3. Avery Johnson

En Blog de Basket te acercamos los diez jugadores que han logrado dejar un mayor impacto en la liga sin haber sido seleccionados en el Draft de la NBA.

Avery Johnson, base de 1.80 metros, fue puesto en duda en cada etapa previa a su salto a la NBA, donde se ganó un puesto a base de trabajo, esfuerzo y perseverancia. Durante su etapa en el instituto fue carne de banquillo hasta que tuvo la oportunidad de demostrar su categoría en su último año después de que el base titular fuera suspendido. Bajo su dirección, el St. Augustine High School logró el campeonato estatal de Louisiana en 1983.

Mejor le iría en su etapa universitaria, donde, en su última temporada, estableció un récord en la NCAA gracias a sus 13.3 asistencias por encuentro. Sin embargo, estos guarismos pasaron inadvertidos para las franquicias de la NBA en el Draft de 1988.

Ese mismo año firmó con los Seattle Supersonics. Lo que parecía apuntar a una corta experiencia en la liga se acabó convirtiendo en una prolífica carrera de 16 años. Su mejor versión la ofreció con los Spurs, donde tuvo sus mejores registros en la temporada 95-96, promediando 13.1 puntos y 9.6 asistencias por partido.

Como colofón, en la temporada 98-99 obtuvo el anillo de Campeón de la NBA ante los Knicks, anotando la canasta ganadora en el quinto y último partido de la serie, disputado en el Madison Square Garden. Además, obtuvo el premio al Jugador Más Deportivo de la NBA en 1998. Aparte de en San Antonio, Johnson defendió la camiseta de los Denver Nuggets, los Houston Rockets, los Golden State Warriors y los Dallas Mavericks.

Se retiró en 2004, con unos promedios a lo largo de su carrera de 8.4 puntos, 5.5 asistencias y 1.7 rebotes por partido. Tras su etapa como jugador, dejó las canchas por los banquillos donde, en 2006, al frente de los Mavericks, se llevó el premio al Entrenador del Año.

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