La noche más larga de Dave Cowens

Principal icono de los Celtics de la década de los 70, el legendario ex-jugador decidió convertirse en taxista durante una noche de 1976.

Jacobo León | 22 Jun 2015 | 18:40
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BlogdeBasket, baloncesto en estado puro
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Dave Cowens fue el gran icono de los Boston Celtics de la década de los 70 y uno de los mejores pívots que ha dado la NBA a lo largo de su historia a pesar de que son los Wilt Chamberlain, Bill Russell, Shaquille O'Neal, Hakeem Olajuwon y compañía los encargados de copar lo más alto del pabellón baloncestístico en la posición de '5'.

Incluido en la prestigiosa lista de 'Los 50 mejores jugadores de la historia de la NBA', Cowens fue el líder, junto a John Havlicek y Jo Jo White, de unos Celtics que conquistaron los campeonatos de 1974 y 1976, mientras, a su vez, el pívot era elegido el MVP de la temporada y del All-Star Game en 1973.

Más allá de sus éxitos como jugador, Cowens era una figura particularmente extravagante e impredecible, notablemente despegada de la masificación multitudinaria de una NBA que, por otro lado, no pasaba por sus mejores años.

Uno de los episodios más genuinos bajo la firma de Dave Cowens tuvo lugar una noche de otoño de mediados de los 70. Aprovechando la llegada a Boston de un gran amigo de la infancia, el pívot de los Celtics tuvo una idea tan original como excéntrica para mostrarle la ciudad a su invitado. Ni corto ni perezoso, Cowens acudió a una oficina de la Asociación de Taxistas Independientes de Boston y compró, por la módica cantidad de 35 dólares, una licencia profesional. Sería taxista por una noche.

Durante toda la noche, el jugador guió a su gran amigo por los rincones más emblemáticos de la ciudad e incluso se atrevió a llevar a algunos transeúntes a su lugar de destino. "Hicimos algunos trayectos largos por la ciudad. Nadie me reconoció", llegó a admitir varias décadas después en una entrevista para ESPN.

Sus andaduras, ni mucho menos, concluyeron ahí. Tras la conclusión de la temporada 1975-76 con su segundo campeonato bajo el brazo, Cowens se dirigió a la oficina de Red Auerbach para transmitirle sus intenciones de abandonar la NBA. ¿Su intención? Vender árboles de Navidad en su granja familiar de Kentucly.

Su odisea agrícola duró poco, pues el gusanillo volvió a picar a un jugador que regresaría al equipo meses después, tiempo suficiente para completar 50 partidos más ese año y tres temporadas más en Boston.