4. John Starks

En Blog de Basket te acercamos los diez jugadores que han logrado dejar un mayor impacto en la liga sin haber sido seleccionados en el Draft de la NBA.

De John Starks siempre se recordará su espectacular mate sobre Michael Jordan y Horace Grant, en los Playoffs de 1993 que enfrentó a los New York Knicks y a los Chicago Bulls.

Su convulsa e inestable etapa universitaria, donde llegó a disputar sus cuatro temporadas en cuatro equipos distintos –jugando su temporada senior en Oklahoma State- fue determinante para que ninguna franquicia apostase en él en el Draft de 1987. Tras ello, recalaría una temporada en Golden State Warriors donde pasaría completamente desapercibido para, durante otras dos temporadas, jugar en ligas menores del país.

Paradójicamente, su asentamiento en la NBA fue debida a una lesión que sufrió –después de intentar realizar un mate ante Patrick Ewing en un entrenamiento- y que impedía a los Knicks, franquicia que lo firmó en 1990, desprenderse de él al no ser que se recuperara antes del mes de diciembre. Esta situación, unida a la grave lesión que sufrió Gerald Wilkins poco después, le abrió las puertas del equipo, donde pasó ocho temporadas, las mejores de su carrera.

A pesar de no conseguir ninguno anillo, durante su estancia en los Knicks promedió 14 puntos por partido, participó en el All-Star de 1994, fue incluido en el Segundo Quinteto Defensivo en 1993 y fue galardonado con el premio al Mejor Sexto Hombre de la NBA en 1997. También perteneció a la disciplina de los Chicago Bulls y los Utah Jazz, dónde se retiro en 2002 a los 36 años de edad.

En el total de su trayectoria profesional, John Starks promedió 12.5 puntos –superando los 10.000 anotados puntos a lo largo de su carrera-, 2.5 rebotes y 3.6 asistencias por partido.

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