salida para jugar la post-temporada. Así pues, los cimientos amarillos que giran alrededor de Kobe Bryant, con un contrato desmesurado por dos temporadas y un total de 48,6 millones, nada más y nada menos, no están nada claros. La rémora del contrato del “24” parece demasiado amplia para que puedan incorporar gente de la calidad suficiente para luchar con el resto de potencias de la Liga. Así, con las renovaciones de Wesley Johnson, Xavier Henry o Ryan Kelly, han llegado jugadores que no se espera lleven a Lakers a estar entre los 8 primeros equipos de la Conferencia Oeste tras los 82 partidos de Liga Regular. El taiwanés en entredicho, Jeremy Lin y el amnistiado por los Bulls, Carlos Boozer han sido las dos incorporaciones oro y púrpura hasta el momento, un añadido que no parece suficiente para dar un giro de 360º al rumbo angelino.

Tendrán que machacarse mucho las neuronas los directivos para rodear a Kobe de lo necesario para que él, lesión grave incluida, pueda tirar del carro hasta el final.

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