A pesar de hallarnos en pleno siglo XXI, el racismo es un tema candente en el deporte y la NBA no es excepción. La liga está formada predominantemente por deportistas de raza negra, pero los insultos xenófobos van a salir muy caros. La organización busca erradicar uno de los problemas de la sociedad, aunque la polémica entre Russell Westbrook y un aficionado de los Utah Jazz continúa.
La parte demandante (el aficionado) pide que se le den 68 millones por daños y perjuicios, a los que habría que sumar otros 32 que pide su pareja. Aun así, ambos están expulsados de por vida del Vivint Smart Home Arena y la liga se ha posicionado de parte del ex jugador de Oklahoma City Thunder y de la franquicia de Salt Lake City. El proceso judicial continúa, pero la unión de organización, jugadores, directivos y todo el mundo de la NBA continúa cada vez más fuerte para buscar que la sanción por insultos racistas sea mayor, hasta que ya no existan.