La NBA está amenazada y aunque la burbuja de Orlando se blinde y ofrezca garantías de seguridad sanitaria, algo como el COVID-19 no puede nunca frenarse del todo y preocupan sobremanera sus consecuencias a largo plazo. Y es que existen varios estudios que alertan del grave peligro que supone practicar deporte a alta intensidad cuando se tiene coronavirus o, lo que es aún más inquietante, una vez se ha superado. El amplio número de positivos entre jugadores de la NBA que se han dado en los últimos tiempos hace que la liga haya contratado numerosos especialistas para que monitoricen todo lo que ocurre a nivel cardiaco y pulmonar entre los deportistas.
A pesar de haber estado dos semanas en cuarentena y por mucho que den negativo en los controles, todo aquel jugador que haya tenido coronavirus o haya estado en contacto con algún positivo, deberá hacerse un examen cardiaco. "El daño que se pueda ocasionar en el corazón disminuye cuanto más descanso tenga el jugador, por eso vamos a estar muy centrados en monitorizar todo al detalle y nos preocupa mucho la acumulación de partidos en poco tiempo", comentaba Matthew Martínez en palabras, cardiólogo de la Asociación de Jugadores de la NBA, recogidas por la ESPN.
Lo que parece evidente es que todo jugador que dé positivo en coronavirus una vez dentro de la burbuja, tendrá muy difícil volver a competir. "No creo que bastaran solo las dos semanas de aislamiento, sino que tendría que pasar luego mucho más tiempo acondicionando su cuerpo y entrando poco a poco en ritmo físico. Si se acelera ese proceso, las consecuencias a nivel cardiaco y pulmonar serían terribles. Los jugadores deben entender esto claramente y actuar en consecuencia", declaró otro afamado médico como es DiFiori. Queda claro que este tramo final de la NBA no estará exento de cierto riesgo y preocupación.