El pívot suplente de los Cavaliers, Kendrick Perkins, ha confesado que fue muy duro para él abandonar los Oklahoma City Thunder cuando le dijeron que se iba traspasado a los Utah Jazz, que después le cortarían. El pívot, siempre cuestionado por los aficionados y periodistas más críticos, era uno de los pilares del vestuario de Scott Brooks. Más allá de sus aportaciones baloncestísticas, ejercía como un líder dentro del vestuario, donde todos sus compañeros siempre han ensalzado su labor 'de puertas adentro'. Quizás no aporte muchas canastas o estadísticas, pero puede cambiar la mentalidad de los jugadores más importantes con unas pocas palabras de apoyo.
"Los Cavaliers me han recibido muy bien, estos chicos son fantásticos y soy muy feliz en Cleveland, pero echo de menos a mis antiguos compañeros. Fue duro salir de los Cavaliers"
El jugador, que firmó por los Cavaliers como agente libre después de que los Jazz le cortaran, ha confesado en una entrevista con Steve Kyler que todavía echa mucho de menos a sus antiguos compañeros. Kevin Durant, Russell Westbrook, Serge Ibaka y compañía. Sin embargo, a pesar de reconocer que fue muy duro abandonar la que fue su casa durante 4 años, se siente feliz de estar ahora al lado de LeBron James y de poder ayudar al resto de jugadores de los Cavs a luchar por el anillo.
Que Kendrick Perkins no es DeMarcus Cousins o Shaquille O'Neal lo sabemos. Si el pívot de 30 años de los Cleveland Cavaliers sigue en la mejor liga de baloncesto del mundo, y además en uno de los equipos favoritos para ganar el campeonato no es por casualidad. Que Perkins no se desenvuelve en la cancha con demasiada habilidad lo sabe todo el mundo, pero que es uno de los mejores apoyos que se pueden tener dentro del vestuario no lo sabe tanta gente.
LeBron James conoce la fama de Perkins de 'pegamento'. Con él dentro del vestuario los jugadores de los Cavaliers están más unidos. En él tienen a un 'hermano mayor' y a un compañero que todos querrían tener.