Bajón de nivel

El Valencia Basket es colista de su grupo en la Euroliga y en la Liga Endesa ha perdido ya tres partidos, uno menos que el año pasado.

Este Valencia de Perasovic está lejos de ser el mismo que brilló en la pasada campaña. Esa es la realidad de un equipo que lleva un balance de 4 victorias y 3 derrotas en la Liga Endesa y que, a pesar de que dos de las derrotas fueran contra Barça y Madrid, no termina de convencer. En la máxima competición europea, las sensaciones son todavía peores, aunque aún están a tiempo de colarse en el Top 16.

El Valencia ha incorporado este año a Luke Harangody, Kresimir Loncar y Guillem Vives, además de haber despedido ya a Dwight Buycks y realizar un último fichaje como el de Nemanja Nedovic. En el capítulo de bajas, se fueron Justin Doellman, Olivier Lafayette, Juan José Triguero y Kristoff Lavrinovic, aunque este último sólo formó parte de la plantilla en la segunda mitad de la temporada.

Ni puntos, ni referencias en ataque

El año pasado, el equipo valenciano promedió 86,2 puntos por partido en liga regular, siendo el segundo mejor ataque de la competición. El bajón, este año, es notable. El equipo de Perasovic promedia 77 puntos por partido, el octavo mejor equipo en este apartado y casi 10 puntos por debajo que hace un año.

La marcha de Doellman, en este sentido, ha dejado huella. El actual jugador del FC Barcelona fue la principal referencia anotadora con una media de 15 puntos por partido, nada que ver con los 10,3 que promedia Luke Harangody, el hasta ahora máximo anotador del equipo en Liga Endesa. El ex de Unics Kazan es el único jugador del conjunto taronja que promedia dobles dígitos en anotación, un dato que contrasta con los cuatro (Doellman, Lishchuk, Dubljevic y Sato) que lo hicieron en el año anterior.



Pau Ribas, uno de los únicos que está rindiendo a buen nivel

En Euroliga, los datos aún son peores. El Valencia es el tercer peor ataque de la competición con 72 puntos de media, sólo por encima de conjuntos como el Cedevitta croata o el Limoges francés.

Además, el porcentaje de triples en Liga Endesa, tanto este año como en el anterior, suele rondar e incluso superar el 40%. Sin embargo, los números en Europa son muy diferentes, puesto que tienen el segundo peor dato en el tiro de larga distancia con un 29,8%.

Rareza en el rebote

A menudo, encontramos cosas extrañas en el deporte y el baloncesto no es una excepción. En España, el Valencia Basket es el mejor equipo en rebotes ofensivos de la competición, con casi 12 de media, y el peor en rebotes defensivos, con algo más de 20 por encuentro.

A pesar de que las dos tareas tengan el mismo fin, son dos conceptos muy distintos. El equipo valenciano tiene una plantilla con dos bases capaces de sacar provecho en el rebote ofensivo como Van Rossom y Guillem Vives, y además dispone de jugadores exteriores con un buen potencial físico como Sato o Lucic, lo que le permite ir bien al rebote tras tiro. No obstante, ni aunque juntemos a Loncar, Aguilar y Lishchuk en la faceta del rebote defensivo, la cifra no llega ni a los 5 rebotes.

Pérdidas de interiores

Otro de los agujeros negros en este inicio del Valencia Basket son las pérdidas de balón. Los de Perasovic son el peor conjunto en ese apartado de la Liga Endesa, ya que pierden una media de 15 balones por partido. Es cierto que el estilo de juego, con poca especulación, no favorece a la seguridad en cada posesión pero el riesgo, en este caso, lo toman los pívots. Y, sin ir más lejos, el año pasado este equipo era de los que mejor cuidaba el balón, con menos de 12 pérdidas por encuentro.

A día de hoy, las referencias interiores, si exceptuamos a Aguilar, pierden exactamente la mitad (7,6 de media) de los balones siendo ese un aspecto para reflexionar. A priori, el pívot tiende a tener una faceta más finalizadora que organizadora, puesto que hay un peor dominio del balón, pero este no parece ser el caso. ¿Cambiarán éste y los otros problemas con la llegada de Nemanja Nedovic? Lo sabremos a partir de este jueves, con un Perasovic cuestionado.

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