La mujer de Donald Sterling sigue fiel a los Clippers

Shelly Sterling sigue acudiendo como una aficionada más al Staples Center a ver al equipo que durante 30 años fue de su propiedad.

Roberto Carlos Mateos | 03 Nov 2014 | 13:32
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BlogdeBasket, baloncesto en estado puro
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No volveremos a ver a Donald Sterling asistiendo a un partido de la NBA, ya que la temporada pasada fue vetado de por vida a acercarse a un pabellón -siempre y cuando fuese para ver baloncesto- por sus comentarios racistas sacados a la luz por TMZ en una conversación telefónica privada con su supuesta ex amante, la modelo Vivian Stiviano. Pero si podemos seguir viendo a su esposa, Shelly Sterling, quien hizo posible la venta de la franquicia angelina a Steve Ballmer por la cifra récord de 2.000 millones de dólares. Al fin y al cabo Shelly no era racista -o al menos no se filtró ninguna conversación suya- y no fue castigada por Adam Silver, comisionado de la NBA.

Durante el pasado jueves, en el primer partido de la temporada en el Staples Center para Los Angeles Clippers, que ganaron a Oklahoma City Thunder por 90-93, la mujer del ex propietario de la franquicia se dejó ver en las butacas a pie de pista que solía ocupar cuando su marido -y ella por extensión- era el propietario.

Recordemos que Donald Sterling no está divorciado oficialmente, pero en la prensa estadounidense dan por hecho que la relación sentimental entre ambos lleva rota mucho tiempo, y fue su mujer Shelly la que aceleró un proceso de venta que podría haberse perpetuado durante años debido a que Donald Sterling no tenía ninguna intención ni de vender los Clippers ni de ponérselo fácil a Adam Silver para deshacerse de él. Al final Shelley vendió su mitad, obligando a Donald a vender así la suya y la operación terminó completándose. Es probable que Steve Ballmer, en agradecimiento a la señora Sterling, haya cedido a la familia las butacas que acosrumbraban a ocupar para el resto de la temporada, o puede que para siempre. Pero Donald no podrá usarlas.

Cuando se cerró la venta del equipo, Shelly exigió ser reconocida como "propietaria emérita" del equipo y "Fan número 1 de los Clippers".