Recordando a Calvin Murphy

Repasamos la carrera de una de las figuras más importante de la década de los 70 en la NBA: Calvin Murphy, quien cumplió ayer 68 años.

Tras una década totalmente dominada por Wilt Chamberlain, en el aspecto estadístico, y por Bill Russell, en los resultados colectivos, la década de los años 70 fue un periodo de transición donde prácticamente ningún jugador, a excepción de Kareem Abdul-Jabbar, ni ninguna franquicia, con hasta ocho de ellas repartiéndose los diez campeonatos de aquellos años, pudo imponer su hegemonía.

El primer lustro estuvo marcado por la carencia de una nómina de estrellas necesaria para enganchar a la afición, lo cual, unido a la creación de la ABA, amenazaba con poner fin a la hegemonía de la NBA. El propio Abdul-Jabbar, Elvis Hayes, 'Pistol' Pete Maravich, Bob McAdoo y Nate Archibald ponían el color a una competición que estuvo en horas bajas hasta la irrupción de los Magic Johnson, Larry Bird, George Gervin, Julius Erving, Adrian Dantley, Alex English y compañía, dando un soplo de aire fresco instantáneo (y necesario) para salvar la competición y dar comienzo a la edad dorada de la NBA.

Entre todo este surtido de estrellas y de las idas y venidas de la competición destacó la figura de un 'pequeñín' llamado Calvin Murphy, designado por muchos como el mejor jugador menor de 180 centímetros de la historia de la liga.

Calvin Jerome Murphy nació un 9 de mayo de 1948 en la pequeña localidad de Norwalk, Connecticut. Como el mismo relataría al Houston Post tras su retirada, su primer contacto con el baloncesto tuvo lugar a los 11 años de edad. En aquella ocasión, su hermano mayor y él se colaron en un autobús para asistir a un partido de los Knicks en el Madison Square Garden. Allí, se quedó asombrado con el juego desplegado por un tal Oscar Robertson y en aquel momento se prometió a sí mismo que se convertiría en jugador profesional de baloncesto.

Su más absoluta e inquebrantable determinación le guió por el camino de sus sueños a pesar de una corta estatura de 1.75 metros que nunca le supuso un problema a lo largo de su carrera. Su profecía comenzó a tomar forma en el instituto, donde se graduó en Norwalk en 1966 tras ser nombrado All-American en dos ocasiones y All-State en otras tres.

Su nombre se convirtió en uno de los más codiciados de su generación a nivel nacional. Tras su paso por el high school, Murphy tenía sobre la mesa hasta 235 ofertas universitarias, optando, entre todas ellas, por la Universidad de Niágara, donde coincidiría con el, a posteriori, entrenador de Utah Jazz Frank Layden. Con los Purples Eagles, Murphy se destapó como un explosivo y eléctrico anotador, en una antesala de lo que sería su paso por la NBA. En su segunda temporada en Niágara, ya como base titular, 'Cal' fue el máximo anotador de su equipo en 23 de los 24 partidos disputados, promediando unos espectaculares 38.2 puntos por encuentro, solo superado por el base maravilla de LSU, 'Pistol' Pete Maravich y sus superlativos 43.8 tantos por duelo.

En el siguiente curso, las defensas intensificaron sus esfuerzos defensivos ante el vendaval que se les avecinaba cada vez que tenían que enfrentar a los Purple Eagles. Aunque sus guarismos se vieron reducidos, nadie pudo evitar que Murphy superara la treintena de puntos por encuentro (32.4), incluyendo un tope de 68 tantos ante Syracuse. En su último año en Niágara, su cifra descendió hasta los 29.4 puntos, con su segunda selección para el Primer Equipo All-American incluida.

Posteriormente, fue elegido en la primera posición de la segunda ronda (18ª posición global) del Draft de 1970 por San Diego Rockets (al año siguiente cambiarían de destino para convertirse en los actuales Houston Rockets) franquicia donde disputó 1002 partidos o, lo que es lo mismo, sus trece temporadas como profesional en la NBA. Desde el primer momento mostró sus virtudes (velocidad, rapidez, defensa, habilidad, gran capacidad de salto y un instinto innato para atacar el aro), siendo incluido en el Mejor Quinteto de Rookies junto a Pete Maravich, Geoff Petrie, Dave Cowens y Bob Lanier tras promediar 15.8 puntos y 4.0 asistencias en menos de 25 minutos por partido. Por su parte, aunque no consiguieron acceder a Playoffs, los Rockets dieron un paso adelante considerable pasando de las 27 victorias del anterior curso, a las 40 logradas ese año, con Elvin Hayes, Stu Lantz, Rudy Tomjanovich y el propio Murphy a la cabeza.

Su mejor temporada llegó en 1978, cuando promedió su tope de carrera en anotación con 25.6 puntos por encuentro, aunque no fue hasta el año siguiente cuando fue elegido por primera, y única, vez para disputar el All-Star Game. En Houston fue un habitual en Playoffs, aunque sin suerte. Su mayor logro fueron las Finales de la NBA de 1980 con Moses Malone en el equipo tras una temporada en la que apenas sumaron 40 victorias en temporada regular. Los Boston Celtics de Larry Bird, Kevin McHale, Robert Parish y Tiny Archibald se cruzaron en el camino de Murphy tras finiquitar la serie en seis partidos.

Durante su carrera de 13 años, todos ellos con el uniforme de los Rockets, 'Cal' se convirtió en el máximo anotador de la historia de la franquicia con 17.949 puntos (17.9 de promedio) hasta la irrupción de Hakeem Olajuwon. Además, mantuvo un récord en la NBA durante casi tres décadas. En la temporada 1980-81, Murphy concluyó el curso con un brillante acierto de 95.8% en tiros libres, el cual fue superado por José Manuel Calderón en 2009 tras rozar la perfección con un 98.1% de efectividad (151 anotados en 154 intentos).

Tras su retirada, su paso por la franquicia de Texas fue recompensada por la directiva con la retirada del dorsal número 23, así como por la NBA con su inclusión en el prestigioso Hall Of Fame en 1993.

LA APUESTA del día

Comentarios recientes