Klay Thompson recibe el alta y podrá jugar el primer partido de las Finales de la NBA

El jugador tuvo que pasar el protocolo de la liga en el caso de conmociones cerebrales y podrá disputar el próximo jueves el primer partido frente a los Cavs.

Golden State Warriors finalmente comenzará las Finales de la NBA con su plantilla completamente sana.



Klay Thompson, que era duda tras sufrir una conmoción cerebral en el quinto partido de las Finales de la Conferencia Oeste, ha sido autorizado finalmente para regresar a la acción.



A pesar de lo bien que el escolta se podía sentir durante su segundo día de entrenamiento consecutivo, la paciencia era primordial. Thomspon volvió a las prácticas el lunes por primera vez desde que sufriera el golpe el pasado 27 de mayo, y se ha mostrado confiado respecto a su aparición en el primer partido de las Finales de la NBA el próximo jueves.



"Estoy un 99.9% seguro", dijo Thompson tras el entrenamiento del martes cuando le preguntaron si sería capaz de jugar. El mismo Steve Kerr dijo que veía bien al jugador en la sesión, al igual que en la del lunes.



El optimismo estaba infundado. Thomspon volvió a evaluarse al siguiente entrenamiento y finalmente fue dado de alta para jugar el jueves.



Tras ser diagnosticado con una conmoción cerebral, el escolta tuvo que estar fuera de las canchas hasta estar libre de síntomas, además de tener que someterse a un examen neurológico. El protocolo de la liga en estos casos dicta que el jugador debe también permanecer libre de síntomas con el aumento de los niveles de esfuerzo, discutiendo así finalmente los médicos del equipo el estado final de jugador con Jeffrey Kutcher, Director del Programa de Conmociones de la NBA.



Dos sesiones de entrenamiento positivas no podían ser tomadas como un signo seguro de recuperación, ya que es difícil establecer un tiempo concreto de recuperación en ese tipo de lesión. Landry Fields, de Toronto Raptors, por ejemplo, sufrió una aparatosa caída el pasado 19 de diciembre, más tarde se le diagnosticaría una conmoción cerebral por la que se perdería cinco partidos a lo largo de dos semanas. Que Thompson regresara tras ocho días no era inesperado, pero una ausencia al principio de la serie, tampoco.

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