LeBron, Jordan y la figura del GOAT: A propósito del Rey

The King ha conseguido su cuarto anillo y el eterno debate continúa: ¿es The Chosen One el mejor jugador de todos los tiempos?

LeBron James y Michael Jordan, estrellas de la NBA.
LeBron James y Michael Jordan, estrellas de la NBA.

Absolutamente nadie que siga el deporte está exento de haber discutido alguna vez sobre quién es el mejor jugador de la historia. Sugar Rey o Ali, Federer o Nadal, el actual Messi o Cristiano…y un largo etcétera que suma y sigue. Desde hace años, y ahora con muchísima más fuerza, LeBron James ha sido llamado a la palestra para retar al mismísimo His Airness, Michael Jordan.

Cuando hablamos de que la liga de baloncesto más distinguida del planeta se remonta a los años 40, nos atenemos a una infinidad de duelos por conquistar el trono de quién es The GOAT. Se ha escuchado de todo: “no hay discusión más allá de los 100 puntos de Chamberlain”, “nada se puede comparar al gancho de Kareem”, “solo habrá un Magic”, “¿Larry Bird?, el mejor”, “¿quién tiene 11 títulos como Bill?”.

Supongo que cada uno es del jugador que ha marcado su juventud. Yo siempre seré de Kobe, nunca habrá nadie como él. En paz descanse el mayor fenómeno que he visto sobre una cancha. Al margen de su larga lista de récords, galardones personales y títulos grupales, desde el principio me conquistó ese jugador descarado, extremadamente competitivo y obsesionado con la excelencia. Me enamoró su gran carisma, su impecable estilo propio y su incomparable técnica.

Sin embargo, necio sería sin no diera reconocimiento a quien creo lo merece, tanto por logros como por repercusión. Aunque sea de Black Mamba, admito que Jordan y Lebron son a día de hoy los dos mejores jugadores que hayan pasado por la NBA.

En términos generales no hay discusión, expertos y gran parte de la afición dan ese trono a MJ, y el resto son debates en su mayoría generados por los medios de comunicación. Otra cosa es lo que piense cada uno. Lo fácil sería quedarse en que cada uno dominó una década: Mike primero, Kobe después y LeBron la última.

Pienso que para comparar a estos tres gigantes de la NBA hay que huir del continuo endiosamiento de Jordan que tanto lastra la visión que se pueda tener de, por ejemplo, King James. Parece que solo compararles acabe resultando una herejía parecida a la de Messi y Maradona en Argentina.

Mike tiene más anillos, MVP’s y mejor promedio de anotación. Lebron suma más puntos anotados en la historia de la Regular Season y playoffs, mejor promedio de rebotes, asistencias y tapones, mejor porcentaje de tiro y es el que más victorias ha cosechado en la historia de la postemporada de la NBA (ya son seis playoffs superando los 500 puntos, 150 rebotes y 150 asistencias).

Está claro. The GOAT modernizó la competición, la elevó a un nivel superior y mundial como deporte, la hizo lo que es hoy. Fue el precursor de una generación de jugadores que siempre han mamado de lo que él generó. El baloncesto actual debe muchísimo a MJ, a su buque insignia, al preferido de compañeros, competidores y afición, al ojito derecho de los comisionados, a la imagen de la NBA en definitiva.

LeBron presenta sus credenciales con unos números muy superiores a los de su predecesor, unos que ha conseguido mejorando su juego constantemente como si de una máquina se tratara. Se ha superado en cada partido hasta llegar a ser el animal que hoy conocemos. Ha llegado a ser el jugador más completo, la versión mejorada de Jordan. Como dijo Shaq, una “mezcla entre MJ y Kobe”. Es el superatleta por excelencia, el mayor portento que ha visto la competición. Un jugador que puede atacar en las cinco posiciones y a su vez defenderlas.

Jordan se jugaba (y encestaba) los lanzamientos decisivos, aprendió a saber cuándo y dónde y, con el tiempo, a quién pasar el balón. King James se ha convertido en un jugador más determinante para el colectivo, mejor pasador y menos definitivo en los momentos calientes. A su favor también diré que ha conseguido anillos con las tres camisetas que ha vestido y que se ha enfrentado a equipos más difíciles, exigentes y en ocasiones superiores al suyo.

Es verdad, Jordan era una bestia competitiva que rozaba la enfermedad, un ególatra del baloncesto, nivel al que Lebron no ha llegado. El alero angelino cae peor, es más llorón en la cancha, más endeble, se ha venido abajo en momentos clave en los Mike se crecía. Pero hay que valorar todos los aspectos. No porque uno tenga más anillos es automáticamente el mejor (que se lo digan a Bill). Hay que analizar al completo para llegar a una conclusión que evidentemente siempre será subjetiva, porque no se puede descontextualizar a un jugador.

¿Qué pienso yo? El podio está reservado para Jordan, LeBron y Kobe. Pero no necesariamente en este orden. Respeto y entiendo a quien ponga a Air como el único, hay argumentos de sobra para pensarlo. Creo que debemos distinguir dos claves: la repercusión del jugador y al propio jugador. Para mí, MJ tuvo la virtud de cambiar la competición para siempre, algo que nadie más ha hecho a su nivel. Como marca universal y recuerdo imborrable siempre será incomparable, el número 1. Sin embargo, en el aspecto individual, como jugador de baloncesto, King James se ha convertido, a día de hoy y con motivos de sobra, en el mejor jugador de la historia de la NBA.

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