Este martes conocíamos el nombre del nuevo Mejor Entrenador del Año en la NBA; el elegido no es otro que Mike Budenholzer, técnico de los Atlanta Hawks, que este curso 2014-15 han dominado la Conferencia Este casi al antojo de su entrenador, terminando con 60 victorias y 22 derrotas, 7 más que los Cavaliers de LeBron James, Kyrie Irving y Kevin Love y 10 más que los Bulls de Derrick Rose, Jimmy Butler y Pau Gasol.
Después de recoger el galardón, Budenholzer quiso agradecer en su discurso al que ha sido su mentor durante los los 20 años que precedieron a su desembarco en el equipo de Georgia, en verano de 2013. Y como muchos sabréis, no es otro que el técnico de los San Antonio Spurs, ganador del mismo premio la pasada temporada, Gregg Popovich, quien además fue el encargado de darle la noticia a su 'alumno' ya que la NBA consideró que era lo correcto 'respetar' y reconocer también la labor de Pops.

Budenholzer comenzó como técnico de vídeo en los Spurs en el año 1.994, mientras que Popovich era General Manager. Cuando Pops bajó al vestuario a ocupar la plaza de entrenador, inmediatamente puso a Budenholzer a trabajar a su lado como técnico asistente. El tándem se mantuvo durante 18 temporadas, hasta que terminó el curso 2012-13 y los Hawks le ofrecieron el puesto de entrenador jefe, que aceptó sin paliativos.
Para el técnico del año, el auténtico lugar al que pertenece el trofeo no es otro que "el escritorio del despacho de Gregg Popovich" y "de vez en cuando nos deja a otros que posemos con él".