Baskonia: navegación sin rumbo

El equipo vitoriano conduce y reconduce su situación con numerosos cambios en su plantilla ante un panorama inestable fruto de una mala gestión deportiva.

Algunas de las caras nuevas del Laboral Kutxa Baskonia este año // ACB.com
Algunas de las caras nuevas del Laboral Kutxa Baskonia este año // ACB.com

No es que no haya forma de dar con la tecla, simplemente es que el ordenador lleva meses escacharrado. Y ya pueden agregar lo que deseen o suprimir lo que no les guste, porque en esa cuestión no radica realmente el fondo del problema. Y si bien es cierto que andamos en un contexto de problemáticas económicas, la precariedad no impide a una entidad caminar sin destino alguno, no al menos en el caso Baskonia.

El Baskonia sigue de rebajas, y este año ya ha vuelto a recortar un millón más de su presupuesto de los 11 que contaba en el curso anterior o de los 15 que gozaba hace un par de años. De la dificultad salarial que atraviesa el club de Josean Querejeta no hay duda, pero de la planificación deportiva surgen varias incógnitas que nos llevan a reflexionar sobre ellas.

Querejeta ha querido recuperar el carácter Baskonia, aquella especie de lucha enconada por cada balón y amor al juego que hacían salir al equipo vitoriano un paso por delante del rival, pero sin embargo ha construido un equipo plano, apático y hierático, lo que confirma un hecho como que sea el equipo menos reboteador de la competición con una media de 28 capturas por partido.

El primer paso en la construcción de cualquier estructura es la base que sujetará todo el decorado, pero no parece que Heurtel y San Emeterio puedan sostener al grupo, no al menos si no hay piezas mínimas que les ayuden. ¿Por qué sólo hay un jugador nacido en España en la plantilla? No tiene la intención de ser una pregunta nacionalista, sino más bien clarificadora del panorama.

El Laboral Kutxa Baskonia se ha movido este verano para construir un equipo basado en extracomunitarios (Johnson, White Jr. o Iverson) que no tuvieron suerte en su etapa NBA y, de momento, alguno ya tiene votos para fracaso del año. Nunca viene mal contar con alguna herramienta americana, el 90% de los equipos europeos la tiene, pero rellenar tantos sitios con dicha táctica es una aberración.

Uno de los grandes problemas es el período de adaptación y aclimatación al producto español. A la mayoría de estos jugadores les lleva unos meses entender el juego, las dinámicas y las tácticas de sus respectivos equipos. Sin embargo, en Baskonia hay que esperar a más de uno y, encima, prácticamente se encuentran huérfanos de referentes y veteranía, con la cuál es mucho más fácil aprender. Por si fuera poco, muchos de esos jugadores no han tenido la continuidad suficiente en sus anteriores aventuras como para estar en plena forma.

La camiseta del Baskonia de la temporada 2014-2015 // baskonistas.com

Fruto de todos esos inconvenientes, se sucede un problema de inestabilidad. El sentimiento de pertenencia al equipo se ha esfumado porque se contrata a corto plazo, y así no hay manera de trabajar más de un año con una misma idea. Los jugadores van y vienen, y el siguiente en coger la puerta, para salir por donde ha entrado Vujacic, puede ser Orlando Johnson.

Está por ver si éste es uno de los peores equipos de la historia del Saski Baskonia, pero lo que queda patente es que no hay proyecto, y sin proyecto no suele haber resultados. Baskonia mejorará, por obligación, pero estará lejos de ir en la dirección correcta. ¿Acaso no hay producto español aprovechable en el mercado? ¿Por qué no salen jugadores jóvenes de las categorías inferiores? ¿Cuál es el fin de fichar a tanto foráneo cuando intentas recuperar un carácter que perdiste? ¿No hay más europeos como Bertans que aporten talento al equipo? El barco navega sin rumbo.

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