Argentina, ¿el camino a seguir por España?

Argentina, que no ha sabido llevar a cabo un relevo generacional, se marchó del Mundial de España tras ser barrida por Brasil.

No hay lugar a dudas de que Argentina y su generación de oro han sido una de las mejores selecciones del siglo XXI. Liderada por Ginobilli, Scola, Prigioni, Nocioni y compañía, la Selección Argentina alcanzó el oro olímpico en Atenas 2004, pero diez años después se ha despedido del Mundial de España con más pena que gloría. No ha habido o no se ha sabido hacer un cambio generacional, algo que le podría pasar en el futuro a la Selección Española.

Claro está que España y Argentina han vivido un símil en el baloncesto en los últimos años. Ambos han disfrutado en este siglo XXI de las mejores generaciones de su historia, con las que han conseguido alcanzar cotas nunca antes vividas. España se llevó el Mundial de Japón en 2006 y Argentina el Oro Olímpico en Atenas 2004 (España se ha quedado dos veces a las puertas de lograrlo).

En el lado español, una generación liderada por esa magnífica e irrepetible hornada del 80, la que empezó a marcar el camino en el Mundial Junior de Lisboa en 1999. Los Navarro, Gasol, Reyes y compañía nos han hecho disfrutar como nunca antes en el baloncesto, superando lo que en su día se consiguió en Los Angeles 86.

Por su parte, en Argentina han vivido algo similar. En la misma generación se han juntado jugadores como Manu Ginobilli, Luis Scola, Andrés Nocioni o Pablo Prigioni, que además estaba muy bien acompañado por jugadores más secundarios pero igualmente importantes como Fabricio Oberto, Carlos Delfino, Walter Herrmann o Pepe Sánchez.

Pero esa magnífica generación albiceleste ha ido con el tiempo bajando su nivel, algo lógico y normal con el paso de los años. Y el gran problema que ha tenido y tiene Argentina es que no ha encontrado un relevo generacional ya no sólo que esté a la altura, sí no que tan siquiera se acerque. Los Campazzo, Laprovittola, Delia o Bortolin no llegan a ese nivel y Argentina ya ha sufrido las consecuencias de esto en el Mundial de España, donde se vio claramente superada en octavos de final por Brasil, una selección que en los últimos años había estado siempre uno o dos peldaños por debajo.

¿Será la misma situación que ha vivido Argentina a la que se va a tener que enfrentar España en un futuro no muy lejano?

Un servidor piensa que no. Está claro que la generación actual no se va a volver a repetir de momento, ya que es muy difícil que coincidan a la vez dos jugadores como Juan Carlos Navarro y Pau Gasol, los dos mejores de la historia del baloncesto. Pero la salud del baloncesto en España es bastante mejor que la que vive el baloncesto argentino y así ha quedado demostrado en las categorías inferiores.

Para empezar, ya hay jugadores de otras generaciones, como son Marc Gasol, Rudy Fernández, Ricky Rubio o Serge Ibaka que tienen un importante peso específico en el combinado nacional. Eso quiere decir, que al contrario de lo que ha hecho Argentina, en España sí han ido entrando poco a poco jugadores más jóvenes y que están perfectamente capacitados para asumir la responsabilidad cuando la generación de oro que nació aquel verano en Lisboa ya no esté.

Además, no hay que olvidar que por detrás vienen otros chicos como Alex Abrines, Dani Díez o los hermanos Hernángomez, que sin duda pueden mantener el nivel del baloncesto español en la élite.

Y eso es la gran diferencia que uno percibe. España, sin dejar de basarse en la magnífica generación que nos llevó al oro en Japón, ha sabido involucrar a nuevas piezas paulatinamente. Y por lo que parece, los más jóvenes siguen manteniendo el espíritu competitivo y sí desde los equipos ACB se apuesta por ellos (algo que deberían hacer más), en unos años serán esos líderes que necesitaremos.

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