Oklahoma City Thunder pone en jaque la tiranía del triple de los Rockets

La táctica planteada por Billy Donovan está siendo efectiva frente a unos Rockets empeñados en lanzar triples, a pesar de necesitar mucho más para vencer.

Oklahoma City Thunder puede sorprender a Rockets. Foto: gettyimages
Oklahoma City Thunder puede sorprender a Rockets. Foto: gettyimages

Podríamos tender a pensar que con un equipo como Houston Rockets, todo depende de ellos y de su porcentaje de acierto desde la línea de tres puntos, pero las estadísticas y sensaciones desprendidas de la eliminatoria de playoffs NBA 2020 frente a los Oklahoma City Thunder niegan la mayor. Mike D´Antoni continúa empeñado en ganar la NBA sin un solo pívot, ni atisbo de ello, incluyendo muy pocos hombres en la rotación que superen los 2m de estatura y lanzando más de 50 triples por partido. Uno lo califican como baloncesto moderno, otros lo ven como una traición a la racionalidad y el baloncesto, y la mayoría como una estrategia disparatada pero que podría ser efectiva.

Lo que parece evidente es que la baja de Russell Westbrook duele mucho a los Rockets. En todo equipo se necesita un elemento distorsionado del juego predominante, alguien capaz de actuar como señuelo para la defensa y ofrecer soluciones alternativas a la original. No hay plan B en el ataque de los tejanos sin Russell, se pierde mucha capacidad reboteadora y las ofensivas se convierten en un caos sin nadie con plena capacidad para penetrar y doblar un pase. Y es que abusar del triple no debería equivaler a un juego individualista y cierta displicencia defensiva, pero en los últimos dos partidos de esta eliminatoria, así ha sido.

No se puede explicar por el porcentaje de acierto en el tiro de 3 las derrotas consecutivas de los Rockets ya que acabaron con un 30% en el tercer pencuentro, y un 39,7 en el cuarto. Nadie podría pensar que con esos porcentajes, un equipo que lanza más de 50 triples perdería, a poco que defendiera y encontrara algún tipo de diversificación ofensiva en la zona. Pero lo hicieron. Billy Donovan ha planteado un entramado defensivo supremo en el que Shai-Gilgeous Alexander está siendo clave en el perímetro, así como cincos móviles como Nerlens Noel y Steven Adams. La dirección en ataque de Chris Paul ofrece versatilidad a un equipo que intenta correr y no escatima en lanzamientos, encontrando en el triple una mina imprevisible ante cualquier otro conjunto de la liga.

El protagonismo del neozelandés está siendo menor del esperado, en detrimento de un Danilo Gallinari muy cómodo en ambos lados de la cancha. Aunque el elemento desestabilizador está siendo Denis Schröder. La capacidad innata del holandés para medirse en velocidad a sus defensores y penetrar como cuchillo en mantequilla en una zona desprovista de intimidadores, trae de cabeza a unos Houston Rockets que tendrán que trabajar mucho más para generar algo de peligro en la zona y, sobre todo, defender con cierta solvencia. Era ahí donde Clint Capela dotaba a este equipo de un peligro extra que, con su marcha, ha perdido solvencia defensiva. Puede ser un pecado mortal ante estos consistentes Oklahoma City Thunder.

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