Phil Jackson, una figura relanzada por "The Last Dance"

El mítico entrenador sale muy reforzado de los primeros capítulos, donde se aprecia su gran influencia en el equipo a todos los niveles.

Phil Jackson sale reforzado del documental. Foto: gettyimages
Phil Jackson sale reforzado del documental. Foto: gettyimages

Si hay una persona que necesitaba actualmente rememorar tiempos pasados que reverdecieran su legado, ése es Phil Jackson. Los últimos fracasos a nivel deportivo del Maestro Zen habían desmitificado un poco su conocimiento baloncestístico y eran muchos los que banalizaban su influencia sobre unos Chicago Bulls repletos de estrellas y donde Michael Jordan era ya percibido en el imaginario colectivo como el líder a todos los niveles. El ejemplo en los últimos años de Lebron James, atesorando una influencia notable en sus equipos y reduciendo el impacto de los entrenadores, podía llevar a muchos a hacer una asociación con lo que ocurrió en la franquicia de Illinois, pero The Last Dance ha demostrado en los primeros cuatro capítulos que Phil es una persona muy especial y fue determinante en el éxito del equipo.

Ni siquiera su evidente fricción con el propietario del equipo, Jerry Reinsdorf, supuso una merma en sus funciones e hizo que contribuyera a un mal ambiente. Los jugadores se posicionaron de su lado de una forma natural, pero nunca Jackson incentivó una controversia. Concentrado en su trabajo, su habilidad en lo que a inteligencia emocional se refiere para extraer lo mejor de Denis Rodman, convencer a Scottie Pippen de la necesidad de engancharse al equipo a pesar de sus legítimas reivindicaciones y la manera de trabajar con Michael Jordan, manteniendo cada uno su espacio y teniendo él autoridad y actitud dialogante con la estrella, suponen un ejercicio magistral al que ningún entrenador en la historia de la NBA ha podido llegar.

Con su esquema de juego ofensivo claro, con ese ya archiconocido triángulo mágico, fue hasta el final, incitando a que Jordan se adaptara al mismo y lo elevara a un estatus superior. La máxima siempre fue convencer y nunca imponer. Siempre equilibrado emocionalmente, supo encontrar la manera de mantener la tensión competitiva y reducir la presión mediática en un grupo tan talentoso como de complejo engranaje. Consciente de las peculiaridades de algunos de sus jugadores, como Rodman, no dudó en ceder ante excentricidades del pívot, sabiendo que para ganar la guerra debía perder batallas. Nunca se amedrentó y consiguió que Jordan acabara confiando en sus compañeros, incluso en situaciones límite

El tratamiento de super estrella otorgado a Scottie Pippen fue el bálsamo necesario de un jugador que reclamaba más dinero, pero como una manera de ser reconocido. Ver cómo su entrenador le considerada el "segundo mejor jugador de la NBA" fue una manera de legitimar sus protestas y otorgarle ese cariño y confianza que Scottie reclamaba. En definitiva, "The Last Dance", nombre escogido por el dossier que entregó el entrenador a todos sus jugadores en el arranque de esa última temporada juntos, supone la clara demostración de la influencia de Phil Jackson y su papel como una figura absolutamente imprescindible para entender el éxito de esos Chicago Bulls de Michael Jordan.

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