Las claves del mal momento de Ricky Rubio en Minnesota Timberwolves

El base de El Masnou está pasando por una fase muy complicada que está más que justificada y que analizamos a continuación

Ricky Rubio, jugador de Minnesota Timberwolves.
Ricky Rubio, jugador de Minnesota Timberwolves.

Ricky Rubio no está bien. No está contento. No está disfrutando del baloncesto en estos momentos. Y tiene razones para ello como vamos a intentar explicar a continuación.

La temporada 2019/20 fue casi perfecta para Ricky Rubio. Comenzó siendo MVP del Mundial de China y campeón del Mundo con España. Luego, jugó a gran nivel todo el año en Phoenix Suns, promediando 13 puntos, 8.8 asistencias y un 36.1 por ciento de acierto en triples. De largo, la mejor temporada de su carrera.

Como premio, fue traspasado por Chris Paul a Oklahoma City Thunder. Luego, vuelta a Minnesota Timberwolves, un equipo en el que pasó sus primeros seis años en la liga, en el que mantiene una gran relación con el propietario, pero al que no debía volver.

Contextualizada su situación, explicamos las razones de su mal rendimiento:

1. El traspaso

A Ricky le hizo especialmente ser traspasado. Apenas un año después de que los Phoenix Suns le pusieran sobre la mesa un gran contrato (51 millones y 3 años), fue traspasado. Un año en el que Ricky asumió la responsabilidad de liderar a un grupo de jóvenes talentos (Devin Booker, Deandre Ayton, Kelly Oubre) que no eran capaces de ganar partidos. Un año que acabaron demostrando su mejoría ganando los 8 partidos que disputaron en la burbuja de Orlando.

Sin embargo, como le pasó en Salt Lake City con el aterrizaje de Mike Conley, esta vez le dieron la patada por Chris Paul. Ni Conley (ni ahora Paul) están mejorando los números de Ricky en sus antiguos equipos. Así, es de entender el mazazo tremendo para Ricky y que no sea fácil para él este inicio de campaña.

2. El juego y los resultados

Ricky ha pasado de jugar en uno de los mejores equipos de la liga (Utah Jazz) y uno de los más ilusionantes (Phoenix Suns) a regresar al pozo de Mineápolis. Año tras año son un desastre construyendo plantillas y esta campaña no es una excepción. Han reunido talento, pero principalmente ofensivo, así que no tienen un plan competitivo.

Eso se ve reflejado en los resultados: son, de largo, el peor equipo de la Conferencia Oeste. A día de hoy, el único que parece no va a luchar por los playoffs.

3. La competencia

Los Wolves han traído a Ricky a pesar de que tenían las posiciones exteriores más que cubiertas con jugadores que están llamados a jugar muchos minutos. Por un lado D'Angelo Russell, un base anotador que puede jugar de escolta pero que en todo caso amasa mucho el balón cuando está en pista. Completan la rotación Malik Beasley (un escolta anotador que no defiende) y el número 1 del draft Anthony Edwards.

Con estos mimbres es imposible construir un equipo ganador. Y es imposible que Ricky juegue más de 20 minutos. Y eso es lo que está sucediendo. Ricky está firmando peores números que en los Jazz y en los Suns.

Así, es normal que Ricky no esté contento. Que no esté feliz. Merecía más. Ahora la pregunta es qué va a pasar. ¿Van a adecuar los Wolves su roster a los mimbres que tienen?, ¿Traspasarán a Rubio a un equipo que le necesite?, ¿Seguirá todo igual?...

Lo veremos. Por el bien de Ricky, esperemos que encuentre pronto la puerta de salida.

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